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Consideraciones especiales sobre el proceso de paz

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Brigadier General  Adolfo Clavijo Ardila

Si el proceso de paz hubiera sido bien concebido y bien planeado, habría contado con el apoyo incondicional de todos los colombianos y no habría generado la desconfianza y la inconformidad que creó desde un principio.

Si el proceso de paz hubiera sido bien dirigido, no habría sido necesario incurrir en gastos inoficiosos con el fin de buscar apoyos forzados de personalidades y organizaciones internacionales y la aprobación de la opinión pública nacional con programas inauditos y propaganda insólita.

Si el proceso de paz en sí mismo garantizara los excelentes resultados que el Gobierno plantea, no hubiese sido necesario hacer grandes inversiones en publicidad y propaganda en medios de comunicación para convencer a la gente de sus ventajas.

Si el proceso de paz viniera siendo bien desarrollado y bien ejecutado, no habría causado tanto problema, tanta polarización y tanto enfrentamiento, con odio incorporado. 

Si el proceso de paz no viniera demostrando tanta falta de claridad no habría tanto escepticismo sobre sus posibilidades y perspectivas.

Si el proceso de paz se sigue adelantando regido por la soberbia, la avaricia sórdida y la pretensión de poder por parte de las Farc y por la candidez y generosidad del Gobierno, los resultados pueden se funestos para la democracia.  

Si el Gobierno adelantara el proceso de paz con más lógica que obsesión, de seguro tendría más posibilidades de éxito y mucha más acogida por parte de la ciudadanía.

Si el proceso de paz sigue generando enfrentamientos entre las fuerzas políticas antagonistas, el posconflicto se va a caracterizar por confrontaciones partidistas detestables y peligrosas. 

Si las Farc continúan negando sus antecedentes de violencia y tratando de inculpar al Estado de la criminalidad que con justas y sobradas razones se les imputa, el proceso de paz pierde sentido.

Si las Farc siguen aprovechando las frivolidades y las veleidades del Estado para apuntalar sus posiciones jurídica, política, militar, territorial y social, el proceso de paz se va a convertir en una vía expedita para la instauración de un gobierno socialista.

Si las Farc continúan con sus exageradas exigencias y absurdas manipulaciones al Gobierno como condición para firmar la paz al final del proceso, esa paz no se va a dar. 

Si el Gobierno sigue considerando que lo que está haciendo es congruente y que como lo está haciendo es perfecto, va a terminar llevando al país a otro fracaso.

Si los que apoyan incondicionalmente al Gobierno en el proceso de paz lo hacen por interés político o personal, están traicionando a la Nación.

Si a raíz del proceso de paz continúa presentándose el detestable enfrentamiento Gobierno – Oposición, los colombianos conscientes vamos a terminar hastiados con unos y otros.

Si en función de obtener lo que se busca con el Proceso no se evalúan las diversas decisiones y acciones oficiales para cambiar de actitud y corregir lo que sea procedente, de ninguna manera se va a lograr lo que se quiere.

Si en función de la tranquilidad de los colombianos no se hace una concertación de ideas y de criterios entre quienes tienen posiciones abiertamente contrapuestas en relación con el proceso de paz, el país va a tener una nueva frustración en materia de convivencia pacífica.  

LA JOYA DE LA CORONA.

MG (RA) Ricardo Rubianogroot Román

Máster en Seguridad y Defensa.

Durante un periodo aproximado de seis meses, 12 interlocutores escogidos entre las partes que actualmente interactúan en la Habana, recopilaron en otros tantos informes lo que consideran que son los orígenes y causas del conflicto interno en Colombia.

Estos informes recopilados en forma impecable fueron la consecuencia de una hábil gestión lograda por la guerrilla, al conseguir el nombramiento de esta comisión que no se había acordado inicialmente en el preacuerdo.

Sin duda lo planteado por cada uno de ellos y compendiado por los dos relatores escogidos, será a partir del momento, guía y motivo de argumentos que se esgrimirán convenientemente, para encausar exigencias en este proceso. Es oportuno recordar que la subcomisión del fin del conflicto que tanta expectativa crea, se va a iniciar a negociar y concretará acuerdos al finalizar el presente mes.

Los periodos del inicio de análisis difieren, pero a la vez se enmarcan entre 1930 y 1958. El Informe que se centra en causas políticas y culturales, critica el carácter de los sectores dirigentes en Colombia y la pobre actitud frente a las reformas sociales.

Dentro de las causas que esgrimen los elegidos para rendir los informes, se plantean factores socioeconómicos, políticos, institucionales, psicológicos, culturales e incluso raciales.  Destacan como elementos desencadenantes la ausencia del Estado en la solución al problema agrario, el fracaso del Estado en la prevención y resolución de conflictos  que dieron origen al uso de prácticas privadas de justicia y la conformación de ejércitos irregulares; esgrimen también la no vinculación de las elites con el desarrollo del conflicto.

En cada uno de los informes, de una u otra forma se resalta que el responsable es el Estado; se destaca en esta sentencia lo que he expuesto, “Las responsabilidades por los impactos del conflicto, aunque son múltiples, desiguales y diferenciadas, se le imputan al sistema imperante y particularmente al Estado”[1]  ello, como lo insinué, será la nueva tabla de ruta de las conversaciones y de las demandas de la guerrilla.

La aseveración que hago en el párrafo anterior, no podría esta mejor descrita,  cuando Santrich se pronuncio al final del evento donde se entregó el informe por parte de los relatores, “Sin duda, este es un acontecimiento histórico que impactará en dimensiones insospechadas la percepción que la gente tiene del conflicto colombiano, y tendrá indefectiblemente una incidencia muy grande en la marcha de las conversaciones, sobre todo porque los doce expertos que intervienen presentaran puntos de vista que conciernen a la definición de la verdad respecto a las causas, consecuencias y responsabilidades de la confrontación de más de medio siglo que aún vivimos y padecemos”.

Lo que se avizora sin duda a partir de este momento y en forma constante es que este informe gozara de la más alta difusión en versiones escritas digitales a nivel nacional e internacional, se hará pedagogía con él, sin duda superará lo que ya se ha logrado en centros educativos del bien conocido informe, “Basta Ya”

Es importante clarificar que como consecuencia de este informe, no se podrá acceder a un reconocimiento de responsabilidad general y principal del Estado y simplemente exonerar de su condición de victimarios a los guerrilleros. Ni siquiera el derecho a la rebelión que esgrime el S.J. Javier Giraldo en su informe,  y que por ello  esa insurrección  legitime el uso de las armas y al terrorismo con todas sus atrocidades.

Ninguna circunstancia y ningún argumento, de los relatados en los 12 informes, justifican que se pase de las ideas, exigencias y reclamaciones, empleando la fuerza, las armas ilegitimas, la extorsión, ni la brutalidad en las acciones.

De ninguna manera tampoco, se podrá responsabilizar a las Fuerzas legalmente constituidas por el Estado que precisamente han realizado su trabajo como producto de las instrucciones y directrices de los dirigentes en cada periodo. Es fundamental que se entienda y aplique en forma adecuada, la teoría del Alemán  Claus Roxin.[2]

Mencionan de igual forma que existe una responsabilidad de los partidos y clases dominantes y de las instituciones de poder social, de latifundistas, empresas grupos económicos, poderes corporativos, transnacionales, de los medios de comunicación, de los Estados Unidos y otras potencias extranjeras y finalmente aceptan la responsabilidad guerrillera como fuerza política y militar beligerante.

Acaso realmente hay beligerancia de un grupo guerrillero o es una distorsión, acaso también, cuando supuestamente hay muchos responsables, que no es del todo cierto, hay que terminar exonerando a quienes en forma persistente y sistemática han faltado a los Derechos Humanos?

Ya se han manifestado los guerrilleros, acogiéndose a lo presentado en los referidos informes de la siguiente forma, “carece de sentido que el Estado pretenda obtener en la Mesa de Diálogos una victoria que ha sido incapaz de obtener en los campos de batalla durante años”[3]

Sin duda este informe será la Joya de la Corona para la guerrilla si no hay una posición firme a las pretensiones y a lo que desde ya son sus demandas; Juristas Colombianos de bien, comunidad internacional, organismos de Derechos Humanos, Cortes Internacionales, apliquen toda su sapiencia para que este informe no sea aprovechado para desconocer otras realidades y argumento para más injusticias para la resolución de este conflicto, puesto que si ello es así, no habrá una verdadera reconciliación, por ende la paz difícilmente llegara al país.


[1]Jairo Estrada Álvarez, en el informe de Orígenes del conflicto y víctimas.

[2]Claus Roxin(n.15 de mayode1931,HamburgoAlemania) es un abogado y juristaAlemándestacado por su labor en el ámbito del Derecho Penal, Derecho Penal Internacional, Derecho Procesal Penal y Teoría del Derecho. Es uno de los penalistas de mayor influencia en discusión contemporánea del Derecho Penal de la tradición romano-germánica, lo que le ha hecho acreedor de casi una veintena de Doctorados Honoris Causa y reconocimientos académicos como la orden Raimundo Peñafort en España.

[3]Las Farc, al culminar el evento en que se produjo el informe de la Comisión Histórica y manifestar que “recibe con beneplácito los informes presentados hoy por la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas” con el título de “Palabras de Cierre”.

INCERTIDUMBRES SOBRE LOS DIALOGOS DE LA HABANA

MG. (R) Víctor Álvarez Vargas Asesor de la Mesa de Transición del MD

Son muchas las preocupaciones que agobian a la mayoría de los colombianos sobre la manera de cómo se está llevando a cabo este proceso. A finales del año pasado, surgió la controversia de que si el narcotráfico es un delito conexo al delito político, o no lo es; lo cierto es que de no aceptarse como tal, no existe la menor posibilidad de llegar a un acuerdo con las guerrillas, por tanto será otro amargo precio que el país tendrá que pagar para lograr el fin del conflicto.

Por otro lado, la intensificación de las acciones criminales de las Farc durante el fin de año, contrastaron con la propuesta del cese indefinido y unilateral del fuego, condicionada a no ser atacados por la Fuerza Pública, lo que convierte la “noble” propuesta en otra de las estratagemas a que nos tienen acostumbrados. Es claro que buscan forzar un cese bilateral del fuego.  

Superados los primeros tres puntos y parte del cuarto, el gobierno continua a la defensiva, siempre respondiendo a las iniciativas de las Farc, lo que no es de extrañar, pues el dialogo fue propuesto de esa manera desde la misma Agenda, la cual traerá mayores dificultades y sapos por digerir en los puntos por discutir.

La gran pregunta es, ¿hasta donde está el gobierno dispuesto a ceder para lograr un acuerdo definitivo? En el último punto tratado, las FARC lograron imponer las victimas que viajaron a la Habana, donde salió mal parado el Estado y sus agentes, demostrando con base en los testimonios, que las Farc no han sido los causantes de la mayoría de las víctimas. Tal pareciera que estuviéramos  negociando con un adversario en igualdad de condiciones, o a veces en inferioridad.  

Como van las cosas, todo hace prever que durante el 2015 será muy difícil la firma de un acuerdo. A pesar del afán que a ellos también les acusa, las Farc continuaran dilatando el proceso en la medida que logren sacar el mayor provecho en cada punto tratado. Mientras tanto el gobierno  seguirá adaptándose a las exigencias de las Farc, con tal de que el proceso no se rompa, por la sencilla razón de que se ha constituido en la principal bandera del Presidente Santos, pues la situación economía del país y la seguridad de los colombianos no son para nada halagüeños.

En cuanto a la situación de los militares, tampoco pinta bien. Aunque en varias las ocasiones el Presidente de la Republica ha dicho que habrá simetría entre guerrilleros y militares, en cualquier beneficio que otorgue la justicia transicional como consecuencia del proceso de paz. Sin poner en duda estas intenciones, la experiencia nos ha demostrado que ha sucedido todo lo contrario en procesos similares en países de la región. No por la voluntad del Ejecutivo en el momento de la firma los acuerdos, pero si por acciones de  gobernantes futuros e intereses de los demás poderes del Estado y de la Corte Internacional.

Aunque la situación y el contexto del Proceso de Paz que se adelanta en Colombia, son completamente diferentes a lo sucedido a mediados del siglo pasado en la mayoría de los países donde se presentaron gobiernos de facto en América Latina; en el mediano y largo plazo los efectos podrían ser los mismos, motivados por múltiples razones ya comprobadas,  tales como, el deseo de venganza de la izquierda radical, la agenda de los DDHH y la Justicia Internacional de la cual Colombia es signataria. Por tanto, no es descartable que hacia el futuro se incrementen aún más las persecuciones de la justicia contra militares colombianos por razones del conflicto.

Unido a lo anterior, está demostrado que la memoria colectiva de los pueblos es muy frágil, la cual normalmente  se acondiciona a los intereses y manipulaciones que se vivan en un momento dado; en unos años se olvidarán, o por lo menos no podrán hablar, de los que alguna vez llamaron héroes, y que salvaron el país de las garras de una tiranía armada.

Tomando como ejemplo los sucedido en Chile, vale la pena recordar que en épocas de Salvador Allende, en manifestaciones de una sociedad agobiada por la escases (El cacerolazo), le tiraban maíz a los militares, comparándoles con gallinas, porque no hacían nada por liberarlos de la opresión de un gobierno que los estaba conduciendo la ruina económica. Fue entonces cuando los militares cayeron en la trampa, se creyeron los salvadores y cometieron el error de dar un golpe de Estado, que si bien salvaron al país de una catástrofe económica, el precio resulto ser demasiado caro para los que se atrevieron a semejante aventura.

En este proceso se avecina un peligro aun mayor, que es la  llamada “Comisión de la Verdad”, que desde tiempo atrás, está siendo deformada por una carga ideológica de una buena parte de la academia y escritores de izquierda, que normalmente manejan con gran habilidad académica,  distorsiones,  falsedades y verdades a medias, que increíblemente han venido siendo avaladas por el gobierno, pero que al final señalaran al Estado colombiano y su Fuerza Pública, como los principales responsables de la violencia en Colombia.

No podemos perder de vista que el principal objetivo de las Farc es “la Toma del Poder”. Como no les fue posible a través de las armas, lo harán obteniendo el mayor provecho de la negociación, alguna vez lo dijo Tiro Fijo: “la negociación es otra forma de lucha para alcanzar nuestros propósitos”. Esto quiere decir que utilizaran toda su artillería verbal y su acostumbrado discurso social para desplegar todo un aparato propagandístico en su favor, tal como lo han venido haciendo casi a diario en entrevistas y comunicados desde Cuba.

Teniendo en cuenta este adverso panorama y ante la potencial irreversibilidad del proceso, es indispensable una intensa labor por parte del Ministerio de Defensa Nacional (activos de las FFMM y de Policía), las organizaciones de la Reserva y todas aquellas instituciones interesadas en la consecución de una paz justa y duradera, para que participen en todos los escenarios académicos posibles, para que mediante el sano debate escrito o presencial, se contrarresten las hostiles posiciones de la izquierda y los simpatizantes de los grupos armados que han venido ocupando estos espacios desde hace largo tiempo.

En primer lugar, para intervenir en la reconstrucción de la verdad histórica de lo sucedido en el conflicto y así evitar su manipulación. Y segundo, participar en la construcción de una Justicia Transicional, que conduzca a un tratamiento digno y por lo menos equitativo, donde salgan fortalecidas las Fuerzas Militares y de Policía, por haber sido ellas, a costa de un altísimo precio, los artífices de la victoria sobre los violentos y verdadero soporte de la democracia; sin los cuales no hubiere sido posible que las Farc estuvieren sentadas en la mesa de negociación.

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