Se recuerda a los señores Generales y Almirantes que pueden acudir a la oficina del CGA a realizar el trámite de la supervivencia ante la Caja de Sueldos de Retiro. No olvidar que es factible hacerse en cualquier mes del año y que a partir de esa fecha, tiene vigencia de seis meses.
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ECOS
COMUNICADO DE PRENSA DEL CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES.
Esta fue la carta enviada al señor presidente de Colombia Juan Manuel Santos en donde se expresa la posición de la organización frente a la iniciativa del Gobierno Nacional de retirar del proyecto de acto legislativo en lo relacionado con el Fuero Militar.
Bogotá, Febrero 28 de 2012
Doctor
Juan Manuel Santos Calderón
Presidente de la República
Ciudad.
Señor Presidente.
Los integrantes del Cuerpo de Generales y Almirantes de la Reserva Activa de Colombia, fuimos sorprendidos nuevamente, con extrañeza e indignación, por su intención manifiesta y la de sus Ministros de Defensa y Justicia, de retirar del Proyecto de acto legislativo de Reforma a la Justicia, la parte referente a la ratificación del Artículo 221 de la Carta Magna, en lo pertinente al FUERO MILITAR; desacuerdo que ya le habíamos manifestado en carta enviada a su despacho el 19 de octubre de 2011.
Hemos recibido el sentimiento de miembros activos y retirados de las Fuerzas Militares, a quienes la decisión de retirar el Fuero ha impactado negativamente, pues la concreción de tal intención prolongaría la desprotección para aquellos combatientes de la Fuerza Pública, que empuñando las armas de la República, defienden a nuestro pueblo, a sus instituciones, a nuestra democracia y al mismo Estado Colombiano.
Hace algunos días, vislumbramos una esperanza para los miembros de la Fuerzas Militares, sentimiento que trasmitimos al señor Ministro de la Defensa, en una carta en la cual le expresamos nuestra satisfacción y confianza en el Gobierno Nacional, por la comprensión e interés en dotar a nuestros soldados, marinos y aviadores militares, de la seguridad jurídica requerida para ir al combate, en defensa de los más altos y nobles principios de nuestra patria.
Celebramos entonces, con particular complacencia, el compromiso, esfuerzo y dedicación de distinguidos parlamentarios, en el logro de la aprobación por abrumadora votación en los cuatro debates del primer periodo ordinario del Proyecto de Acto Legislativo enunciado, el cual igualmente tuvo la adhesión y apoyo de importantes medios de comunicación, de gremios, de organizaciones civiles y contó con el beneplácito de la opinión pública.
No comprendemos entonces señor Presidente cómo, después de tan significativo avance en el trámite del Proyecto en el Congreso de la República, el mismo Gobierno que lo presentó y sustentó con la presencia y júbilo del Alto Mando Militar, ahora lo retira.
No es justo que una Fuerza Pública comprometida, sacrificada y que ha ofrendado tanta sangre por la paz de la Nación, sea usada como un elemento de negociación del gobierno con organizaciones nacionales e internacionales que no simpatizan con la Fuerza Pública.
Si es cierto el interés de algunos senadores de los Estados Unidos, en la Reforma de la Justicia Penal Militar Colombiana, entonces, señor Presidente, estaríamos dispuestos a apoyar totalmente el modelo de Justicia aplicado a los militares de ese país.
Esgrimir que el proyecto presentado “pudiera tener” vicios de inconstitucionalidad y que por esto debe ser retirado, es un sofisma de distracción, que afectaría a todo proyecto que se presente ante el Congreso de la República, no siendo esta una razón para su eventual retiro.
Adicionalmente, pretender elevar a nivel de la Carta Magna los delitos que investigaría la justicia ordinaria, es absolutamente innecesario y jamás contemplado por alguna constitución; para ello, existen las leyes estatutarias y los códigos respectivos.
Señor Presidente, el problema en nuestro caso no es la definición en la Constitución Política de delitos contra personas y bienes protegidos por el Derecho Internacional Humanitario (DIH), ya que estos, de hecho, son objeto del Código Penal y del Código de Justicia Penal Militar. El verdadero problema está en que actualmente, los enemigos de la institucionalidad quieren llevar a los miembros de las Fuerzas Militares ante una justicia ordinaria politizada e infiltrada que les niega los principios fundamentales del derecho, entre otros la buena fe, el In Dubio Pro Reo y la presunción de inocencia.
Lamentablemente se vulnera el principio de la buena fe al presentar malintencionadamente las actuaciones de las Fuerzas Militares, desconociendo lo que usted, señor presidente, pregonó y resaltó en el Decreto No. 019 de 2012, que sustenta la sentencia C-245 de 1993 de la Corte Constitucional en la cual se afirma que “la buena fe es un concepto ampliamente utilizado dentro del ordenamiento jurídico y consiste en la firme creencia de que quien actúa lo hace dentro de la legalidad y en ausencia de actuaciones fraudulentas…”
Tampoco es válido para el militar colombiano, el principio universal del In Dubio Pro Reo, el cual implica que si existe duda probatoria esta se resuelve a favor del inculpado. Asimismo, el principio de presunción de inocencia es contrario para los militares colombianos, pues mientras cualquier ser humano se presume inocente hasta tanto no se demuestre su culpabilidad, nuestros militares son considerados culpables mientras no demuestren lo contrario.
El desconocimiento de estos principios fundamentales para los militares colombianos en la justicia ordinaria, señor presidente, le niega a la institucionalidad militar el derecho a la defensa y al debido proceso y le suprime las garantías necesarias para realizar su función constitucional.
Los miembros activos y retirados de la Fuerzas Militares estamos expectantes por el futuro del Fuero Militar, pero también nos cuestionamos sobre el proyecto de Ley de Defensoría Técnica que usted en campaña, señor presidente, prometió. ¿Será que esta iniciativa tendrá el mismo trato que el gobierno ha dado hasta ahora a asuntos prioritarios para la Fuerza Pública?
Debemos recordar señor Presidente de la República, un editorial del diario El Tiempo denominado ¨FIRMES Colombia¨, del 31 de octubre de 1992, en el cual se convocó a la solidaridad nacional en apoyo a la Fuerza Pública en la lucha contra la subversión. Esa solidaridad del Comandante Supremo de las Fuerzas Militares que paradójicamente hoy no existe, la reconoció el autor de dicho artículo al afirmar que ¨…Sin ella la dura tarea de las Fuerzas Armadas difícilmente tendrá éxito.¨.
Evoca el editorialista, un famoso episodio previo a la Segunda Guerra del ministro inglés Chamberlain, y narra cómo ¨proclamó una reunión de paz para calmar las ansias de los nazis y evitar la sangrienta guerra¨ y recuerda como ¨todo fue en vano. ¨y ¨A los pocos meses Adolfo Hitler con disculpas y tretas, llevó al mundo a una contienda…y Chamberlain se esfumó avergonzado y triste.¨¨
Señor Presidente, con el retiro del proyecto de acto legislativo que ratifica el Fuero Militar, las tropas y la Reserva Activa seguirá confundidas, desorientadas y expectantes. Por ello, es conveniente pensar en los soldados, suboficiales y oficiales que día a día luchan por una Colombia en paz. Son ellos, quienes merecen su consideración de cara a la construcción de una mejor Nación, pues el futuro de las Fuerzas Militares, la seguridad y la paz de Colombia están en juego.
Columna escrita por el señor Mayor General Eduardo Herrera Berbel en el periódico El Colombiano.
¡QUÉ CONFUSIÓN, POR DIOS!
En el ambiente nacional hay una confusión total. Queremos hacer de todo, sin considerar el momento estratégico: hablamos de someter a las Farc y el Eln, que no es hora de hacer concesión alguna, y es impensable otra alternativa diferente a la derrota militar. ¡Qué tal! Un sector cree en la salida negociada y ejerce presiones políticas transitivas. Otros opinan que es necesario construir un marco para la paz que soporte una estrategia de cierre del conflicto. Y por último, unos pocos con derroche de entusiasmo, manifiestan que ya estamos transitando en el posconflicto. ¡Qué confusión, por Dios!
A esta enorme confusión se suman momentos y oportunidades políticas, fallos judiciales controvertidos como es el caso del Coronel Alfonso Plazas Vega , que no ocultan matices políticos indiscutibles y ponen en tela de juicio la credibilidad y efectividad del sistema de justicia colombiano y pretenden transferir a la Corte Penal Internacional la responsabilidad de investigar a un ex presidente de la República. ¡Qué despropósito! Y para mayor asombro, no satisfecho con la condena a 30 años (cadena perpetua), al Coronel Plazas, el fallo le impone al Ejército Nacional pedir perdón en la plaza de Bolívar. En verdad, es un fallo insólito que desconoce dónde estamos hoy. Por esta razón, es bueno recordarles a los honorables magistrados, que aún estamos en guerra y, además, que la estamos ganando, que los actores violentos persisten en el país y que atacan sin desmedro la institucionalidad y la población civil inerme.
A unas Fuerzas Armadas que están en guerra, luchando por defender la institucionalidad colombiana, no se les puede humillar y mancillar su honor ni el de sus comandantes. Creo que las instituciones no delinquen como tal y menos, en el caso de marras. Paciencia señores Magistrados, llegará el momento de la paz y la reconciliación nacional, sin importar el color ni la bandera política que se haya defendido. Será un momento cuando tal vez, se reconocerán errores, se cerrarán heridas y habrá hasta perdón y olvido. Pero todo a su debido momento, cuando sin lugar a dudas primen los intereses vitales de la Nación sobre los intereses anodinos. Honorables Magistrados, ustedes tienen un lugar ganado en la historia, pero deben esperar su veredicto final.
Por espacio, sólo me resta mencionar la gran confusión de las Farc en la era Timoleón , al pensar que las demostraciones de fuerza y terrorismo indiscriminado contra la población, van a mejorar su imagen y encontrar procesos de oxigenación política. Qué grave equivocación es vivir alejado de la realidad nacional y del sentir unánime de los colombianos que las rechaza y repudia. Un ambiente propicio para la paz no se construye a punta de bombazos y vejámenes contra el pueblo que aducen defender. ¡Qué paradoja, señor Timoleón!
PAUSA UNO: Coronel Plazas Vega: creemos en su plena inocencia. La verdad y una justicia justa prevalecerán.
Con cara ganan, con sello no pierden
Ahora que los vientos corren en contra del interés de algunos medios y columnistas de ver condenado al Coronel Plazas, la difusión de informaciones sobre falsos testigos y manipulación de pruebas no es el ejercicio de la libertad de información, sino un intento de presionar a la justicia.
Existen algunos medios de comunicación y algunos columnistas que han tratado de crear un ambiente favorable a la condena del Coronel Luis Alfonso Plazas Vega por los hechos relativos al Palacio de Justicia.
La táctica es simple pero perversa: emitir las informaciones y opiniones bajo la óptica, en la forma y en el tiempo que así le conviene a la Fiscalía General de la Nación y a los apoderados de las alegadas víctimas, y someter a silencio la voz del acusado y de su defensa.
Claro está, cuando los vientos soplaban a favor de ellos, esto es, con el inicio de la investigación, con la indagatoria, con la aparición de dudosos testigos en su contra, con la medida de aseguramiento, con el llamamiento a juicio y, finalmente, con la injusta condena en su contra, el suministro de noticias era amplio, constante, masivo. Para ellos, esto no era intromisión a la justicia, o intento de presionar a los jueces, sino el puro ejercicio de la libertad de información que garantiza nuestra Carta Magna.
Ahora que los vientos corren en contra de ese interés de ver condenado al Coronel Plazas, que está demostrado que no hay certeza en el hecho de la supuesta desaparición de unos ciudadanos, que se vino a saber que unos testigos (René Guarín) callaron ante la justicia el pequeñísimo detalle de que eran miembros del M-19, que otros testigos (Édgar Villamizar) al parecer fueron suplantados para conseguir acusaciones falsas en contra del Coronel Plazas, la difusión de informaciones en ese sentido, para esos mismos medios y columnistas, no es el ejercicio de la libertad de información, sino un intento de presionar a la justicia.
Como queda claro, aplican estos personajes la ley del embudo, lo ancho para ellos y lo angosto para los demás. Aplican ese juego tramposo que jugaban los niños hace muchos años, el de "Con cara gano yo, con sello pierdes tú".
Aplican una doble moral, o relatividad moral, como se quiera, puesto que la información que se difunde, cuando sirve o ambienta una condena en contra del Coronel Plazas, es ejercicio de la libertad de información, pero cuando la información es favorable o tiende a demostrar su inocencia, es una forma de presionar y de hacer intromisión a la justicia.
Han sido muchos los ejemplos en este país, donde personalidades se ponen de acuerdo para hacer un comunicado y publicarlo en un diario de circulación nacional, sin importar la existencia de un proceso judicial por el respectivo asunto.
Pero claro, en aplicación de esa doble moral en cita, cuando el comunicado lo firman sindicalistas, pensadores o intelectuales de izquierda, es un ejercicio de libertad de opinión, pero si lo firman oficiales en activo o en retiro, pensadores o intelectuales de derecha, reclamando el reconocimiento de la inocencia del Coronel Plazas, es un ejercicio inoportuno de intromisión y de presión a la administración de justicia.
Si Piedad Córdoba dice que en Colombia "necesitamos muchos hombres que sean capaces de resistir la lucha, así como lo hizo Manuel Marulanda ", no es apología del delito o del terrorismo, sino el ejercicio de la libertad de opinión, pero si el General Alejandro Navas dice que el Coronel Plazas es un héroe nacional y que lo considera absolutamente inocente, es una inadmisible intromisión a la administración de justicia y un intento de presionarla.
¿Puede el lector imaginarse el escándalo que se hubiera suscitado al ver, por ejemplo, al Procurador en eventos sociales con reinsertados de las Auc? Pero el magistrado que investiga los vínculos de políticos con las Auc, sale orondamente en fotos de eventos sociales con el senador cuyo padre le da nombre a un frente guerrillero y con un reinsertado del Eln, y nada pasa, nadie dice nada.
Preocupa inmensamente la doble moral que manejan esos medios y columnistas, puesto que los deja en evidencia de lo que será su actitud, por ejemplo, frente a un eventual proceso de diálogo con las guerrillas de izquierda, donde ya podemos prever que serán complacientes y laxos con ellos, cuando años antes fueron implacables y reacios a la negociación con los grupos armados de derecha, y con estos dobles raseros, jamás podrá existir un verdadero proceso de reconciliación nacional basado en el reconocimiento de la verdad y en la obtención de justicia para todos.