UN NUEVO ANIVERSARIO
Recordamos que en diciembre de 1994, se llevó a feliz término la idea que insistentemente venían proponiendo varios señores Generales y Almirantes, dueños todos de excepcional mística institucional y de envidiable entusiasmo. Se trataba de conformar una asociación de oficiales en retiro, que conjugara experiencia en altos cargos, edad y jerarquía, con el fin de que pudiera ser útil a los propósitos nacionales y a la Institución.
Bajo el anterior concepto y con la firma de ciento dieciséis oficiales nació el Cuerpo de Generales y Almirantes. Hoy el número de los miembros, está llegando a los ciento ochenta y cinco.
La iniciativa probablemente pudo estar inspirada, en la trascendencia que en otros lugares del mundo se da a instituciones de similar orientación; sin embargo, nos atrevemos a pensar, qué primó en este caso, un sentimiento de tipo afectivo tan fuertemente arraigado, que no es posible hacerlo desaparecer con el retiro del servicio activo.
Es el inevitable apego a una Institución que nos recibió en la temprana juventud, nos formó como hombres de honor dentro de claros principios, nos enseñó a comprender el sentido de patria y nuestras obligaciones con ella y fue nuestro segundo hogar por más de treinta años. Por todas esas imborrables y hasta románticas circunstancias, llegamos a sentir la Institución Militar, como si fuera de nuestra propiedad.
Si pudiéramos expresarlo en sentido figurado, pertenecer al Cuerpo de Generales y Almirantes, es querer prolongar en traje de civil, el largo periodo vivido al servicio de Colombia vistiendo el uniforme militar. Es tratar de retribuir de alguna manera, los beneficios de la experiencia y la capacidad profesional que la Institución nos proporcionó.
Pero además, consideramos que para todos es gratificante por decir lo menos, el simple hecho de reencontrarnos en reuniones sociales con compañeros y superiores con quienes en el pasado compartimos experiencias. Evocar recuerdos de diferente índole, algunos gratos otros no tanto, situaciones alegres unas, otras tristes, pero al fin y al cabo vivencias que adquieren gran valor en una profesión que como la nuestra, le rinde culto al compañerismo, que es creativa, dinámica y de alto riesgo.
Siempre hemos pensado que nuestra Asociación, es importante por el solo hecho de existir. Sin duda alguna como tantas veces lo hemos afirmado, no hay otra que congregue a personas que hayan dedicado la totalidad de su vida útil al servicio de Colombia y que además pueda aportar experiencia al más alto nivel en materia de seguridad.
Tener que responder ante la nación por la defensa de la soberanía en tierra, mar y aire, no es una tarea de poca monta. En esta benemérita Institución, nos honran con su presencia, quienes tuvieron sobre sus hombros esas altas responsabilidades en los últimos cincuenta años de la historia patria. |