DESARROLLO FLUVIAL DE LA ARMADA
Por Vicealmirante (r) CARLOS OSPINA CUBILLOS
Recorrer el río Magdalena, es reencontrarse con la historia de Colombia. Es contemplar las huellas que dejaron en su tránsito los valientes hombres que río arriba nos trajeron la cultura, la religión, el comercio y las costumbres del resto de la humanidad que vivía allende los mares. Por allí pasaron nuestros descubridores y nuestros opresores y allí también nos defendieron en crueles combates nuestros libertadores. Las aguas del río se tiñeron con la sangre de patriotas y realistas cuando en 1812, Simón Bolívar se toma el Bajo Magdalena y en continuos combates fluviales reafirma la naciente libertad que surgía en nuestra joven nación. Abrir y asegurar la principal vía de comunicación de nuestra lejana Santa Fe con el resto del mundo fue una meta visionaria y realizarla fue una muestra del claro concepto estratégico de nuestro Libertador. Estas rápidas y exitosas acciones militares impulsaron el pensamiento y el accionar de Simón Bolívar quien continuó su victorioso camino hacia Caracas en desarrollo de la llamada Campaña Admirable.
En 1819, después de la gloriosa Batalla de Boyacá, muchos realistas se refugiaron en el río Magdalena, buscando organizar una nueva reconquista y fue en esas mismas aguas que las tropas al mando del General Hermógenes Maza, en una dura arremetida, prácticamente exterminaron a las tropas españolas, llevando su triunfo hasta la misma costa atlántica. En las guerras civiles también el río Magdalena fue testigo de combates fluviales, el encuentro llamado “Batalla de los Obispos” por ejemplo, nos recuerda los costosos errores de improvisar el manejo y operación de unidades a flote.
En el siglo XX la necesidad del río Magdalena como arteria fluvial se incrementa y es así que nuestra joven Armada Nacional, desde mediados de siglo ordena organizar y construir en Barranquilla y Cartagena una adecuada fuerza fluvial que garantizara la tranquilidad y navegación del río, ya gravemente afectado por la violencia partidista. El excelente ingenio de nuestros astilleros navales produjo una serie de muy buenas embarcaciones fluviales, adaptadas a la época, unidades pequeñas, de poco calado y excelente armamento y rudimentario blindaje. En ellas muchos de nosotros tuvimos nuestras primeras experiencias de mando y orden público. Unidades como la “Alberto Gómez” (luego Socorro), la “Cadete Vargas”, la “Mayor Serpa”, la “Fritz Hagale”, la “Humberto Cortés”, la “Carlos Galindo” la “Hernando Gutiérrez” y el cañonero “Barranquilla” fueron durante más de medio siglo la garantía que tuvo el país para mantener la libre navegación en el río. Hoy, cuando el problema ha cambiado radicalmente, la Armada Nacional lo ha enfrentado con rapidez y tecnología y una excelente disposición para ajustarse a la cambiante situación de la región y el combate. Las antiguas unidades fluviales fueron reemplazadas por modernos buques nodrizas y lanchas patrulleras de última tecnología, todos ellos construidos en los astilleros de la misma Armada, donde la experiencia y la voluntad de trabajo han producido prototipos de combate fluvial, capaces de enfrentar con éxito los ataques enemigos.
Embarcarse en estas unidades es una experiencia que nos muestra no sólo el desarrollo tecnológico, sino el encuentro con una tripulación y unos infantes de marina llenos de entusiasmo y orgullo con su Institución y su trabajo, un sólido conjunto de servidores de la patria, conducidos de su misión e identificados con sus mandos y compañeros.
Así como la Armada transita y patrulla el río, es importante también poner de presente el excelente trabajo que en las riberas y pueblos aledaños desarrolla el Ejército Nacional, la Fuerza Aérea y la Policía Nacional. En especial debe destacarse la presencia y destacada labor que desarrolla la Décima Cuarta Brigada con base en Puerto Berrío, allí es notorio el cariño que la población siente y expresa por la Fuerza Pública y en especial por la actual labor de sus mandos.
El trabajo de la Armada Nacional y la excelente integración de las Fuerzas Armadas en el área, son la mejor garantía que se le puede ofrecer al país, para que reúna todas sus fuerzas y logre la recuperación total de ese valioso río Magdalena, que un día nos ayudó a nacer y mañana nos señalará una nueva ruta de paz y de progreso. |