CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

PERSISTIR, PERSISTIR Y PERSISTIR

Es lo que la experiencia recomienda para que una política de largo plazo, llegue a tener éxito. Planteamiento especialmente válido, cuando se trata de enfrentarla a una estrategia terrorista de "guerra prolongada", que como bien se sabe, ha sido importada del lejano oriente y concebida para que el tiempo juegue a su favor.

Acompañamos al señor Presidente de la República en su empeño de trabajar, trabajar y trabajar por Colombia y de continuar con firme decisión la Política de Seguridad Democrática, que está siendo tan exitosa y que se encuentra en un momento crucial de su desarrollo. Cambiarla a mitad del camino, cuando está mostrando signos tan positivos, seria a nuestro juicio, garrafal error.

No hay la menor duda de que el país de hoy es diferente al que encontró el gobierno actual el siete de agosto del año 2002. Lo reconocen hasta algunos de sus más caracterizados opositores.

Colombia está creciendo a tasas no imaginadas por los expertos en economía, el desempleo se ha reducido, los negocios se restablecen de crisis pasadas, la inversión extranjera aumenta. Sin querer decir que todo está solucionado, si hay que reconocer que la situación es muy distinta a la que existía hace tres años.

Especial respaldo merecen las instituciones armadas, que haciendo honor a su tradición republicana, vienen cumpliendo con sacrificio y valor, la misión que les señala la Constitución. El país entero reconoce, que han sido la columna vertebral de la política del gobierno y que a ellas debemos el ambiente optimista que hoy vive nuestra patria.

Cuando el año 2006 apenas comienza, el Cuerpo de Generales y Almirantes quiere estar entre los primeros en presentar un cálido saludo, a los hombres y mujeres del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Pedimos al Dios de Colombia, los siga acompañando y guiando en tierra, mar y aire para que logren cumplir con éxito los planes que se han trazado.

Como militares que en el pasado y por mucho tiempo vestimos con orgullo el uniforme de nuestras respectivas Fuerzas, no dejaremos de estar presentes en todas las circunstancias que las afecten. Nuestros compañeros en servicio activo deben saber que sufrimos cuando en cumplimiento de su deber, se malogran vidas de jóvenes promesas de Colombia. También, que vibramos de emoción con los buenos resultados de las operaciones.

Las fuerzas institucionales tendrán que asimilar como hasta ahora lo han hecho, traicioneros golpes de los terroristas que aún tienen capacidad para hacer daño. También la injusta incomprensión de algunos colombianos y lo que es peor, los mal intencionados ataques que desde cómodos escritorios lanzan conocidas casandras al servicio de oscuros intereses.

Lo importante, es saber que la nación honesta y trabajadora, valora en sumo grado sus patrióticas ejecutorias y les ofrece permanente respaldo. Eso es lo que cuenta.