CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

CONCEPTO SOBRE EL LIBRO AUSPICIADO POR EL CUERPO DE GENERALES

Y ALMIRANTES Y ACORE "BAJO EL FUEGO DE LAS PRESIONES"

Por General (r) ALVARO VALENCIA TOVAR

Dentro del inmenso vacío de literatura militar sobre el conflicto armado que cubre la segunda mitad del Siglo XX y se proyecta con su carga de violencia y horror sobre este primer decenio del XXI, este libro constituye aporte muy valioso al esclarecimiento de las múltiples presiones e irregularidades que organismos del Estado y Organizaciones no Gubernamentales vienen ejerciendo contra militares de alta graduación, dentro del gran contenido de la Guerra Política fraguada como genuina conspiración contra la democracia colombiana y las Fuerzas Armadas que la sustentan.

El libro prolonga el análisis abierto por la obra ESQUILANDO AL LOBO, producida también bajo el auspicio del Cuerpo de Generales y Almirantes en Retiro de las Fuerzas Militares. Se trata de un esfuerzo continuado para sacar a la luz y llevar a la conciencia de la ciudadanía un fenómeno que causa más daño a Colombia y a sus instituciones militares que la misma confrontación armada, porque obra en la clandestinidad, agazapada tras la apariencia de defensa a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario.

En la intrincada complejidad del conflicto armado colombiano, la acción soterrada que personajes de los Organismos de Control, Procuraduría y Fiscalía, desarrollan para socavar los cimientos mismos del Estado de Derecho, golpeando a sus Fuerzas Militares en las personas de sus comandantes, en particular generales del Ejército, se suma a la de Ong proclives con la causa invocada por la subversión, hoy controvertida en delincuencia dedicada al negocio letal del narcotráfico con el terrorismo como estrategia.

La credulidad, la desinformación, la ingenuidad, la ignorancia en materias militares, bien aprovechada por los enemigos ocultos del sistema democrático y en particular de la Fuerza Pública que impide el desmoronamiento del Estado de Derecho, viene logrando sus propósitos desestabilizadores sin que la opinión pública lo advierta ni el Estado emprenda la defensa de sus instituciones militares y de los comandantes sujetos al ludibrio, el descrédito y la virtual muerte militar.

ESTRUCTURA DE LA OBRA

Un excelente y diserto prólogo escrito por Rafael Nieto Navia, respetable autoridad en materia de derechos humanos y Derecho Internacional Humanitario, abre camino al contexto impresionante del libro. Una cita de Calamadrei, autor de El elogio de los jueces , entre las varias que trae a cuento el autor de este exordio a nuestro libro, se proyecta sobre sus páginas como un silencioso yo acuso dirigido a quienes han hecho de la justicia un instrumento de fines inconfesables: "los jueces poseen un poder mortífero que, mal empleado, puede convertir en justa la injusticia, obligar a la majestad de las leyes a hacerse paladín de la sinrazón e imprimir indeleblemente sobre la cándida inocencia el estigma sangriento que la confundirá para siempre con el delito". Quienes lean Bajo el fuego de las presiones hallarán a cada paso la dolorosa confirmación del aserto.

Consta la obra de tres partes centrales y dos complementarias. Su conjunto produce en el ánimo del lector un prolongado estremecimiento de ira e impotencia al hallar cómo innumerables servidores de la justicia se valen del poder mortífero de Calamadrei para mancillar el honor de oficiales inocentes de alta graduación, destruirlos moralmente, extender hacia las instituciones militares la sombra de perfidia arrojada sobre sus servidores y poner fin a carreras sobresalientes hundiéndolas en el piélago de inexistentes actuaciones criminales. La inevitable angustia se torna más intensa, cuando advierte que el daño no hiere tan sólo a los injustamente incriminados, sino a la moral del Ejército.

La Primera Parte del libro constituye una cobertura general de los métodos, actuaciones, dictámenes que, utilizados por servidores de la justicia y de los organismos de control, se han venido utilizando sistemáticamente contra las Fuerzas Militares y varios de sus más distinguidos generales y coroneles para incriminarlos, forzar su destitución y arruinar irremediablemente sus carreras. Todo aquello es atroz. Documentalmente se prueba la infamia que tales funcionarios indignos de su investidura ejecutan al servicio de innobles propósitos.

Clonación de testigos, montajes, aleccionamiento de declarantes sobornados, negación de práctica de pruebas, marginación de testigos que podrían favorecer a los oficiales incriminados, salpican de oprobio innumerables actuaciones de investigadores y jueces. Hasta se da valor probatorio a documentos anónimos, utilizados no pocas veces para abrir pliegos de cargos.

La Segunda Parte condensa el tremendo dramatismo de las víctimas de semejantes procederes. Caso por caso se analiza la tragedia profesional y familiar de cada víctima del atropello y la injusticia ejercidos con igual sevicia contra el militar y su institución armada. El doble propósito de esta ofensiva bien disimulada tras la ostentosa imagen de una justicia que no le teme a las armas ni se inclina ante las elevadas jerarquías de la milicia, se torna evidente en el pormenorizado estudio de los casos individuales. El supuesto heroísmo de jueces, servidores de organizaciones no gubernamentales y funcionarios de Fiscalía y Procuraduría, deja de serlo ante la disciplina, obediencia, subordinación, respeto a la justicia por creerla honesta antes de convertirse en cordero expiatorio, y conciencia democrática que ilustran a los militares colombianos.

La Tercera Parte es la profundización en el problema y las consecuencias que este uso canallesco de la justicia causa en las vidas de los militares y sus familias, así como en la moral de la oficialidad y de las mismas tropas. El mero título de cada caso es bien elocuente para ilustrar las tremendas fallas de la justicia, la sórdida actuación de las Ong involucradas en ellos y las graves repercusiones internacionales que todo esto causa contra Colombia.

Si el Estado colombiano contra el cual conspiran funcionarios corruptos y venales dentro de sus propio organismo, no se apersona de contrarrestar la Guerra Política con la misma energía que combate las cuadrillas de facinerosos escudados en rótulos revolucionarios, y defiende a sus militares injustamente atropellados, la suerte del conflicto armado seguirá sustrayendo en forma indefinida del presupuesto nacional, recursos urgentemente requeridos para el desarrollo y la debida atención a las graves dolencias sociales que desfiguran su ser democrático. Para no hablar del desastre de los desplazados por la violencia armada, las familias deshechas, los mutilados por las minas antipersona, los secuestros políticos y extorsivos, en fin la colosal tragedia de la guerra larvada que nos destroza y desfigura ante nosotros mismos y el mundo civilizado.