EL VERDADERO LIDER
El optimista ve una oportunidad en toda calamidad, el pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.
WINSTON CHURCHILL
Elocuente pensamiento, apropiado para nuestros días. Producto de la mente de uno de los personajes que la historia señala entre los que ejercieron mayor influencia sobre los destinos del mundo en los últimos cien años. Para muchos, el líder político del siglo XX.
Cuando a raíz de la segunda conflagración mundial, Inglaterra se debatía en una de las peores crisis de su historia, logró mantener la unidad nacional y la moral de los británicos hasta llevarlos a la victoria. Transmitió a la nación en el momento preciso, un optimismo esperanzador, no obstante las serias dificultades que se vivían. Con frecuencia se recuerda el discurso de posesión como primer ministro, cuando ante sus atribulados conciudadanos pronunció una de sus frases inmortales: "No tengo nada que ofrecerles que no sea sangre sudor y lágrimas". Frente al reto de su vida que al final logró sortear con éxito, Winston Churchill demostró al mundo y a su pueblo, tener la firmeza, el temple y el carácter de un verdadero líder.
El categórico respaldo de las masas al presidente Uribe en las pasadas elecciones, cumplidos cuatro años de desgastador ejercicio del poder, sin ofrecer ríos de miel y por el contrario, exigiendo sacrificio, trabajo y más trabajo, no lo había experimentado ningún presidente en Colombia. Sustentado en los resultados de una gestión positiva y transparente, logró transmitir a la Nación el necesario optimismo para continuar con los proyectos que pretende realizar. Ese incondicional apoyo del pueblo a la persona del Primer Mandatario y a su obra, es signo inequívoco de un auténtico liderazgo.
La Política de Seguridad Democrática, bandera de su campaña, muestra promisorios indicadores. Sin la seguridad que hoy se percibe, no se hubiera obtenido crecimiento económico, ni mejores índices de empleo, ni avances en salud, educación o vivienda. En el campo internacional a través de una diplomacia directa y personal, ha logrado mantener buenas relaciones con todos los países y estrecha amistad con jefes de estado de diferentes tendencias ideológicas
No se trata de comparaciones, no tendrían sentido. Tenemos claro que Colombia no es el Reino Unido, ni aquí se libra una guerra mundial, tampoco Uribe es Churchill ni los problemas de hoy son los de 1940. Se quiere traer a cuento, algo que todo el mundo sabe y es que los líderes de ayer como los de hoy, los de dimensiones universales o nacionales o los que apenas tienen un alcance parroquial, no podrían serlo de no reunir condiciones personales fuera de lo común.
En ejercicio de la plena libertad de opinión que goza nuestra patria, se puede especular en el sentido de si la reelección presidencial es buena o no lo es. Habrá criterios a favor y en contra, eso es valido dentro de una sana controversia democrática. Nosotros seguimos pensando que "la voz del pueblo es la voz de Dios", tampoco se equivocó en esta ocasión, al expresar en las urnas su firme decisión de reelegir al presidente Álvaro Uribe por otros cuatro años.