EMPALME VIRTUAL
Por Brigadier General ALIRIO ALVARADO HERNÁNDEZ
Las enseñanzas dejadas por el ejercicio del poder durante estos cuatro últimos años deberían ser de gran utilidad para el Primer Mandatario al momento de reflexionar y tomar un segundo aire antes de asumir, sin solución de continuidad, el nuevo período que le fue confiado por el pueblo colombiano a través del mecanismo de la reelección.
Ojala que se le de al capítulo de la experiencia la importancia que merece. Es lo mínimo que puede esperarse. Por eso vale la pena hacer referencia a la sentencia histórica que dice: "Ninguna sociedad ha prosperado olvidando las lecciones del pasado" . Y es que somos cuarenta y dos millones de colombianos quienes, tratando de salir del atolladero, bajo su dirección esperamos un mejor mañana.
Las gentes quieren ver a otro Uribe en la presidencia. Prefieren al estadista ponderado que habiendo alcanzado la madurez política, actúe en función de su alta investidura con sabiduría y justicia, pero también con cautela y en forma sosegada. No debieran repetirse las cantaletas del joven ex gobernador, prepotente y soberbio ejecutando sus actos de gobierno a un ritmo casi atropellado. Muestra de ello fueron entre otras, el fallido referendo declarado inexequible por la Corte por inconstitucional y verdaderamente inconveniente. Lo fueron también, para poner solamente otro ejemplo, los anticipados y exagerados cantos de sirena en relación con los resultados de la aplicación de las políticas de seguridad democrática sobre la subversión. Los logros alcanzados fueron importantes, nadie lo discute. Pero hay que aceptar que la mayor parte de ellos fueron del orden tangencial si se tiene en cuenta que el meollo anda por ahí dando la pelea.
Ahora, y aún sin conocer la programación de los eventos a desarrollarse el próximo 7 de agosto en la Casa de Nariño, me atrevo a pensar que en lo que tiene que ver con el empalme virtual entre el Uribe saliente y el Uribe entrante y específicamente en lo relacionado con el Ejército, la agenda esbozada en los momentos de la soledad del poder, frente al espejo de la realidad y escuchando solamente la voz de la conciencia, tendría que incluir, entre otros, estos puntos:
Recientemente y con base en información de prensa, la justicia ordinaria inició una investigación por un supuesto caso de maltrato y torturas en el Batallón de entrenamiento de la Sexta Brigada y, aunque los resultados aún no se conocen, el Comandante del Ejército fue destituido por este motivo, dando con ello a un caso aislado como éste, niveles de connotación, gravedad, alcance y trascendencia desproporcionados. Me temo que podemos estar frente al injusto e inútil sacrificio de un gran soldado como lo fue el General Reinaldo Castellanos.
Le sigo contando Presidente. En relación con los dolorosos casos del "fuego amigo", el más grave de los cuales fue el de Jamundí, la opinión pública exigió claridad, investigación exhaustiva y severa aplicación de la ley. La justicia ordinaria se declaró competente e inició la investigación. A propósito se le dio con todo a la justicia penal militar, públicamente se la puso en tela de juicio y se ofreció someterla a profundas reformas. Pero independientemente del dolor, le quiero comentar que hizo falta aclararle a la comunidad nacional e internacional que se trató de un hecho aislado. Que el Ejército no tiene en la mira del fusil a los miembros de la Policía. No los puede tener porque ellos son sus amigos y sus compañeros de trabajo y porque en muchísimos otros lugares están trabajando a diario en forma coordinada. Este mensaje hay que llevarlo en la modalidad de voz de aliento al más del cuarto de millón de miembros de la Institución quienes, aún el agua sucia de la sindicación generalizada, de la ingratitud y de la insuficiencia de respaldo, continúan jugándosela toda en desarrollo de la seguridad democrática, proyecto bandera de este gobierno.
Y finalmente este otro puntico, doctor Álvaro. Hace unos días manifesté que no era propósito del gobierno descabezar Generales. Pero ahora caigo en cuenta que en este primer período más de treinta de ellos se retiraron, casi todos por exigencia presidencial. La pérdida fue grande, no solamente por el roto que una poda de esta naturaleza deja en la organización, sino también por el impacto causado en las tropas en términos de desestímulo, bajón moral e incertidumbre por el cierto aire de desprecio con que se mira al Ejército y, especialmente, a los jefes que tienen el honor de comandarlo.
Mire Presidente, acepto que pude haberme equivocado en el manejo de estos temas y si esto ocurrió como parece, los motivos los tengo bien claros. Uno de ellos, el principal, fue que creí que el conflicto armado era cuestión de meses y que la victoria estaba al alcance de la mano, y, en consecuencia, podía darme ciertos lujos y obrar con toda libertad, y el otro fue que en el ramo de defensa y estamento militar no fui bien asesorado. La complacencia y el aplauso me hacían creer que estaba obrando bien cuando no siempre era así.
Finalmente, Presidente, escuche a los comandantes y trátelos con consideración. Observe lo que ellos llaman conducto regular y por favor no fije metas operativas imposibles porque lleva a cometer errores, yo se por qué se lo digo.
NOTA: A última hora escuché que en el cuarto de san alejo de la Casa de Nariño está guardado el baúl de la experiencia y en él se encuentra la copia del discurso pronunciado por el doctor Lleras Camargo en el Teatro Patria en el que fijó su posición en relación con el manejo político que se debe dar a las Fuerzas Militares. Este pronunciamiento mereció el aplauso nacional e internacional. Tratándose de semejante estadista lo allí planteado puede ser de gran utilidad. Léalo y me cuenta.
Civilizaciones. FERNÁNDEZ - ARMESTO Felipe