CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

LA REELECCION Y EL PROCESO CON EL ELN

Mayor General Juan Salcedo Lora

El editorial del Tiempo del 29 de Mayo, resalta la jornada histórica del domingo anterior en donde el Presidente Álvaro Uribe Vélez recibió el más grande espaldarazo que se le haya dado a presidente alguno en la historia del país. Analiza lo sucedido desde varios ángulos, tales como el volumen de votantes, lo alcanzado por el Polo Democrático, la desastrosa derrota de Horacio Serpa arrastrando al liberalismo a serios interrogantes, y hasta se atreve a citar repercusiones impredecibles de esa elección espectacular.

Pero el editorial no dijo nada de la guerra y la paz y su grado de afectación por el resultado de los comicios electorales. Claro está, que hay afectación y mucha. Los cabecillas de la subversión necesariamente tienen que analizar desde esos lugares en las montañas de Colombia, que los resultados del voto del pueblo están marcando un nuevo derrotero para todos quienes estamos dentro de las fronteras colombianas y peleamos por Colombia, con la razón o sin ella. No podemos ni pueden las formaciones armadas ilegales permanecer impávidas si la izquierda de los votos de Gaviria Díaz está pesando más que la izquierda de las balas personificada en las Farc y el ELN. Qua ya no es necesario mirar en el vecindario donde aparentemente la izquierda otrora guerrillera está sentándose en las sillas presidenciales sin disparar balas.

Pues bien, al reelegido presidente no se le han subido los humos y hasta lo hemos visto llorar - " pues no es otra cosa señora, que los hombres lloran como las mujeres, porque tienen débiles como ellas el alma" - porque es hombre de sentimientos y de ilusiones y desde ya está tendiendo su mano fuerte, esa de la seguridad democrática, igualmente prorrogada, aumentada y necesariamente corregida, hacia los que pelean innecesariamente en esos lugares de las montañas, llanos y selvas de Colombia. Ha marcado un pausado acercamiento a las Farc, como diciéndoles " tengo la legitimidad de siete y medio millones de votos, para invitarlos al debate claro de las ideas, al diálogo productivo, efectivo y sin escándalos" o usar los diminutivos que desarman a muchos espíritus rebeldes, tan frecuentes en nuestro presidente o nuestro Obispo Luís Augusto Castro cuando siente en el ambiente " una buena voluntad de abrir la puertecita" .

Álvaro Uribe busca caminos de paz con quién ha estado jalándole a la guerra y en ello no solamente lo deben acompañar los millones de votantes, sino también instituciones como la Iglesia, el Congreso, los partidos políticos fuertes y los débiles y muy especialmente la comunidad internacional. Respuestas llegarán y ojala buenas, el palo está listo para hacer cucharas, y el triunfante mandatario está abierto para "recibir con amplitud cualquiera de sus gestos de paz". Hay trenes en los que bien vale la pena montarse hacia nuevas y mejores estaciones.

¿Qué pasa por el lado del ELN?

En Octubre de 2004 dio un inmenso paso estratégico que conduce a sus 3000 integrantes por los mejores y más gratos senderos de la política y los aleja necesariamente de la guerra. No es un viraje tímido y protectivo, aunque puede conllevar algo de lo segundo, pues la guerra le ha sido adversa en los últimos cinco años y las pérdidas en combate, fugas y deserciones han estado presentes en las órdenes del día.

Deberá procurar conservar la integridad de su fuerza y reajustar las disciplinas federalizadas del movimiento armado en sus tendencias a independizar opiniones, acciones y decisiones. Buscará mantener de paso la conducción estratégica, naturalmente alterada por la ausencia de jefes y bajas o capturas de subjefes, en tanto perfeccionan las fases exploratorias con el gobierno nacional en Cuba, amplían la gestión y ejecutorias de la Casa de Paz en Medellín y se preparan a avanzar en su proceso hasta la consolidación de diálogos constructivos y precipitarse tarde o temprano en las aguas tranquilas de la salida negociada del conflicto.

Quienes hemos participado en la contienda sabemos del cansancio de la guerra, o en las psicosis de la misma o en los estragos que causa en el hombre y en la sociedad y el ELN no es, ni será la excepción a las reglas trazadas desde miles de años atrás. Remontándonos a las cercanías de la Cordillera de los Cobardes o Serranía de Vélez en el año 1964, ellos, los progenitores creyeron en el foquismo y la toma consecuente del poder, partiendo de la base de que la guerrilla podía triunfar militarmente, que no habría que esperar causas que propiciaran la revolución o el alzamiento general, pues el ELN las debía crear. Con el tiempo aspiraban a venirse del campo a la ciudad y tempranamente bajaron de los Cobardes a Simacota a lanzar a los cuatro vientos sus gritos de guerra.

Aterrizan a la realidad en Anorí sobrecogedor y se les despedaza la estructura recia que habían logrado construir, se protegen en la complicidad oficial y salen diezmados, pero salen de la Serranía de San Lucas con esa ayuda cómplice, manejada con hilos larguísimos desde los mas altos niveles en las cumbres perpetuas del Palacio de San Carlos (aún el de Nariño estaba esperando la remodelación). Se pierden en el tiempo y nacen como el ave Fénix en algún lugar de las selvas del Catatumbo para emprender el camino de la guerra prolongada y reiteran que van a la toma del poder con las armas en la mano y lo reafirman alertando que ni siquiera darán un paso atrás, pues será liberación o muerte, tal como Galán el Comunero.

Crecerían militarmente, esperando la debilidad del Estado, así lo planearon y si los dejaban, entonces se proyectarían en el tiempo hasta ver asomar la insurrección generalizada que los conducirían a la plaza de Bolívar para recibir las llaves del reino del poder claudicante.

Pero las cosas no salieron como se esperaban y nuevos reveses agrietarían las almas soñadoras de sus jefes e integrantes, antes que crecer, decrecen y antes que avanzar, retroceden. Los combates negativos y las malas alianzas le llevan a la merma considerable de sus efectivos y su moral combativa. Las Autodefensas ilegales los colocan en el blanco de sus apetencias guerreras y les sonsacan cuadros y tropas para sus ilegales formaciones, otros desisten de la pelea y se escabullen como pueden a sus casas lejanas del conflicto, otros como los Héroes de Anorí se acogen a los llamados de cordura y leyes renovadas que les dan la satisfacción no encontrada en la lucha larga y desgastante.

Hoy la cosa se proyecta en forma diferente. Tres consecutivas fases exploratorias le van mostrando una salida honesta y altiva, diferente a la anterior y sin desangre por la confrontación insulsa. Ya no tendrá que seguir en alianza perniciosa con las Farc en algo que los irá inexorablemente acercando a la tenebrosa caricia del narcotráfico.

Cambió radicalmente al respaldar elecciones para congreso sin interrumpirlas y sin anunciarlo hizo lo propio en las elecciones presidenciales. Imagino que estarán en la búsqueda de apoyo político del llamado bloque de izquierda latinoamericano y llegarán insistentemente a buscar reconsideración y participación de la "sociedad civil" que los acompañe en sus negociaciones con el gobierno, para a grandes pasos clausurar su actividad en una gran Convención Nacional.

No ha sido leve para el ELN el impacto que la lucha ha producido en su componente "militar" (cabecillas, frentes guerrilleros, compañías, frentes urbanos, milicias), pero es posible vaticinar que en su habilidad política pueda encontrar el arca perdida de las posibilidades.

Los resultados de las elecciones del 2006, se había estimado, definirían en gran medida, el futuro de las agrupaciones armadas en Colombia y el ELN estaba en la primera línea de las ventajas, debido principalmente a los acercamientos con el gobierno en las fases exploratorias.

Todo aparece prometedor pero puede tomar algún tiempo en el perfeccionamiento del final de la guerra, la deposición de las armas y el reingreso a la sociedad que los viera salir hacia la Serranía de los Cobardes en un día cualquiera de 1.964.