MEJOR UNIDOS QUE DESUNIDOS
Por Mayor General (r)
Alberto Guzmán Molina
Antonio Cervantes, mejor conocido como Kid Pambele, hace parte de la selecta lista de deportistas que más glorias ha dado a Colombia, por cuenta de sus extraordinarias condiciones físicas.
Durante su corta vida en el cuadrilátero, pudo gozar de los aplausos que premian el triunfo, y saborear la amarga hiel de la derrota. Al finalizar su periplo deportivo, quiso comparar lo que significa poseer dinero, con la pobreza que le deparó el destino en el ocaso de su efímera gloria.
Respaldado en su propia experiencia, con la mayor sencillez e ingenua sinceridad, lanzó a los medios, una frase que ahora lo identifica y que algunos califican como folclórica filosofía: “Es mejor ser rico que pobre”.
Utilizando la fórmula simplista de nuestro admirado boxeador, nos parece interesante y hasta oportuno, plantear como axiomas, un par de verdades generalmente aceptadas que al ser aplicadas en el ámbito de nuestra profesión, adquieren especial significado. Son elementales normas de conducta tan evidentes que no requieren ser demostradas. Hay que decirlo, no siempre es necesario elucubrar sobre profundas teorías científicas para hallar la solución a problemas de común ocurrencia. Lo sencillo es mil veces mejor que lo complicado.
Primer axioma: Lo positivo es mejor que lo negativo
Una actitud positiva transmite optimismo, crea confianza, reconcilia, permite el acercamiento, refuerza la amistad, denota sinceridad, es clave indiscutible para el triunfo.
Lo negativo genera pesimismo, disocia, desintegra, perjudica sin atenuantes. Si se le agrega resentimiento u odio destruye y hasta envenena.
Segundo axioma: Mejor unidos que desunidos.
No cabe la menor duda. Históricamente y desde la antigüedad, todos los líderes del mundo, militares y civiles, han buscado como objetivo prioritario la unión de sus pueblos o de sus instituciones. La unión fortalece, la desunión debilita. Estar unidos, es indispensable en las buenas pero principalmente en las malas. La unión hace la fuerza, frases populares que por sencillas, no dejan de tener profundo significado y vital importancia.
Para nadie es un secreto, que la Institución Militar viene afrontando desde hace algún tiempo, injustos e insensatos ataques lanzados desde oscuros flancos, presumiblemente con el propósito de minar la moral de sus miembros. Son maniobras orquestadas en forma sistemática por profesionales de la anarquía, que parecen conexas con la guerra política desatada contra el Estado colombiano desde dentro y fuera del país, en la cual militares y policías, estarían desempeñando el papel de chivos expiatorios. Enfrentar tal amenaza requiere de todos, fortaleza espiritual y una actitud positiva por excelencia.
Con ocasión de las operaciones para el mantenimiento del orden público que realizan el Ejército y la Policía, se han producido lamentables hechos ampliamente conocidos, que han herido la susceptibilidad de una y otra Fuerza, llegando a crear un inconveniente clima de desconfianza mutua que afecta la unidad interinstitucional. Aunque por diferentes medios se ha tratado de disipar el malestar que los graves acontecimientos han suscitado, el fenómeno sigue vigente, posiblemente porque no ha existido la suficiente voluntad de parte y parte, para conciliar, para colocar la patria por encima de los sentimientos emocionales para aceptar que las instituciones no delinquen.
Desafortunadamente, algunos medios de comunicación inspirados en un anti patriótico interés, atizan la hoguera con insidiciosos comentarios. Parecería, que tratan de afectar la armonía y la unidad entre las diferentes Fuerzas, factores indispensables para lograr éxito en las operaciones.
La unidad entre la Fuerzas es algo que todos los miembros de la Reserva Activa debemos propiciar desde nuestras asociaciones mediante el diálogo constructivo. Me atrevo a hablar en plural, por que pertenezco a todas: Al Cuerpo de Generales y Almirantes, a la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro ACORE, a la Asociación de Oficiales de la Fuerza Aérea ASORFAC y a una cooperativa de la Policía. No puedo decir que participo activamente en cada una de ellas, pero ahí estoy y les sigo la pista a sus realizaciones que son muchas y meritorias.
Para finalizar como empezamos, es decir colocando las ideas en blanco y negro, salta la pregunta obvia:
Quién gana y quién pierde con el hecho de que el Ejército y la Policía mantengan ese clima de desconfianza. O que se desperdicien esfuerzos por causa de una insensata desunión.
Respuesta:
Gana el enemigo, pierden las instituciones, gana la subversión, pierde el país. Gana lo negativo sobre lo positivo. Es lo que pienso.