CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

ENTREVISTA CON EL SEÑOR BRIGADIER GENERAL HUGO RODRÍGUEZ DURÁN, DIRECTOR DE LA ESCUELA MILITAR DE CADETES “GENERAL JOSÉ MARÍA CÓRDOVA”

Por Vicealmirante CARLOS ENRIQUE OSPINA CUBILLOS

Con motivo del próximo aniversario de la fundación de la Escuela Militar de Cadetes, el Cuerpo de Generales y Almirantes en Retiro de las FFMM ha decidido rendirle un especial homenaje a través de su revista Ecos y por ello acudimos a su actual director el señor Brigadier General Hugo Rodríguez Durán, para que nos participe sobre este acontecimiento y todo lo que ello representa para nuestra patria y en especial para nuestro Ejército.

Señor General, para iniciar nuestra conversación le agradecemos que nos cuente sobre su vida, sus estudios, su carrera militar y algo de sus planes futuros.

R: Con mucho gusto, me permito informar algunos datos resumidos de lo que ha sido mi vida y mi carrera militar, así:

Nací en Paicol Huila el 1º de Abril de 1956 e ingresé a la Escuela Militar de Cadetes el 9 de Febrero de 1976, en donde sobresalí por mis capacidades físicas y facilidad para el aprendizaje. Ascendí al grado de subteniente el 1º de Junio de 1978 y fui destinado al grupo de Caballería Montado Nº 7 Guías del Casanare en Yopal. Como Oficial subalterno hice parte del Batallón Colombia Nº 3 en la Península del Sinaí; allí recibí las medallas “Honor al deber cumplido” y “Fuerza Multinacional y observadores”. En el grado de Mayor me desempeñé como Ejecutivo y Segundo Comandante de la Escuela de Caballería, lo cual me permitió participar en el proceso de capacitación de los oficiales del  arma, así como en el planeamiento y control de las operaciones desarrolladas en el departamento de Cundinamarca. En el grado de Teniente Coronel me desempeñé como Comandante del Grupo de Caballería Mecanizado Nº 10 Tequendama, y más adelante fui designado Oficial de Planta de la Escuela Militar de Cadetes, en donde fui nombrado Comandante del Batallón de Cadetes Nº 2. En el grado de Coronel, el mando superior me asignó como Jefe de Estado Mayor y luego Comandante de la Novena Brigada, con sede en Neiva, en cuya jurisdicción se llevaron a cabo operaciones importantes contra organizaciones al margen de ley, que permitieron generar condiciones de seguridad para el desarrollo económico y social del Departamento del Huila.

Más adelante fui destinado como Asesor del Colegio Interamericano de Defensa y luego considerado por el mando para adelantar el curso de Altos Estudios Militares 2006; actualmente me desempeño como Director de la Escuela Militar de Cadetes, con la honrosa responsabilidad de formar los oficiales que va a liderar el Ejército del futuro.

Durante el transcurso de mi carrera militar he obtenido las siguientes especialidades militares y civiles:
 
Lancero
Paracaidista Militar
Básico de Inteligencia
Inteligencia y Contrainteligencia
Maestría en Defensa y Seguridad en la Escuela Superior de Guerra
Especialización en Docencia Universitaria, en la Universidad Javeriana.

Medallas y Condecoraciones Otorgadas:

Orden del Mérito Militar Antonio Nariño Categoría Oficial y comendador.
Orden del Mérito Militar José Maria Córdova Categoría Caballero, oficial y comendador.
Medalla Escuela Militar de Cadetes “General José Maria Córdova”.
Medalla Honor al deber cumplido, Batallón Colombia Nº 3.
Medalla Fuerza Multinacional y observaciones “Península del Sinaí”.
Medalla Francisco de Paula Santander.
Medalla San Jorge.
Medalla Junta Interamericana de Defensa.
Medalla tiempo de Servicio de 15, 20 y 25 años.

El alto mando le ha confiado a usted la Dirección de la Escuela Militar de Cadetes “General José María Córdova”. ¿Cómo encuentra la juventud actual en su participación y desarrollo de la carrera de las armas?¿Cuál es el perfil del Cadete?

R: En primer lugar debo agradecer al mando institucional que me haya otorgado el honor y la inmensa responsabilidad de formar a los futuros Oficiales del Ejército Nacional. La juventud actual, como en todas las épocas, ha respondido con entusiasmo patriótico al deber que cada ciudadano tiene con la Patria. Así mismo, está mucho más abierta para prepararse como líderes y aceptar el reto de enfrentar las amenazas emergentes del país.

El apoyo que las Fuerzas Armadas ha venido recibiendo de la población civil ha incrementado el número de aspirantes que llegan a la Escuela en cada semestre, permitiendo con ello hacer un proceso de selección adecuado de conformidad con las necesidades de la institución. El aspirante a Cadete debe demostrar y acreditar antecedentes de honorabilidad y cumplimiento del deber, así como las capacidades necesarias en los campos moral, intelectual y físico para desempeñarse con eficiencia y responsabilidad en su condición de Oficial al servicio de Colombia.

Muchos miembros de las Fuerzas Armadas, tanto en actividad como en retiro, quisieran saber cómo es la Escuela Militar de hoy.

R: La Escuela Militar de hoy es el resultado de muchos procesos evolutivos, en los cuales han sido protagonistas Oficiales de todas las promociones, ya sea como Directores, Oficiales de planta o personal en uso de buen retiro en la investigación y en la docencia. Lo único permanente es el cambio y el mejoramiento continuo para no estancarse y desaparecer, porque las necesidades institucionales también son cambiantes en concordancia con la evolución política, social y económica del país. Para cumplir la misión constitucional a cabalidad, la Escuela Militar no solamente se tiene que actualizar, sino que se debe anticipar en la preparación de sus alumnos para que el Ejército del futuro pueda actuar en forma adecuada y oportuna en la prevención, neutralización y eliminación de conflictos.
La Escuela Militar es y ha sido el crisol donde se templa el espíritu y se forjan los líderes para servirle a la Patria; por ello, el Oficial centenarista, profesional de las Ciencias Militares, en cumplimiento de las políticas y directrices del Comando General de las Fuerzas Militares y del Comando del Ejército, se está educando en forma integral como un verdadero líder y paradigma de virtudes, valores y principios para conducir sus tropas al éxito y construir la paz; con profundo respeto a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario, siendo trasparentes y honestos en el cumplimiento de la misión, hasta la derrota definitiva de los enemigos de Colombia.

¿Dentro de la nueva tecnología, cómo han evolucionado los programas de preparación de Alféreces y Cadetes?

R: La Dirección de la Escuela es conciente que la nueva tecnología se expande y se impone con una gran celeridad, especialmente en la era actual de la globalización; también entiende claramente que es vital para los Ejércitos la aplicación de la tecnología de punta como soporte del poder técnico y científico de que debe disponer el Estado para la defensa y la seguridad nacional. Por tales razones se han desarrollado proyectos y se están cumpliendo programas con instalaciones y equipos de última tecnología para el entrenamiento y la optimización de las capacidades del combatiente integral, como los realizados en el Centro de Entrenamiento Múltiple Virtual (CEMV) y el Centro de Alto Rendimiento (CAR).

El joven Oficial es un líder lleno de mística y convencido de sus ideales. ¿Cómo se ha logrado mantener e intensificar este aspecto?

R: La Escuela siempre ha contado con un excelente cuerpo docente y Oficiales destacados dentro de su planta, quienes en cumplimiento de las disposiciones emanadas del Comando de la Fuerza están desarrollando los programas que preparan a los futuros Oficiales para enfrentar la guerra actual y futura con excelentes resultados, teniendo en cuenta su naturaleza y la evolución posterior. El producto terminado que la Escuela entrega con cada promoción al Comando del Ejército requiere de un seguimiento personalizado y detallado, así como del reentrenamiento adecuado para renovar y fortalecer en forma periódica la ética, los valores y las virtudes, en los cuales se sustenta la carrera militar. Es así como en desarrollo de las disposiciones vigentes, estas exigencias continúan en cada una de las unidades, en los centros de reentrenamiento, en las Escuelas de capacitación y en la Escuela Superior de Guerra.

Al cumplir los cien años de servicios continuos, ¿cómo ve la Dirección de la Escuela, mediante análisis comparativo, los procesos de cambio desde 1907?

R: Para empezar, es necesario aceptar que sin la profunda reforma militar iniciada por el General Rafael Reyes en 1907, el Estado no hubiera podido superar los conflictos internos y la anarquía casi permanente a que estuvo sometida la Nación en razón del sectarismo político ancestral de los partidos. Al comienzo no fue una tarea fácil por la oposición de quienes estaban interesados en que el estado de cosas no cambiara; pero al final la razón y el grito clamoroso de todo un pueblo, además de la actuación inteligente y perseverante de las misiones militares chilenas con el apoyo del alto Gobierno, se constituyeron en la plataforma indispensable para reestructurar en forma lenta pero continuada el cambio que era necesario para la organización del Ejército moderno y profesional que requería con urgencia la República.

Las diferencias entre la Escuela Militar de 1907 y la actual, son enormes; baste por ejemplo citar que los Oficiales de Planta de la primera Escuela apenas llegaban a doce, incluyendo al Director y Subdirector que eran extranjeros; en la época actual esa cantidad ha llegado a los 130. Así mismo, en lo relacionado con los alumnos, ingresaron en 1907, 38 Cadetes fundadores y para nuestros días ese número ha sobrepasado los 2000 efectivos. Lo que empezó con una Compañía (-), se ha convertido en tres Batallones de Cadetes y un Batallón de Apoyo de Servicios.

En 1909 se fundó la Escuela Superior de Guerra, dentro de las mismas instalaciones de San Agustín, quedando reducido el espacio para el funcionamiento de los dos institutos, incluyendo las prácticas de los cursos; por tal razón, en 1915 se llevó a cabo el traslado de ambas Escuelas a las instalaciones de San Diego, en donde se podía disfrutar de mayor espacio para las actividades académicas y el entrenamiento militar; pero allí también quedaron pequeñas, por lo cual, durante el Gobierno del Doctor Eduardo Santos (1938-1942) se construyó la “ciudadela” como se le llamó entonces, con instalaciones amplias y modernas en las 43 hectáreas que se habían comprado en Rionegro.

El proceso de cambio  en la mentalidad del nuevo Oficial se fue afianzando con las cuatro misiones militares chilenas (1907-1915) y más tarde con la misión militar suiza (1924-1929), la misión alemana (1929-1934), la misión militar francesa (1939-1942) y finalmente las misiones de los Estados Unidos de América. Igualmente, la participación de nuestro Ejército en el Conflicto Colombo-peruano (1932-1934) y en la Guerra de Corea (1950-1953), condujo a las transformaciones de mayor importancia dentro de las Fuerzas Armadas; pero el mayor impacto se ha sentido en la segunda mitad del siglo XX y la primera década del siglo XXI, periodo en el cual, la instrucción y el entrenamiento se han enfocado en forma especial sobre las operaciones irregulares, durante las cuales han caído en el cumplimiento de su deber 283 Oficiales.

Gracias a Dios y al Gobierno actual, el futuro de la Patria parece despejado y se auguran mejores tiempos en el futuro inmediato, ¿Cuál es la visión de la Escuela para la época del post-conflicto?

R: Toda sociedad organizada posee tres estamentos fundamentales que son: el civil, el religioso y el militar; entre los tres se mantienen el orden, el equilibrio, el desarrollo, la prosperidad y el bienestar de toda la sociedad. De la misma manera, las Naciones que no se preparan para su defensa corren el riesgo de desaparecer; los Ejércitos modernos son para la guerra y para la paz; no podemos esperar que haya conflictos de graves proporciones para organizar a medias un Ejército como le ocurrió a Colombia en el siglo XIX, porque éste y especialmente los cuadros de mando no se improvisan.

La historia militar nos enseña que los programas y el tiempo necesario para la formación de los Oficiales no se alteran notoriamente en las Escuelas Militares ni en épocas de crisis ni en periodos de relativa tranquilidad, como lo podemos analizar en las escuelas europeas y en los dos siglos que lleva de existencia la Academia de West Point, en la cual, a pesar de la Guerra de Secesión Americana, las dos Guerras Mundiales, la Guerra de Corea, la Guerra del Vietnam y los últimos conflictos, los procesos y los estándares de calidad no disminuyeron, por el contrario, se mejoraron con las experiencias ganadas tanto en la guerra como en la paz. La guerra es un fenómeno permanente de la humanidad y la eterna lucha por el poder no ha cambiado desde que existe el hombre; por tal razón, la Dirección de la Escuela Militar de Cadetes “General José María Córdova” considera que mientras no cambie la misión constitucional asignada a la Fuerza Pública, o el mando institucional no disponga nada en contrario, se continuará con el mismo esfuerzo, dedicación y esmero para formar los mejores Oficiales del mejor Ejército del mundo.

En cumplimiento de lo ordenado por los Comandos superiores, el Alma Mater del Ejército continuará desarrollando la misión, conduciendo en forma adecuada el entrenamiento de los alumnos y participando en la acción integral y el desarrollo social dispuesto por el Gobierno Nacional.

Dentro de su gestión, ¿Cuáles considera sus mejores logros??                                     
- Descentralizar el proceso de Incorporación de la Escuela, con oficiales de planta por jurisdicciones, a nivel nacional, ha permitido incrementar notoriamente el número de inscritos y mejorar la calidad de los aspirantes.

- Crear y fortalecer el departamento de idiomas, como única alternativa para lograr que el alumno al obtener el titulo de profesional en Ciencias Militares y como requisito incluido en el Reglamento Académico, hable y escriba como mínimo una segunda lengua.

- Aplicar el método de enseñanza constructivo (Participativo), buscando que el Cadete deje de lado el método memorístico y se forme dentro de un ambiente Académico Investigativo y de Análisis, obteniendo las destrezas y habilidades para enfrentar acertadamente situaciones de crisis, en distintos escenarios.

- Continuar el desarrollo de las obras de infraestructura de la Escuela y la gestión de nuevos proyectos previstos para la primera década del presente siglo.

Muchas gracias General Rodríguez por sus respuestas. Al publicarlas en la revista Ecos, nos hacemos participes de su excelente trabajo y una vez más expresamos a nuestro glorioso Ejército, a la Escuela Militar, a usted, a sus colaboradores y subalternos nuestro gran homenaje y felicitación por este memorable aniversario centenario.