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INFLUENCIA DE LA ESCUELA MILITAR DE CADETES “JOSÉ MARÍA CÓRDOVA” EN LA AVIACIÓN MILITAR
Por Mayor HERNANDO SÁENZ RODRÍGUEZ
Presidente de la Academia Colombiana de Historia Aérea
Imposible una crónica en breve espacio, relacionada con la inmensa influencia de la Escuela Militar José María Córdova en la Escuela de Aviación Militar de la Fuerza Aérea, sin referencia a hechos que fueron determinando la más pura decantación de principios y valores, adoptados en la formación de los jóvenes Oficiales de la Escuela Militar de Colombia.
El mundo a finales del siglo XIX contaba en los países mas industrializados con poderosos ejércitos poseedores de doctrina militar propia, moderna para la fecha y con profundas directrices operativas que se fueron perfe-ccionando para llegar al momen-to de la primera confrontación mundial destacada por lo san-grienta y empobrecedora.
En esos cuatro años de lucha (1914 - 1918) en los cuales el mundo se habituó a la naturaleza militar, la influencia de los ejércitos fue enorme y determinante en la formación del nuestro.
Las hazañas de los primeros ases de la guerra aérea también formaron parte del diario acontecer noticioso. Guynemer, Von Ritchtofen, Bréguet, Pegoud, la Escuadrilla Lafayette y muchos más encendieron el espíritu futurista de nuestros ilustres gobernantes quienes actualizados, paradójicamente sin los medios de comunicación del siglo XXI, comprendieron en forma temprana la necesidad de crear una nueva arma del Ejército.
Es aquí donde hace presencia la formación de los primeros oficiales y miembros del Ejército de Colombia de las armas de “Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros y Tren” quienes a la luz de la Ley 15 de 1916 son destinados en comisión de estudios al exterior. Estos oficiales en servicio activo o no, tenían como tarea fundamental perfeccionar sus conocimientos en cada una de sus armas y al regreso retribuir al país con un tiempo de servicio apropiado. Esta Ley que fue aprobada por el gobierno del presidente José Vicente Concha no tuvo cumplimiento inmediato por razón de la guerra en Europa cuyas repercusiones económicas natural-mente se sintieron en Colombia.
La esperanza de procurar para el Ejército de nuestro país la más moderna arma, la aérea, se vino a cristalizar con la Ley 126 de 1919 sancionada por el presidente Marco Fidel Suárez. Con ella se introdujo la Aviación como quinta arma del Ejército. Aquí cabe anotar que en 1920 en desarrollo de la Ley anterior el gobierno con gran visión dictó el Decreto 599 del 15 de marzo, base para el desarrollo de la futura Aeronáutica Civil Colombiana con todos sus detalles. Inmediatos Decretos crean la sección de Aviación como una dependencia del Ministerio de Guerra, asigna tareas técnicas, tácticas, administrativas, define uniformes y determina la creación de la Escuela de Aviación Militar entre otras novedades.
La importancia de estos fundamentos legales y su vinculación al tema, radica en que históricamente esta generación iniciada con adolescentes oficiales y suboficiales, todavía imberbes, destinados en comisión a la novel arma, constituyó durante los inicios y por varios años, el nervio en lo operativo yde apoyo a la posterior aviación militar y comercial de la nación.
Para iniciar la primera Escuela que en precarias condiciones de todo orden operó en la población de Flandes fueron distinguidos oficiales del Ejército a quienes se les asignó tan difícil tarea: Mayor Gabriel del Páramo, Mayor Félix Castillo Mariño, Capitán Luis Silva Gómez, Teniente Del-fín Torres Durán y Subteniente Arturo Gómez Posada. Tu-vieron para su orga-nización la asesoría e instrucción de la primera misión fran-cesa a cargo del Coronel René Gui-chard. Desde esta primera aproximación a una completa Es-cuela, el acompaña-miento de oficiales que han recibido su formación castrense en la Escuela Militar, se definió como inmensa y determinante porque aún en el momento más difícil como lo fue el del cierre, su tena-cidad y determinación, lograron que en 1924 se reabriera la Escuela en la población saba-nera de Madrid con la presencia de la misión militar suiza; los nuevos cursos de Pilotaje con oficiales naturalmente originarios del Ejército colombiano quienes asimilaron los conocimientos y virtudes de los aviadores extranjeros, la llegada de nuevos aviones de entrenamiento, el envío de oficiales al exterior (Capitanes Lema Posada y Méndez Calvo), los vuelos en formación con pilotos colombianos, la visita de los héroes de la aviación universal, Costes, Le Brix y Lindberg, el vuelo de Méndez Rey entre Nueva York y Bogotá, los primeros vuelos nocturnos y cruceros fueron protagonizados por aquellos pioneros que hasta en los momentos de mayor crisis enseñaron a las nuevas juventudes que es la aceptación de los más difíciles retos, la disciplina sin excepción y la constancia, la puerta del éxito.
Con la llegada de la aviación al Guavito, se superaba con creces la obra iniciada en Flandes. La primera graduación de pilotos fue el 22 de diciembre de 1934.
Hoy, cuando la Uni-versidad ha llegado a las aulas de la Aca-demia Militar Aero-náutica por efecto de nuevos y depurados programas, el resul-tado indudablemente ha sido de histórica trascendencia, por el esfuerzo de años ante-riores. Hombres de coraje formados en las filas de la Escuela Militar José María Córdova imprimieron ese primer sello de hidalguía y de amor a la patria con el cual se desarrolló la pretérita quinta arma del Ejército cuna de la aviación militar.
Pero queda una etapa por cumplir pues el sueño todavía no ha terminado: Tener industria aeronáutica propia. El liderazgo corresponde a los jóvenes oficiales formados en la Academia Militar de Aviación, quienes han de realizar tareas de vinculación entre el Estado, el capital privado y la Universidad de donde surgen las grandes ideas que nutren los programas de investigación y desarrollo aeronáutico.
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