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EDITORIAL
Con paso firme estamos empeñados en abrir nuevos caminos para que el Cuerpo de Generales y Almirantes CGA, ocupe un espacio real de participación en el diario acontecer de la vida nacional. Nuestro propósito es fortalecer canales de comunicación con centros de pensamiento, universidades y fundaciones; programar reuniones de carácter participativo con organismos y personalidades que tienen responsabilidades de liderazgo en la conducción de los asuntos del Estado. En el empeño está contribuyendo un significativo grupo de Generales y Almirantes.
Aunque hoy no lo parezca, el día cinco de Julio del año 2007 ha quedado grabado en la mente y el corazón de quienes hicieron parte de las multitudes que a lo largo y ancho de la geografía nacional y en más de 19 países del orbe, salieron a las calles para pedir la libertad de quienes permanecen en la ignominiosa condición de secuestrados y repudiar el asesinato de los once diputados. Tras esta expresión de dolor y de rechazo, nuestro deber de colombianos nos obliga a retomar con la misma entereza que nos hace libres, las actividades cotidianas de la vida diaria; sin declinar ante el acoso de las acciones bárbaras, con la seguridad de estar participando en el fin del fin a que hace referencia el Comandante General de las Fuerzas Militares, cuando de esa casta violenta de las Farc se trata.
Que a Colombia le espera un devenir brillante, sólo podrán negarlo quienes hacen un culto a la desesperanza. Razones hay muchas para irnos convenciendo de esta realidad que nos apremia. Ante ese futuro promisorio, las Fuerzas Militares abordarán en breve, la modernización y reestructuración de su Sistema Educativo; así lo anunció durante el lanzamiento del proyecto, el ministro de Defensa Juan Manuel Santos Calderón.
Ya no están tan lejanos los días en que sea, y aquí hago eco de la frase del ex ministro del Interior y de Justicia, doctor Fernando Londoño Hoyos, pronunciada durante su intervención en el acto académico que tuvo lugar recientemente en la Universidad Militar Nueva Granada, “el conflicto, un mal recuerdo del pasado”.
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