|
7 DE AGOSTO “DÍA DEL EJÉRCITO NACIONAL”
Saludo del señor General MARIO MONTOYA URIBE - Comandante del Ejército Nacional
¡Colombianos! Con el honor de comandar el Ejército Nacional, me dirijo a ustedes al celebrar una fecha memorable; ese 7 de agosto de 1819, cuando se erigió con la sangre de nuestros próceres la libertad de la patria. Confiable legado, al que permanecemos fieles en la esencia de cada uno de quienes portamos las insignias patrias; por eso representamos la defensa de las instituciones legítimas, con la clara convicción de ser el pilar fundamental de la democracia.
7 de agosto: Festividad en la que izamos el pabellón tricolor en nuestros corazones orgullosos de nuestra patria. Que no es sólo tierra, también es raza, lengua, historia, costumbres. En síntesis, una gran familia, bajo el amparo y la obediencia de unas mismas leyes.
Saludo a las tropas
Valerosos soldados de mi Ejército, celebramos un nuevo año de nuestra Institución. Un Ejército que hoy como ayer representa la defensa de los derechos y libertades de su pueblo, por eso se prepara cada día con mejores herramientas de mando y conducción, para que cada misión que desarrolle en cualquier lugar de nuestra Nación, contenga el sello de la transparencia y la legitimidad. No existe un solo soldado en la geografía nacional que no haya asimilado este concepto para la consecución de la victoria.
Legitimidad y derechos humanos
Somos legítimos y así seguiremos, por que los resultados obtenidos en la aplicación de la fuerza, se fundamentan en la premisa: Eficacia con transparencia. Haciendo gala del compromiso, la ética, el honor y la disciplina de nuestras tropas. Resultados que demuestran que somos capaces de derrotar a los terroristas a la vez que le cumplimos fielmente al país, con nuestras obligaciones y deberes.
Las exigencias son cada vez mayores, por tanto asimilamos fielmente lo que el señor Presidente de la República a denominado “la hora de las definiciones”, para avanzar en consonancia con la Seguridad Democrática hacia la gran meta final; la paz de los colombianos.
“Debo reconocer, que atravesamos por un momento difícil, pero, estoy seguro, para tranquilidad de nuestro pueblo que saldremos airosos una vez más. La adversidad no nos amilana, ni nos destruye moralmente. Esta situación no puede quebrantar nuestra voluntad de lucha”.
La convicción de estar haciendo lo suficiente y necesario por el honor de nuestro juramento para alcanzar la victoria nos hace fuertes, a la vez que mantenemos el apoyo y la confianza de nuestro pueblo a quienes hoy agradecemos públicamente su respaldo y credibilidad.
Respuesta al apoyo y confianza de los colombianos
Sabemos que la mejor forma de agradecer esa favorabilidad es cuando con profundo respeto por los derechos humanos y el acatamiento del Derecho Internacional Humanitario…, esta es siempre nuestra constante de vida.
Por ello, el 2007, lo hemos denominado: El año del fortalecimiento de la disciplina militar, condición esencial para la existencia de la fuerza militar, con el cumplimiento de las normas como garantía del éxito institucional.
Ayer el pueblo nos agradeció la seguridad y hoy nos la exige y responderemos con contundencia y perseverancia.
Homenaje a los caídos
De igual forma. Rendimos hoy un homenaje póstumo a nuestros héroes, los que ofrendaron sus vidas, para que su pueblo gozara de la suya digna y libremente y desde aquí los seguimos con su ejemplo; así mismo, una infinita gratitud a sus familias, a quienes el pueblo soberano admira y agradece.
Colombianos, ustedes pueden tener la más profunda convicción que su Ejército, al que respaldan y apoyan, está integrado por soldados fieles, respetuosos y leales a su encargo; con firme vocación de patria, de sublime grandeza, decididos a todo, hasta a ofrendar su vida por la seguridad y felicidad de los colombianos. Luchar hasta obtener la victoria, es nuestra gran decisión.
¡Soldados de mi Ejército! Sintámonos orgullosos de lo que somos y avancemos firmes hacia la victoria final, por que como siempre lo he repetido: Dios concede la victoria a la constancia. Y Él está hoy de nuestro lado, del lado de los mejores hijos de Colombia: Sus soldados.
|