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SAN ANDRÉS, PROVIDENCIA Y SANTA CATALINA
Almirante GUIDBERTO BARONA SILVA Presidente Consejo Directivo Liga Maritima Colombiana
Los lineamientos del pensamiento geo-político colombiano deben dar un fuerte viraje hacia un poder marítimo como un elemento motriz que proyecte la Nación al mundo y la sustraiga de esa pobre vida parroquial y andina que hemos vivido hasta ahora; presentar el mar como un nuevo escenario donde convergen las fuerzas económicas sociales y marítimas como objetivo común debe darle una dimensión superior a la patria.
Nuestros líderes futuros deben entender los usos pacíficos del mar y estar abiertos al pensamiento global que proyecte a la Nación por las nuevas rutas que ofrecen las relaciones internacionales y que incluyen el aprovechamiento integral de los océanos mediante los usos pacíficos que señala el nuevo Derecho del Mar.
En el poder del mar (seapower) como directriz de ese pensamiento geo-político, del cual uno de los elementos esenciales es la posición, que en nuestro caso la constituye el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, debe apoyarse toda la estrategia para hacer efectivo el control y el dominio del Caribe Occidental y de las áreas continentales de Centroamérica para darle así su valor como posición geográfica.
La pertenencia y dominio colombiano sobre el Archipiélago debe trascender al plano geo-político dentro de este pensamiento, para que la Nación lo tenga como punto de apoyo y proyectar su influencia en el área.
Cuando el Estado colombiano y su clase gobernante tomen clara conciencia del valor del mar y decidan con voluntad política incorporarlo a la economía, como un sector productivo de gran incidencia en el desarrollo nacional, deben mirar primordialmente hacia el Archipiélago y darle el valor de una posición privilegiada, desde la cual promueva el desarrollo marítimo colombiano como consecuencia de una estrategia marítima que la fortalezca y proyecte su influencia en el Caribe occidental colombiano.
Consecuentemente con lo anterior, se nos ocurre, que la creación de una Empresa Pesquera debe tener como base principal el Archipiélago de San Andrés. Los elementos básicos para esta empresa, como es el potencial humano de la gente raizal están allí. Conocen el mar y las faenas marineras de pesca. Una empresa con buques de bandera colombiana sería el primer paso para rescatar la enorme riqueza de recursos vivos de esas áreas marinas jurisdiccionales. La inversión de un proyecto así, debe hacerla el Estado por su alto contenido social que busca mejorar la dieta alimentaría del pueblo colombiano.
La plataforma continental del Archipiélago no ha sido explorada y menos explotada. El decreto 1876 de 1979 reglamentario de la Ley del mar (Ley 10 de 1978) ordena claramente al Ministerio de Minas y Energía y a la Empresa Colombiana de Petróleos (ECOPETROL) “adelantar los estudios y trabajos necesarios tendientes a la exploración y beneficio de las áreas petrolíferas y potencialmente petrolíferas, a que se refiere el artículo primero del decreto en mención”. Sobre este mandato nada se ha cumplido y hoy no se podrá cumplir por ser un área en litigio.
Finalmente, las proyecciones del nuevo Canal de Panamá con el incremento de sus capacidades reafirman su valor estratégico como punto focal del comercio mundial y como consecuencia de esto nuestro Archipiélago adquiere también nuevas dimensiones estratégicas.
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