CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

EL COMPROMISO DE LAS FARC

Por Brigadier General Adolfo Clavijo

La marcha del 4 de febrero logró con creces lo que se buscaba: concitar repudio masivo hacia las Farc, aunque también dio frutos distintos a su objetivo puntual. Por ejemplo, políticamente hablando, desnudó matices, inclinaciones y ambiciones de poder de algunos compatriotas que muestran tendencias y comportamientos que ayudan a mantener vivo el conflicto, porque a ellos esa situación les conviene. Es decir, la marcha permitió revelar, quizás por primera vez, que la terquedad de las Farc de no salirse del camino de la criminalidad se debe más a los respaldos y aguijones que recibe desde afuera, que a su capacidad interna, que, entre otras cosas, está muy mermada.  

La inmensa mayoría de colombianos rechaza a las Farc y no quiere verlas más en el panorama nacional; eso quedó plenamente demostrado el 4 de febrero. Pero hay una franja estrecha de colombianos que individual y colectivamente apuntan a sostenerlas porque ven que a través de ellas, en una forma u otra, pueden desarrollar más fácilmente su proyecto de vida enganchado al futuro político que les puede proporcionar un triunfo de la subversión. Por eso muestran simpatía por las Farc, aunque a veces la disimulan. Lo grave de esto es que esos ‘amores’ crean en las Farc (y también en el Eln) un compromiso ineludible de seguir en lo suyo para no defraudar el respaldo. El 100% de ese compromiso se reparte en la forma porcentual que se explica a continuación, aunque el valor cambia sustancialmente de acuerdo con las coyunturas.

El Partido Comunista Colombiano no oculta ser partidario de las Farc, y hubiese compartido el poder con ellas, si ellas lo hubiesen logrado; las apoyan sutilmente. Su proceder lo afirma. Este apoyo se convierte en un gran aliciente para las guerrillas; las incentiva a seguir en su tónica de violencia y configura el 8% del compromiso de no desprenderse de su intención de cambiar el destino democrático del país.

El Polo Democrático es partidario de las Farc (y en parte del Eln) pero trata de ocultarlo (aunque no puede). Indirectamente las respalda porque considera que la existencia de las guerrillas debilita a la derecha, lo cual les despeja la vía para llegar al poder en 2010 ó 2014. La posición del Polo motiva a las Farc y hace parte del 7% del compromiso que las lleva a continuar haciendo daño.

Algunos miembros de partidos políticos tradicionales o ‘de derecha’ que militan en ellos, pero que han forjado su futuro político en la victoria de las Farc o el Eln, buscan intermediar entre las guerrillas y el gobierno en acuerdos humanitarios o procesos de paz, para hacerlo con sesgo. Sus gestiones y su postura, pérfidas por supuesto, alientan el accionar terrorista de las guerrillas y le suman un 5% al compromiso de hacerse los sordos ante propuestas de paz.   

Las organizaciones no gubernamentales que se exhiben como benévolas defensoras de los derechos humanos pero lo que hacen es darle una manita a la violencia física de los grupos armados de izquierda con las “otras formas de lucha” (guerra política y guerra jurídica); carcomen la institucionalidad y conforman el mayor acicate para las guerrillas porque les hacen el trabajo que ellas no pueden hacer. Su peso en el compromiso de la Farc y el Eln de no ceder en su estúpida lucha es del 35%.

Los columnistas de izquierda, que si bien no halagan a las guerrillas sí les colaboran cuando arremeten con saña contra quienes ellas consideran como sus enemigos naturales. Es un apoyo velado que la subversión armada aprecia mucho y lo toma con un valor agregado del 3% del compromiso de no abandonar su línea de terrorismo.

Algunos columnistas y determinados políticos que muestran odio visceral hacia el gobernante de turno y lo embisten con fiereza, actitud que las guerrillas saben agradecer y tomar como un valioso aporte a su ‘empresa’. Esta conducta ayuda con un 2% al compromiso de las Farc.

El destape del ‘respeto’ del Presidente Chávez por la causa guerrillera colombiana tuvo que haberles inflado el ego a las Farc y al Eln, que ya lo traían crecido por la ‘admiración’ del comunismo internacional y de ciertas organizaciones europeas. Estos ‘guiños amigables’ representan un 35% del compromiso de las guerrillas de seguir envalentonadas.

El 5% restante de ese compromiso lo acoplan la indecisión de algunos en la posición que deben tomar frente a los grupos armados, la manipulación de que son objeto otros, y los errores crasos de tipo oficial que se cometen cuando se obra sin análisis ni planeamiento.

Esta placa de rayos X del comunismo nacional explica por qué ha sido tan difícil salir del conflicto y cómo algunos intereses mezquinos de poder apuntalan la subsistencia del narcotráfico y de la violencia en general. Dios quiera que la marcha, a pesar de las descalificaciones hechas por quienes son mencionados en este artículo como auspiciadores de las Farc, siga teniendo trascendencia benéfica más allá de lo que se vivió ese inolvidable  4 de febrero de 2008.