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POLÍTICA DIGNA Y DIGNIDAD POLITICA
Por Brigadier General Héctor Martínez Espinel
“La política digna es el producto del silencio y del pensamiento, del estudio y de la sensatez” afirmaba Antonio Gala en su columna “La Tronera” escrita para el periódico El Mundo, el 25 de mayo de 2007. Seguramente coincidente con el pensamiento de muchos de nuestros lectores, este artículo tratará de ampliar y concretar tan importante pensamiento que para bien, es una realidad en nuestro país y se ha venido desarrollando y fortaleciendo a través del tiempo.
En Colombia, se ha desarrollado una política digna, en la que prevalece el bien común a los intereses particulares manifestada generalmente en los siguientes aspectos:
La participación ciudadana ha sido fundamental para construir una Colombia digna, democrática, justa y segura, vista desde una perspectiva que ofrece espacios y soluciones a los grandes problemas nacionales que han venido generando la violencia, el terrorismo y el narcotráfico como enemigos del país.
El Estado colombiano constituido bajo lineamientos democráticos, se ve representado en el Presidente de la República que está integrado con el pueblo y sus necesidades básicas. Por su parte, el poder Legislativo desarrolla y genera con frecuencia soluciones en el ámbito político dentro de la misión, Constitución y la normatividad, en procura del beneficio colectivo. El poder Judicial, propende por colmar el anhelo de justicia en la Nación demostrando así la fortaleza de las instituciones legítimas que día a día ganan un mayor respaldo de los ciudadanos. Dentro de estas instituciones, se encuentran las Fuerzas Militares y la Policía Nacional que se encargan de la seguridad publica, llegando a sacrificar hasta su propia vida, por brindar la tranquilidad ciudadana y mantener al país alejado de las pretensiones malversas y expansionistas de los detractores.
En el campo social, Colombia ha venido integrando los diversos rasgos étnicos, culturales y hoy cuenta con más motivos para estar cerca los unos a los otros sin distingos ni diferencias de ninguna especie, conformando así nuestra identidad sólida y arraigada. La disminución en los índices de desempleo y pobreza absoluta, el crecimiento en los servicios de salud, vivienda, educación, recreación pública y la participación ciudadana en las empresas del Estado entre otras, demuestran que nos acercamos cada vez más con mayor eficacia a la conformación de una sociedad más justa e integrada.
Colombia ha fortalecido la protección del medio ambiente y aun cuando se encuentra en incipiente estado, se le ha dado la prioridad al desarrollo sostenible a todos sus recursos naturales como un patrimonio digno. Los grandes resultados del país por parte de los organismos del Estado en la protección, promoción y defensa de los Derechos Humanos reconocidos a nivel nacional e internacional, demuestran fortaleza y un verdadero desarrollo y resaltan la legitimidad de nuestras instituciones.
La política digna se ve fortalecida con la participación de la juventud en la solución de los problemas nacionales, oxigenando los diferentes campos: político, económico, social y militar. Ayudando a generar oportunidades, para convertirse en los sujetos dinámicos de cambio más importantes en la sociedad. Los anteriores aspectos, a pesar de sus imperfecciones y de encontrarse en proceso de desarrollo, permiten observar que Colombia cuenta con una política digna que empodera a todos los ciudadanos y compromete a sus gobernantes para mejorarla y defenderla. En el ejercicio de la política digna, no se puede escatimar esfuerzos en el objetivo de lograrla, pero el verdadero valor está en alcanzarla, para lo cual el liderazgo es fundamental en el éxito. Bajo la dirección de la juventud que hizo sentir al mundo su repudio a la violencia, el 4 de febrero de 2008 ha marcado el inicio de una nueva era para Colombia, manifestada en la expresión libre y voluntaria de millones de colombianos que clamábamos al Altísimo por el final del terrorismo, representado en las Farc
Dado que los últimos acontecimientos entre Colombia y Venezuela recobran actualidad y pertenencia, algunas de las Máximas sobre política digna, del autor Saúl Alinsky, un trabajador social americano del Siglo XX, pueden citarse como recomendación a nuestro gobierno para que sean tenidas en cuenta: “Un gramo de lealtad es más valioso que un kilo de inteligencia”. “Tu no puedes hacer amigos, de tus enemigos, para hacer enemigos de tus amigos”. “Elige tus enemigos, tan cuidadosamente como eliges a tus amigos”. “En los momentos de crisis, la iniciativa es realizada por aquellos quienes están mejor preparados”. Queda a criterio del lector su interpretación y semejanzas con la realidad, algunos compartirán con el autor de este artículo, que soñar con una política digna, no cuesta nada; también serán coincidentes en que los más grandes desarrollos del mundo, han empezado por ser lo más absurdo del momento, pero cuando se desarrollan en el transcurso del tiempo, han dejado la huella imperecedera. Colombia tiene base firme para desarrollar la política digna, será fecunda y racional a sus intereses y requerirá de la participación de todos nosotros.
Con relación a la problemática nacional, el pueblo colombiano está seguro que el gobierno nacional construirá una salida política al conflicto interno, sin acudir a entes o personalidades foraneas que a pesar de su buena voluntad y poder internacional, desconocen nuestras raíces y la realidad nacional. Es a nuestro gobierno y a su pueblo, a quienes les compete la construcción de una salida política digna, que con decoro y altura le devuelva al país la paz y la tranquilidad, para el desarrollo y convivencia ciudadana.
La dignidad política entendida desde el punto de vista del reconocimiento público por la autoridad, las personas y el respeto mutuo, dentro del concepto de la libertad, permite actuar al ser humano consecuentemente, dentro de sus derechos y deberes personales, familiares, sociales y nacionales, sintiéndose orgulloso de las consecuencias de sus actos. La dignidad es el valor intrínseco del ser humano que refuerza la personalidad y se expande en los círculos sociales y nacionales, por lo cual, la dignidad nacional con principios y valores, referenciada en escenarios políticos, económicos, sociales, culturales y militares, debe hacerse respetar y ser respetada por los demás gobiernos sin depender su orientación política a la cual pertenezcan.
En Colombia, esta constante imprescindible en la historia de la humanidad, se ha visto atacada en los últimos días por otros gobernantes, adversarios, opositores y expansionistas a quienes debemos exigirle sin tolerancia, ni vacilaciones el respeto debido para nuestro pueblo. De lo contrario, lo indicado es, actuar de conformidad con las normas internacionales.
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