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Se le cayó la máscara
Por Mayor General Eduardo Herrera Berbel
¡Qué tan rápido se le cayó la máscara, comandante Chávez! Los absurdos planteamientos que hizo ante la Asamblea Nacional de su país, al pedir al mundo que las Farc sean reconocidas como fuerzas beligerantes y se les retire el calificativo de terroristas, mostraron sus verdaderas intenciones que van más allá de la solidaridad humanitaria con Colombia. En efecto, inadmisible actitud, ha notificado a los colombianos hacia dónde se dirigen sus intereses revolucionarios que parecerían soportarse en alianzas con actores antidemocráticos y violentos de nuestro país.
A pesar de sus despropósitos, estamos agradecidos por su gestión en la liberación de Clara Rojas y Consuelo González, porque valoramos la libertad como condición inalienable del ser humano, y vemos con buenos ojos el regreso de cualquier secuestrado a casa. Aún más, estaríamos dispuestos a tolerar, mas no aceptar, que su camarada Rodríguez Chacín transmita mensajes solidarios a las Farc e inclusive, soportar el show mediático y la parafernalia circense, preparada para recibir a las liberadas en el palacio de Miraflores, junto con la senadora Córdoba.
Pero lo que no estamos dispuestos a aceptar comandante-presidente, es su permanente intromisión en los asuntos internos de nuestro País, soportar sus delirios revolucionarios, su Socialismo del Siglo XXI, el proyecto expansionista de su pregonada revolución bolivariana, sus ínfulas de dictador al estilo Fidel Castro, y presumir ser la reencarnación del Libertador Simón Bolívar. Tampoco podemos permitir sus injurias a nuestro Presidente, sus chantajes y condicionamientos para normalizar las relaciones bilaterales. ¡Basta ya de provocaciones! Comandante Chávez. No se aproveche del drama humano que afecta a numerosas familias colombianas que hoy sufren con dignidad y estoicismo la tragedia inicua del secuestro. Su actitud se ha convertido en una agresión a nuestra democracia.
¡Nos sobran razones para desconfiar de usted, comandante Chávez! Esperamos que entienda que su labor como mediador ya terminó por decisión de nuestro gobierno democrático, y que si bien se ha aceptado la liberación de secuestrados de manera unilateral por parte de las Farc, esto no implica admitir sus desatinos al pedir estatus de beligerancia para la insurgencia narcoterrorista, ni avalar un proyecto político soportado en un brazo armado ilegal, que se atreve a calificar de bolivariano, tal parece que fuera el precio que debemos pagarle a usted, como contraprestación suya al "desagravio" ofrecido por las Farc, sólo nos resta confirmar si el mundo está observando la aparición de un carismático y nuevo canciller de las Farc, encarnado en un jefe de Estado.
Por último, hago un llamado para acompañar todos los esfuerzos que propendan por el acuerdo humanitario en cabeza de la Iglesia Católica; el irrestricto apoyo a la institucionalidad republicana; la defensa de los intereses nacionales y el apoyo a las decisiones que el Gobierno nacional asuma, en amparo de la dignidad nacional.
Para doña Clara y doña Consuelo, bienvenidas a la libertad. Descansen, disfruten de su familia, entiendan el escenario político actual y desde luego, no claudiquen en sus intenciones de ayudar a los rehenes que aún permanecen en cautiverio. Somos solidarios con ellos y abogamos por el pronto final de su vejación e injusto sufrimiento. Como moraleja final, Presidente Uribe, al diablo no se puede poner a cuidar las hostias.
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