CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

Editorial

Hace bien nuestro Gobierno en no responder con el mismo lenguaje, las impertinencias e improperios del mandatario de los venezolanos. Seguros estamos que el sentir de ese pueblo hermano difiere del ánimo camorrista del coronel presidente, quien en su propósito de mantenerse vigente en el escenario internacional y de  fortalecer su ya desgastada popularidad entre sus conciudadanos, opta por reconocerle calidades de ejercito beligerante a los criminales de las Farc, .hacer apología de la violencia verbal, de fustigar con ofensas a nuestro primer mandatario y de querer convertir a nuestro país en fuente de desestabilización y de amenaza.

El carácter académico de un Juego de Guerra hecho público con intenciones ‘non santas’, no puede pasar desapercibido bajo ninguna consideración ni por quien dentro del escenario de la confrontación es considerado el adversario, ni por aquellos que resultan involucrados en su condición de aliados de uno u otro bando. Asunto delicado que cobra trascendental significado cuando mediante estos métodos, el incendiario conductor de la política de un Estado, ha de terminar justificando sus propias elucubraciones expansionistas, deduciendo falsos consensos en torno a su ideario de corte socialista y fundamentado en este caso, en una riqueza petrolera, con el muy seguramente propósito banal, de trascender los linderos de la inmortalidad.

Razón tienen quienes, habiendo dedicado la mayor parte de su existencia al quehacer de la vida militar, escalaron las más altas dignidades de la profesión castrense y hoy, desde la serena condición de su retiro, expresan razonable inquietud generada por la persistente intervención, prepotente, y grosera, del controvertido mandatario de la República bolivariana de Venezuela. El deber llama y obliga a evaluar la situación coyuntural que amenaza la unidad de la Nación y la integridad de la República.

Con la prudencia que es sabia consejera, pero con el decidido propósito de hacer desistir al aleve agresor de su pérfida intención, lo conducente es plantear cursos de acción que eviten adentrarnos en el marco del necesario uso de la fuerza y de las armas. En tal sentido, sería adecuado el momento para poner al servicio de los caros intereses de la Nación, aquellos recursos teóricos de la ‘aproximación indirecta’, que sin la acción cruenta del combate, produzcan fricciones y antagonismos entre el pendenciero Presidente de la nación hermana y aquellos títeres que han doblegado la voluntad de sus gobiernos al beneficio de la pueril prebenda. Los escenarios son amplios y diversos. Basta con identificar los asuntos susceptibles de generar tales efectos y poner  firme voluntad en el empeño.

Acudir a aquellos organismos cuya razón de existir es la de resolver por medios pacíficos, antagonismos y amenazas: la ONU con su Consejo de Seguridad, La Organización de Estados Americanos con la Carta Democrática, el TIAR con la concepción de su vigencia y la Corte Internacional de la Haya con la majestad de la justicia para resolver litigios.

La Armada Nacional celebró el 71 aniversario del Cuerpo de Infantería de Marina. Testimonio de su glorioso acontecer, de su contribución al servicio de los intereses de la Nación y del valor y sacrifico de los hombres que le sirven, queda impreso para el libro de la historia, en las palabras del señor Comandante de la Armada el día de la conmemoración.