CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

LA MOVILIZACIÓN NACIONAL Y LA MOVILIZACIÓN MILITAR EN COLOMBIA
Consideraciones sobre sus posibilidades y alcances

Por Doctor Armando Borrero Mansilla*

Un plan de movilización para la defensa nacional debe considerar, para ser realista, tanto las condiciones del desarrollo colombiano, como las características de los conflictos contemporáneos. En la era del primer industrialismo, a finales del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, la defensa exigía la movilización de grandes masas de combatientes. Hoy, los cambios científicos y tecnológicos han impuesto cambios notables: prima la inversión en equipo, tecnología y capital humano altamente capacitado. Las fuerzas tienden a ser intensivas en capital y limitadas en personal, por causa de procesos de la misma naturaleza que los propios de la producción de bienes y servicios. La tendencia general, sobre todo en los países ricos, es la de tener fuerzas cada vez menores en tamaño, pero equipadas de tal manera que puedan actuar con una velocidad y contundencia antes no conocida.

El modelo de movilización general, sobre todo para los ejércitos terrestres, solamente se conserva allí donde las condiciones de la amenaza lo amerita: por ejemplo, cuando la potencia enemiga plantea un desafío importante en términos de tamaño de las fuerzas o cuando las condiciones de atraso frente a un contendor más avanzado en términos técnicos y de equipo, hace que sólo pueda ser equilibrado por una fuerza muy superior en número (Un buen ejemplo es la defensa iraní frente al ataque de Irak entre 1980 y 1988, cuando la superioridad material iraquí fue contenida por el empleo intensivo de masas en el lado de Irán). Los modelos más notables que subsisten hoy, son los de Israel, inferior en población de manera dramática ante los vecinos hostiles, Corea del Sur, que enfrenta la amenaza constante de un ejército de masas enorme en Corea del Norte, y Suiza que por tradición ha empleado el modelo del ejército de ciudadanos para garantizar su independencia y su neutralidad, en medio de potencias mayores que la rodean. En este último caso, sin embargo, el modelo está en replanteamiento ante las condiciones nuevas de la seguridad europea.

En el caso colombiano, una movilización masiva, es decir de grandes número de soldados, es, en la actualidad, un proyecto irrealizable por varias causas, a saber: No hay reservas de armamento, municiones y equipo. Los almacenes para estos medios tampoco existen más allá de unas reservas limitadas de armamento ligero. De equipo pesado, ni hablar. Tampoco hay suficientes cuadros de mando en las reservas con reentrenamiento periódico, para encuadrar grandes masas de soldados. Además, las condiciones fiscales, de desarrollo económico y de desarrollo técnico de la sociedad, no permiten sostener un esfuerzo de tal magnitud. Para superar las carencias de armas y equipos, infraestructura, capacidades logísticas y personal entrenado, sería necesario un esfuerzo que resultaría gravoso para la estabilidad social y por lo tanto contraproducente para el fin propuesto. Una visión realista deber proponerse una movilización posible para enfrentar amenazas que seguramente, dadas las condiciones del entorno regional colombiano, tampoco serán masivas. Por otra parte, Colombia tiene ya unas fuerzas muy grandes en tamaño y muy experimentadas. El desafío es su puesta en un nivel tecnológico y de equipamiento que les garantice poder de fuego, movilidad y capacidad logística de excelencia.

¿Qué tipo de movilización es, entonces, pensable para Colombia? La solución del interrogante puede estar en una movilización nacional bien planeada y en una movilización militar relativamente pequeña pero de calidad en equipo y en entrenamiento del personal dispuesto para el efecto. El primer paso es la construcción de mecanismos institucionales que garanticen la eficacia y la celeridad del proceso.

Un estudio previo y una formulación de planes de movilización, deben considerar los dos tipos de movilización ya mencionados: a) la movilización nacional, y b) la movilización militar.

La primera implica movilizar los recursos materiales y morales de la Nación entera para respaldar los esfuerzos económicos, militares y diplomáticos que deban emprenderse en defensa de los intereses nacionales. La segunda, es la movilización de recursos propiamente militares. En términos muy sucintos una movilización nacional debe contemplar los siguientes aspectos básicos:

  • La preparación de la acción diplomática en los escenarios internacionales, bien sean estos escenarios organismos como el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y el Comité Permanente de la OEA, o países interesados en la región y vecinos. La acción diplomática no puede ser improvisada y el país debe tener listos los documentos básicos que contengan los argumentos jurídicos y la posición colombiana sobre la cuestión en disputa. La entidad que debe liderar la preparación de antemano,  de estos documentos es, lógicamente, el Ministerio de Relaciones Exteriores.
  • La realización de estudios, evaluaciones y formulación de planes sobre la utilización del potencial productivo que debe ser destinado desde el comienzo al apoyo del esfuerzo bélico nacional. Inicialmente debe hacerse un inventario del aparato productivo que pueda proveer elementos indispensables para el esfuerzo logístico.
  • La evaluación permanente del estado de la infraestructura y de los medios de transporte, con la consiguiente previsión de alternativas de movilidad ante eventualidades que exijan flexibilidad. Se debe inventariar, y mantener actualizado el registro de las vías, puertos y aeropuertos, parques automotor, aéreo, marítimo y fluvial, sus especificaciones y su estado, y el de los medios públicos y privados que puedan ser movilizados. El tema de los carburantes, tanto depósitos como transporte del mismo, es prioritario.
  • La evaluación de todos los potenciales de comunicación, públicos y privados, que puedan servir de alternativas en casos de necesidad. Este tipo de estudio debe ser actualizado permanentemente porque el cambio tecnológico es constante y las fuerzas militares deben tener personal apto para intervenir cualquiera de estos sistemas.
  • La normatividad sobre confiscaciones, resarcimientos por uso de bienes privados, conservación de los empleos de los movilizados y salarios de los mismos, debe ponerse al día a la luz de las experiencias avanzadas de Estados que ya ha perfeccionado los procedimientos.

A su vez la movilización militar debe surtir una serie de pasos previos que la hagan posible con eficiencia y rapidez. Entre estos pasos, se destacan los siguientes:

  • El censo de los reservistas y la actualización de sus lugares de residencia y de trabajo es necesario para la formulación de los planes. Es especialmente sensible el tema del inventario actualizado de los cuadros de mando. Por lo menos una parte de este censo debería ser de un grupo inicial de reservistas que se pudiera llamar de manera discreta y sigilosa como prevención ante situaciones en las cuales hacer público el llamamiento pueda ser riesgoso.
  • El establecimiento de programas de reentrenamiento de cuadros y de reservistas escogidos, acompañados del desarrollo de una normatividad adecuada para no lesionar ni laboral ni económicamente a los reservistas.
  • Estudios de factibilidad para el establecimiento de almacenes de intendencia que contengan armamento, municiones y equipos para los llamados al servicio. Adicionalmente debe estar previsto el transporte de las tropas a los centros de concentración y a sus posiciones de combate.
  • Es necesario prever los lugares de concentración y distribución de tropas y elementos, los alojamientos y los servicios requeridos.
  • Capacitación de oficiales, suboficiales y personal administrativo en las tareas propias de una movilización militar. Sería importante enviar oficiales a estudiar modelos exitosos en otros países y a capacitarse en su operación.

* Sociólogo, Especialista en Derecho Constitucional y Magíster en Defensa y Seguridad Nacional. Profesor Universitario y Ex – Consejero Presidencias para la Defensa y Seguridad Nacional.