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¡OPERACIÓN FÉNIX!
Por Mayor General Eduardo Herrera Berbel
La operación Fénix pasará a los anales de la historia militar por haber abatido a Raúl Reyes y por generar la más dura crisis diplomática de Colombia. Gracias a ella, se develó el juego de intereses ocultos, maniobras, componendas y contactos que las Farc mantenían allende las fronteras, dentro de un proyecto de visibilidad política y reconocimiento internacional. Este plan bien concebido y trabajado de manera secreta, aunque no a espaldas del Gobierno nacional, demostró la incapacidad del Estado para contrarrestarlo, debido a la apariencia humanitaria que ocultaba su perversa intención.
Se hicieron públicas y se confirmaron las alianzas entre el comandante Chávez y el ministro ecuatoriano Larrea con las Farc, que hasta hace poco se creían suposiciones, infundios y, algunas veces, ataques soterrados de los enemigos de la paz. Se pudo confirmar el rumor conocido desde las capturas de Granda y Trinidad, de que había presencia de miembros y ubicación de estructuras de esta guerrilla en zonas fronterizas de los países vecinos.
La operación Fénix logró lo que no había podido la diplomacia oficial: acallar la retórica intervencionista de Chávez y de su séquito de áulicos contra la institucionalidad colombiana. Pero, ¿a qué se debió ese cambio drástico de actitud? Pienso que el dossier tan comprometedor y abundante que se encontró en los computadores de Reyes, amainó la intolerancia y obligó a Chávez a mostrarse más conciliador y amistoso con el pueblo colombiano.
Hoy Colombia se aprecia más optimista, fortalecida en su unidad y sentimiento nacionalista. Aunando esfuerzos y corazones por la reconciliación, el espectacular concierto internacional Paz sin Fronteras, fue una demostración fehaciente de hermandad, como lo expresó de manera coloquial y alegre Carlos Vives: "los artistas invitados fueron unos verdaderos cancilleres de la paz".
La crisis diplomática apenas superada, le permitió a Colombia identificar en el ámbito continental, afinidades ideológicas, países amigos, indiferentes, exigentes para condenar, distanciados ante la lucha contra el terrorismo, así como el valor de los roles de la OEA y el Grupo de Río para neutralizar el escalamiento de la crisis y construir los caminos de la normalización. Aún más, dentro del país, la operación Fénix desbordó la percepción de que las Farc están derrotadas, y acuñó un nuevo concepto en las Fuerzas Militares, la posvictoria, como una sensación anticipada y renovada del posconflicto.
En fin, la operación Fénix se convirtió en un hito en la historia del conflicto colombiano, porque al revalidar la acción de las fuerzas del Estado contra los violentos, acabó con la idea de indestructibilidad del secretariado de las Farc, afectó de manera sustancial su dirección político-estratégica, las relaciones internacionales y la moral de la base guerrillera. Fue un golpe de gran impacto psicológico para sus dirigentes que sin lugar a dudas deberán hacer cambios estructurales dentro de la organización, les hizo perder valiosos contactos en el extranjero y en especial, permitió el brillo del imperio de la Ley sobre los actores antidemocráticos.
La operación Fénix nos puso a acariciar la paz. La victoria se está construyendo con perseverancia e ingentes sacrificios del Gobierno, las Fuerzas Armadas y el Pueblo de Colombia. Sin cantos de sirena triunfalistas y partes de victoria anticipados, todas las fuerzas vivas del País deben esforzarse para culminar la difícil tarea de someter a los violentos, con el fin de conseguir una paz duradera y estable para todos.
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