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POLÍTICA EN CRISIS Y CRISIS POLÍTICA
Brigadier General HÉCTOR MARTÍNEZ ESPINEL
La divergencia entre la sociedad y la clase política, la preocupación de los partidos por las luchas internas de poder, la búsqueda de beneficios particulares primando sobre los intereses para solucionar los problemas de la sociedad y el cambio de corrientes políticas de quienes han sido elegidos por sus partidos en la contienda electoral, son los factores que nos indican la existencia de una política en crisis.
En el presente artículo encontramos algunos factores de la política en crisis y de la crisis política en el desarrollo de los acontecimientos del comienzo del siglo XXI. A nivel nacional e internacional, inicialmente, se obtendrá una exposición objetiva y eventual, posteriormente la influencia en el medio político y en el Poder Ejecutivo de algunos países, en los cuales estas crisis han sido desarrolladas dentro del pensamiento democrático y circunstancial.
El clima de desconfianza y repudio del pueblo contra sus gobernantes y dirigentes es un factor fundamental de la política en crisis; así ha quedado evidenciado en su época en países tales como España, Ecuador, Bolivia, México y Argentina, entre otros. En Colombia la situación fue evidente a finales del siglo XX y ha venido mejorando progresivamente a comienzos del XXI, pero aún no es óptima la interrelación entre la ciudadanía y la clase política, dada la incoherencia de su comportamiento con los electores. Siendo el país que en los últimos años ha hecho grandes esfuerzos por recuperar la confianza mutua, gracias a la política de autocontrol ciudadano de la gestión gubernamental y a la participación directa en las elecciones de las mesas directivas de los partidos políticos existentes.
¿Cómo se manifiesta la política en crisis? Muchos son los hechos que demuestran a la luz pública, indicando esta condición y dentro de los más importantes tenemos: El transfuguismo en los integrantes de partidos que cambian de corriente por ambiciones personales; la contienda electoral carente de principios y valores; el soborno a miembros de entidades oficiales por parte de los representantes de los partidos, las denuncias mutuas ante instituciones judiciales; las mociones de censura; la compra y venta de votos; la aparición de partidos y movimientos políticos de garaje; el abandono individual o colectivo de bancadas dentro de un período y la crisis participativa; entre otros, trayendo como consecuencias la desestabilización y la crisis de gobernabilidad.
¿Cómo superarla? El diálogo político es la principal solución acompañado de reglas claras y definidas para preservar la estabilidad política, económica y social de un país, las reformas institucionales y un acuerdo político dentro del marco de la legalidad, para proteger la democracia.
Para la crisis entre Colombia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua, afortunadamente nuestro país ha estado fortalecido en el medio político interno actual y en todos y cada uno de los partidos debidamente representados, existe la coherencia sobre un objetivo nacional en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, que en mala forma han venido azotando al país.
La crisis política por su parte, es originada por la lucha entre los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial; enfrentamientos entre el partido gobernante con sus opositores, cuestionamientos, tráfico de influencias, disminución de la credibilidad, deshonestidad e incongruencia de los gobernantes y representantes políticos elegidos dentro del Poder Legislativo; ellos prefieren hacer uso de los privilegios que le brindan sus cargos, ocasionando un desgaste innecesario y el aislamiento de las discusiones de fondo que el país requiere para solucionar los problemas y proyectar el desarrollo.
En América Latina ha sido evidente la existencia de crisis por motivos de tipo social, político, económico y representativo, dentro de los cuales sobresalen México, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Brasil y Colombia, país en el cual esta situación ha persistido desde la misma época de la independencia hasta nuestros días; nuestro país hoy vive la situación más crítica de su historia, debido a sus imprevisibles consecuencias internas e internacionales, que con seguridad no dejarán bien posesionado al Estado frente a los países que de buena forma, han apoyado las gestiones de los gobiernos en los últimos cincuenta años.
Destacaremos los hechos más sobresalientes en los cuales la democracia colombiana se ha visto amenazada por factores intrínsecos de grupos criminales emergentes, tales como el proceso de la narcopolítica (8000), en el cual se pudo evidenciar el compromiso de algunos miembros de la clase gobernante con quienes tenían el dominio y control del narcotráfico; estos últimos, en forma directa e indirecta apoyaron a los candidatos para ser elegidos dentro del poder Legislativo y Ejecutivo de la Nación, causándole graves daños a nuestro país y estancando el desarrollo dada la preocupación de los gobernantes por atender los aspectos jurídicos que se le imputaban en la época y la despreocupación de los mismos por sacar adelante los proyectos requeridos para el bienestar ciudadano.
La violación de los principios democráticos y la agudización de la crisis política ocasionada por el apoyo de los grupos de autodefensas a algunos candidatos de los partidos en las elecciones, denominada “la parapolítica”, ha ocasionado la judicialización del 22% de los congresistas y de ciertos representantes del Poder Legislativo en todos los niveles, al cierre de este artículo (abril 2008). Esta crisis política es sin duda la más profunda en el ámbito nacional y compromete a la Corte Suprema de Justicia y al Poder Judicial en cumplimiento de sus funciones, para el juzgamiento de miembros del Poder Legislativo directamente relacionados con la elección de algunos miembros del Poder Ejecutivo. Falta ver su desenlace en el corto y mediano plazo cuando se produzcan los fallos en los cuales se absuelvan o condenen las conductas de quienes hoy están tras las rejas y de los que se encuentran en etapa de juzgamiento. Los senadores y representantes comprometidos en este proceso han tenido que abandonar sus cargos y ser reemplazados por quienes por ley tienen derecho, ocasionando falta de continuidad en el estudio y análisis de proyectos con miras a beneficiar a la sociedad y al Estado. ¿Qué se podrá esperar de “la Farc - política y la Eln - política” con todas sus consecuencias? Esperamos que sea pronto para salir de esta situación de crisis política, lo antes posible. ¿Cuántos de nuestros representantes políticos saldrán sin mancha de pecado, al menos frente a la justicia?
¿Cuáles han sido los efectos de la parapolítica? Nuestro país está siendo afectado por la mala imagen y falta de credibilidad internacional en el momento en que más necesita fortaleza para el apoyo del proceso de paz, el TLC con los Estados Unidos y solucionar los problemas con Nicaragua, Ecuador y Venezuela entre otros, en la lucha contra el narcoterrorismo que ha venido destruyendo al país. La falta de credibilidad y la desinstitucionalidad del Congreso en su gestión, la intervención de la Fiscalía y la Procuraduría en los procesos, la implicación de miembros de la coalición de gobierno en los mismos, la reducción de la actividad legislativa, impide la elaboración de leyes y la aprobación de reformas que en forma urgente se necesitan para impulsar el progreso. Por lo anterior, se requiere del Presidente de la República un mayor sacrificio y dedicación para orientar y mantener en desarrollo los proyectos de gobierno en los cuales se encuentra comprometido con la sociedad colombiana.
¿Quiénes han sido los ganadores en la actual situación política del país? Sin duda que la independencia de los poderes, los partidos de oposición y la izquierda democrática, son los principales beneficiarios políticos de esta contienda. Los grupos al margen de la ley que a pesar de estar siendo combatidos en forma frontal y decidida aprovechan las circunstancias para justificar su lucha. Y los países fronterizos que, conscientemente dan refugio a terroristas sin interesar los compromisos adquiridos internacionalmente para impedirlo y sin proyectar las consecuencias de su apoyo en prejuicio de su país, dado que en el futuro se generará violencia con la formación y existencia de los mismos.
Las consecuencias de la “Operación Fénix” no han generado una crisis política interna en los países comprometidos sino que, por el contrario, han despertado un sentimiento nacional en cada uno de ellos en apoyo de las acciones de los gobernantes para defender los intereses nacionales. Sin embargo, lo que se ha generado es una crisis diplomática, que continúa evolucionando en espera de un resultado positivo para beneficiar a quienes por tradición histórica han sido pueblos hermanos.
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