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¨ A-29B: CERO-CERO¨
El incremento del Poder Aéreo FAC
Teniente Coronel DAVID BARRERO Piloto de A-29B
“Para nosotros, los aviadores, el futuro de nuestra nación está indisolublemente ligado al desarrollo del poder aéreo”.
General William “Billy” Mitchell.
El Poder Aéreo en el combate es decisivo, cuando se vuela hasta el corazón del enemigo y se destruyen sus Centros de Gravedad, logrando con ello una Superioridad Aérea, que facilite el acceso al Teatro de Operaciones de las fuerzas de superficie.
Y es que al llegar al Teatro de Operaciones, el piloto enfrenta riesgos, amenazas y presiones; producto del combate. Por ello, se requiere de él la mayor precisión, agresividad y certeza para aplicar efectivamente la táctica en la entrega del armamento. Los ataques silenciosos, altos e inesperados del A-29B han constituido un valioso método de llegar al enemigo y neutralizarlo, desmoralizarlo o crearle total confusión. Esto, haciendo parte de una estrategia superior por lograr el fin del fin.
Con la adquisición de un paquete de veinticinco aeronaves de cuarta generación, capaces de realizar seguimiento propio, identificación y neutralización de objetivos de manera autónoma, con la mayor precisión posible y de cara al futuro de las operaciones militares en Colombia, las capacidades operacionales que adquiere la Fuerza Aérea con el A-29B, aumentó su poder aéreo en flexibilidad, maniobrabilidad, alcance y contundencia, complemento oportuno de los demás equipos comprometidos en las misiones.
De lo anterior y sin duda alguna, los mayores beneficiados con la llegada de los aviones, son los soldados e infantes de marina, que reciben una mayor cobertura y protección en el campo de combate, brindándoles ventajas tácticas significativas frente al enemigo.
Ahora, en el desarrollo de las operaciones aéreas, la táctica aérea (vista desde el cómo combate el A-29B), constituye el último eslabón en la realización de las mismas. La maniobra, forma, método y sistema de armas que emplea el A-29B para cumplir una tarea y de la manera como entró a operar en la actual situación de amenaza terrorista, ha sido innovadora, simple y contundente a la hora de presentar resultados.
Y es que la integración del nuevo equipo a las operaciones aéreas se ha visto consolidada, al punto de la creación de nueva doctrina y empleo de la fuerza en misiones de interdicción y apoyo aéreo cercano especialmente. El A-29B llega con nuevas tácticas de ataque, producto de las bondades de la cuarta generación de su sistema de entrega de armas.
De esta integración hacen parte pilotos pioneros de los diferentes equipos de la Fuerza Aérea, quienes conjuraron experiencia y doctrina en sus equipos, al servicio del nuevo partícipe en el combate, formulando un compendio de conocimiento amplio y enriquecido, puesto al servicio frente a las exigencias de los momentos del país.
El nuevo A-29B tiene la capacidad de atacar objetivos desde baja altitud a mayor altura, guiado por un preciso sistema de navegación y tiro que lleva al piloto a decirle que todo está listo y calculado, para disparar con la total confianza de la exactitud de la maniobra.
Esto confirma que los adelantos en maniobra demuestran con éxitos estratégicos el nuevo modo de operar y del ingenio para combatir: mayor detalle en el planeamiento, uso de la conformación geográfica del terreno a favor, adecuación de las tablas de balística, simplicidad en la ejecución y rápida salida del teatro. Esto traducido para el enemigo, se traduce en zozobra, incertidumbre y desconfianza total de su estrategia.
Y frente a la supervivencia de la patria, ésta depende en gran medida de la visión y la inyección de poder que se le de a las Fuerzas Militares. Por eso la compra de estas aeronaves contribuye significativamente a la consolidación de objetivos, persistencia en el combate y mayor legitimidad en la entrega de armamento, gracias a la tecnología recibida y la mejora en las comunicaciones. Lo anterior sin olvidar que de igual manera, que la inteligencia aumenta aún más la precisión en la conquista.
Después de un primer año de servicio, el A-29B se ha consolidado como un protagonista en los éxitos operacionales de la Fuerza Aérea Colombiana, siendo una aeronave tecnológicamente fácil de operar, sencilla en los procedimientos y acertada en las operaciones. Su compra es el resultado del esfuerzo continuado de muchas personas dentro y fuera de la Institución, que impulsaron el proceso de adquisición de una aeronave con necesidades operacionales capaces de responder el duro trabajo del actual material de combate de la FAC.
CUELLAR, Fidel. Mitchell. Poder Aéreo Estratégico, En Filósofos del Poder Aéreo. s.d., p 3.
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