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POLÍTICA DE LIDERAZGO Y LIDERAZGO POLÍTICO
Brigadier General HÉCTOR MARTÍNEZ ESPINEL
Decano facultad PosgradosEscuela Militar de Cadetes “General José María Córdova”
Los grandes líderes de la historia política moderna entre quienes sobresalen Churchill durante la Segunda Guerra Mundial; Mao Ze Tun quien cambió la historia de China; Charles de Gaulle representante de la grandeza de Francia; Konrad Adenauer reconstructor de Alemania a mediados del siglo XX; Douglas MacArtur el militar más destacado del siglo XX y arquitecto de la política de reconstrucción del Japón; Bengurión creador, fundador y primer presidente de Israel; en la actualidad Arnold Schwarzenegger actor convertido en gobernador popular de California, Boris Jonson miembro del Parlamento Británico; entre otros, han sido y continuarán siendo ejemplos de liderazgo en la toma de decisiones trascendentales.
La política de liderazgo es la columna vertebral del desarrollo humano y de las naciones, porque es la que brinda a los estados solidez y coherencia para su desarrollo. La toma de decisiones pertinentes para el cumplimiento de los objetivos fijados en las campañaselectorales, hacen que la política sea más cercana al ciudadano del común y con el adecuado empleo de la comunicación y el elector primario se hace participativo, de las acciones que genera el poder.
Es considerado como líder al gobernante que ejerce el poder y obtiene la aceptación voluntaria y conciente del pueblo; aún cuando sus seguidores tengan que sacrificarse, lo hacen en forma espontánea y decidida.
Desde varios siglos antes de Cristo se ha hablado de política y de liderazgo, pero las primeras evidencias aparecen a partir el siglo V a.C., cuando Aristóteles escribió su trascendental obra “Política” y en ella se afianzó el concepto del ejercicio del poder como una de las actividades más nobles del ser humano y quienes se dedican a tan importante tarea del servicio a los demás con responsabilidad y claridad, logran ejercer la política de liderazgo con amplias facilidades y proyecciones.
La política se ha ejercido bajo diferentes circunstancias y el poder ha sido aparente en los múltiples sistemas políticos existentes en el mundo tales como el autocrático, anárquico, totalitario, comunista, dictatorial, democrático, monárqui-co, republicano, socialista, teocrático, tecnocrático, etc.; en la mayoría de ellos, no ha existido la esencia de obtener el cumplimiento de los ciudadanos y seguidores en forma voluntaria como lo demanda el liderazgo. Se considera que la democracia, es la que permite un régimen más amplio de libertades para la humanidad.
El liderazgo por naturaleza es diferente del poder, aunque se puede ejercer el poder con liderazgo. El carisma en la dirección, la conducción y la jefatura de un partido político, grupo o colectividad para obtener en forma voluntaria la influencia interpersonal para que los ciudadanos lo sigan y apoyen sus propuestas, es un factor dominante del líder político que con sus cualidades de personalidad obtiene la gran responsabilidad de ser su representante en las esferas de gobierno y dirección del Estado.
El político puede ejercer su liderazgo en la toma de decisiones dentro de los estilos: autócrata, quien asume la responsabilidad; participativa, quien utiliza la consulta; o rienda suelta, quien delega la autoridad. Cualquiera que sea el estilo de liderazgo utilizado, quien lo ejerce debe estar preparado para enfrentar los cambios organizacionales dentro de una acción colectiva con eficien-cia y honestidad para garantizar la estabilidad política, económica, social, el desarrollo, la paz, la seguridad y la responsabilidad por la protección de los Derechos Humanos.
En Colombia, la política de liderazgo se ha venido desarrollando a través del sistema democrático y en el transcurso de los años la Constitución Nacional le ha dado a la política mejores herramientas para su perfeccionamiento, en los campos del poder nacional, departamental y municipal. A partir del primero de junio de 1988 se posesionaron los primeros gobernadores y alcaldes de elección popular y descentralizada generando un cambio del sistema político, administrativo y fiscal del país, que en el fondo empodera el liderazgo local y regional.
Para tratar el tema sobre el liderazgo político es oportuno referirnos al pensamiento de Jean Monet “nada es posible sin las personas, nada es duradero sin las instituciones”, en el cual se representa su esencia primando el bienestar general al particular.
El país se siente fortalecido cuando existe un verdadero liderazgo político y social, que permite superar las situaciones más críticas que en ocasiones carcomen las estructuras y dificultan la convivencia ciudadana, siendo esta la mejor manera de enfrentar los grandes retos de la gobernabilidad: la cohesión social, el desarrollo humano, la responsabilidad, la transparencia, la eficiencia y fortalecimiento de las instituciones, el mantenimiento de la democracia, el desarrollo sostenible y la distribución equitativa para garantizar la interacción entre los agentes del Estado, la sociedad y los líderes políticos.
Dado que las instituciones sustentan el ejercicio de la democracia, su fortalecimiento es fundamental para que dentro de la legitimidad, exista la responsabilidad que genere cohesión social en la toma de decisiones y en el desarrollo humano.
El liderazgo público según Juan Ortiz, tratadista del tema, puede actuar en el nivel político que requiere la definición e institucionalización de los medios; en el nivel de las políticas públicas que garantice la participación de la sociedad civil organizada y la ciudadanía en todo el ciclo de las políticas y por último, en el de la gestión pública en el que se deben reforzar los procesos moderni-zadores. Es así como el nuevo modelo de liderazgo del Estado implica la creación de escenarios de gobernabilidad democrática cuando cada uno asuma como propia su gestión política.
En Colombia se ha venido ejerciendo un liderazgo político que a pesar de sus imperfecciones, tiene la tendencia generalizada de traducir las promesas electorales en gestiones de gobierno o en proyectos de ley que les den cumplimiento y cubran las necesidades esenciales de la población, logrando consensuar entre las diferentes fuerzas políticas, motivo por el cual se logra cumplir en parte el compromiso democrático y la aceptabilidad del gobernante que facilita el ejercicio del poder y la toma de decisiones causando un impacto positivo para el desarrollo.
El Gobierno Nacional, ha liderado la Política de Seguridad Democrática, ampliamente desarrollada por el alto mando militar y policial, mediante la ejecución de estrategias adecuadas para lograr su máxima implementación, aplicación y progreso.
Aún cuando falta complementarla con programas de desarrollo social, laboral y abrirle campo a la innovación administrativa, como efectos de la misma, se ha mantenido una relación horizontal y mucho más cercana entre las instituciones del Estado y las empresas particulares. Por lo anterior, en un constante liderazgo empresarial, han obtenido y ganado la autoridad debida, basada en la influencia y en la espontánea interacción de sus empleados, hacia el desarrollo económico del país, mediante el respeto, la responsa-bilidad y el compromiso empresarial.
Los excelentes resultados de la gestión del actual Gobierno le ha permitido al país un crecimiento positivo en todos los campos y principalmente en el económico, generando confianza en los inversionistas nacionales y extranjeros, fortaleciendo los sectores financiero, industrial y productivo de Colombia, a los que se han referido particularmente nuestros columnistas.
En el ámbito internacional, se exhorta al Gobierno Nacional para que lidere una campaña diplomática permanente y sostenible con el propósito de mejorar la calidad de nuestras relaciones y evitar que los narcoterroristas, sean reconocidos y apoyados por gobiernos vecinos que al amparo de las selvas y de sus ambiciones infringen y violan los tratados internacionales debi-damente reconocidos por las naciones representadas en la OEA y en la ONU.
A nuestros gobernantes, el apoyo incondicional para que a nivel nacional e internacional, lideren y desarrollen una política de liderazgo efectivo, que trascienda sus acciones y hagan respetar nuestra soberanía, evitando que las orientaciones destructivas y mal intencionadas de los malos vecinos, puedan hacer blanco sobre una milésima de nuestra legitimidad y derechos de nuestra democracia.
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