CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

INTERRELACIÓN ENTRE DESARROLLO ECONÓMICO Y FUERZAS ARMADAS
UNA SIMBIOSIS IMPRESCINDIBLE

Doctor José Alejandro Cortés Osorio
Presidente Sociedades Bolivar S.A

Colombia viene atravesando por un momento maravilloso, que sí bien corresponde a un esfuerzo social, político y de excepcional conducción, éste se encuentra sustentado en sus instituciones, en su vocación democrática, en el compromiso de los dirigentes de empresa, en el manejo de la cosa pública y, aunque unos pocos por motivos políticos puedan dudar de su efectividad, con la posición seria, firme, con vocación de sacrificio y con decidido compromiso de sus altos mandos, de los mandos medios y de nuestros soldados rasos se tienen unas Fuerzas Militares de excepción, experimentadas, capacidades y valerosas, que en mancomunada acción con la sociedad civil, laboran por una mejor Nación.

Por comparación con algunas situaciones anteriores se ve a nuestro país progresando inmensamente. En vertiginoso empuje que abre caminos e incorpora a la economía el territorio patrio, otrora perdido, no solo lo libera sino que combate el terrorismo, la delincuencia y a los enemigos de nuestro sistema y de nuestra Constitución Nacional.

Desde el punto de vista del empresario, y en mi caso que estoy vinculado a entidades financieras y aseguradores, sin una Nación estable lo financiero es casi imposible y, lo segundo, el seguro, no se logra. Basta mirar como el transporte multimodal, en esta inmensa y agreste geografía, no se podía dar sin pagar exorbitadas primas o corriendo inconmensurables riesgos y como el

seguro de personas marginaba a muchas profesiones de alto riesgo en la seguridad personal; riesgos empresariales sujetos al terrorismo; la extorsión y el chantaje que impedían obtener seguros de calidad y accesibilidad. En fin, desprotección ante la violencia y la guerra interna. Hoy nuestras rutas están abiertas al desarrollo, al tráfico doméstico, a la importación y exportación de bienes, a que nuestros vecinos del norte y del sur intercambien bienestar a través del intercambio de los productos que les son propios, a la llegada del turismo internacional y al inusitado desarrollo del doméstico.
Qué maravilla que la mayoría de los finqueros hayan podido regresar a sus predios; que esa inmensa riqueza agropecuaria esté a nuestra disposición suministrando, al menos a las naciones bolivarianas, alimentos y bienestar. Es fácil recordar que se corría riesgo con tan solo viajar a 30 minutos de Bogotá o de las ciudades capitales, que el temor nos encerraba en la prisión del vecindario y el miedo impedía crear empresa, así fuera pequeña o mediana.

En reciente estadística de opinión de los colombianos sobre sus instituciones vimos la posición de honor de nuestras Fuerzas Armadas. Se confía más en los soldados y policías de la Patria que en otras instituciones respetables como el Poder Judicial y el Poder Legislativo.

Bien ganado este lugar, muy merecido porque ha sido conquistado con sacrificio y con entrega. A los lectores de “Ecos” debo asegurarles que pueden confiar en que la dirigencia de la empresa privada, sea cual fuese el sector, está comprometida con ustedes. No sólo por el beneficio que un clima de paz ofrece al desarrollo económico, sino porque todos, ustedes con las armas que les dio la Nación y nosotros con nuestro esfuerzo, somos uno solo; somos una sola Colombia dispuesta a avanzar y permitir que nuestras familias sean felices y que las oportunidades sean las mejores.