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Editorial
Un saludo afectuoso a los integrantes del Cuerpo de Generales y Almirantes en Retiro de las Fuerzas Militares, encabezados por su presidente, el Vicealmirante José Ignacio Rozo Carvajal. Igual, un saludo a los lectores y colaboradores de la revista ECOS.
Siempre he creído que la paz nace de la seguridad. La seguridad es un valor democrático, es una fuente de recursos, es un camino hacia la paz. Cuando aquí se ha intentado la paz, pero sin una política firme de seguridad, los terroristas se han burlado de dichos intentos.
Permítanme recordar los principios que guían nuestra Política de Seguridad Democrática: nosotros entendemos a Colombia como una casa, en cuya cúspide hemos escrito la palabra CONFIANZA. En la base de esa casa tenemos tres pilares: seguridad desde la democracia, inversión desde la responsabilidad social y política social desde las libertades. Están profundamente relacionados. Sin esos tres pilares no hay confianza; y si no se va aumentando la confianza, no se estimulan esos tres pilares.
Vemos allí que hay una determinación de abajo hacia arriba y una acción de réplica que alimenta el proceso de arriba hacia abajo. Pero también están coordinados horizontalmente: sin seguridad no se da uno de los presupuestos fundamentales para que haya inversión. Y sin ambas, no aparecen los recursos que se requieren para poder superar la pobreza, para poder construir equidad.
Plantear una política social en un país donde no avanza la inversión, donde no hay seguridad, donde no afluyen los recursos, es plantear un salto a la demagogia; es proponer una política social inocua, una política social atractiva en campañas electorales y totalmente frustrante en resultados de Gobierno.
Nosotros venimos avanzando en la búsqueda de esa palabra clave para Colombia y en estos tres pilares fundamentales. Hemos avanzado en la Seguridad Democrática, sin duda alguna. Todas las regiones del país sienten hoy un aire más tranquilo, hay confianza. Se ha ganado confianza de parte del pueblo colombiano; se ha ganado respeto por parte de la comunidad internacional; se ha recuperado, gracias al heroísmo de nuestras Fuerzas Militares y de Policía, el monopolio del Estado para enfrentar a los grupos terroristas, a los violentos, a los criminales, en fin, para enfrentar el delito.
Para que las nuevas generaciones de colombianos puedan vivir felices en el noble suelo de la Patria, los invito a todos a que cada mañana, en nuestro corazón, sellemos la coalición entre la Constitución, el pueblo y las Fuerzas Armadas, para que las nuevas generaciones vivan la felicidad por la que se han sacrificado los soldados y policías de Colombia.
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