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COLOMBIA ANTE LA TRIPLE ALIANZA VENEZUELA, ECUADOR Y NICARAGUA
Coronel Dario Ruiz Tinoco
Introducción
El tema de Colombia y las relaciones con sus tres conflictivos vecinos, se torna en una cuestión preocupante, de inagotable estudio, de permanente vigencia y obligatorio análisis, del cual es imposible sustraerse en el ámbito militar y político, en razón a las implicaciones que en materia de seguridad regional está generando la Triple Alianza. Colombia está muy lejos de ser un factor de inestabilidad regional, como frecuentemente lo afirma el nada ilustre Mandatario nicaragüense. La inestabilidad regional es producto de la Triple Alianza, liderada por Venezuela y secundada por Ecuador y Nicaragua, con extensión a Bolivia y con un actor que no es marginal dentro de esta alianza como son las Farc.
Colombia se encuentra enmarcada dentro del proyecto marxista del presidente Chávez para el continente, que consiste en desestabilizar las democracias tradicionales, para imponer regímenes de izquierda totalitaria, que aíslen a los Estados Unidos de su zona de influencia. No obstante este objetivo se ha tornado cada día más complejo y lejano y menos alcanzable, gracias a la Política de Seguridad Democrática del Presidente Uribe y a la acción exitosa de las Fuerzas Militares contra las Farc.
Sin embargo, pese al éxito obtenido en las recientes operaciones, el fin del fin no ha llegado aún, por lo cual es necesario advertir sobre el riesgo de caer en triunfalismos innecesarios, que afecten la acción política y militar contra las Farc. Este es un momento de máxima alerta.
Está demostrado que no siempre es válida la tesis que sustentan muchos analistas sobre Colombia, en el sentido de que la única salida al conflicto es la negociación, sin la posibilidad a una salida militar, y con ello reposicionar políticamente a las Farc. No todos los conflictos internos han tenido como epílogo la negociación, la derrota militar siempre será una opción, que se da de acuerdo a las circunstancias, y la historia está llena de ejemplos; Colombia no es la excepción.
Del Ave Fénix a la Operación Jaque
Dos trascendentes operaciones militares rompieron la historia del conflicto en Colombia, denominadas “Ave Fénix” y “Jaque Mate”, que demostraron la efectividad de la Inteligencia Militar y el valor de nuestros soldados. En la Operación Fénix, Chávez ante el grave revés militar que sufrían sus aliados de las Farc, promovió un complot internacional contra Colombia destinado a obtener una condena de parte de la OEA, secundado por sus incondicionales aliados Ortega y Correa. Pero fracasó ante la contundencia de las pruebas extractadas de famoso computador de Raúl Reyes que lo comprometían con el terrorismo y la acción política del Presidente Uribe en la Cumbre de Río. Se olvidaron Chávez, Correa y Ortega, que Colombia enmarcaba su acción militar dentro del Principio a la Legítima Defensa, consagrado en el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas, por la tolerancia que rayaba en la complicidad del gobierno del presidente Correa para con las Farc. Así se haya violado territorio ecuatoriano, Ecuador ya había violado la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que prohíbe a los gobiernos brindar apoyo a organizacionales terrorista. Es decir Colombia actuó en legítima defensa. En cuanto a la Operación Jaque, no existe en la historia del mundo una operación de rescate de rehenes más perfecta, exitosa y a la vez de tanto riesgo.
Los efectos de estas dos operaciones, sin lugar a dudas generaron todo un cambio en la correlación de las fuerzas en conflicto a favor del Estado colombiano y a la vez se constituyeron en el más serio retroceso a los objetivos trazados por los países de la Triple Alianza contra Colombia. Es por esa razón y no por otra, que Chávez busca acomodarse a esta nueva e imprevista circunstancia, nada favorable a sus objetivos, cuando ante el mundo quedó al descubierto el apoyo de su revolución al terrorismo de las Farc.
Sin embargo, no hay que olvidar la condición impredecible que caracteriza a Chávez, que hace presagiar la posibilidad de una nueva crisis con Colombia. No en vano su objetivo es hoy el ministro de Defensa Juan Manuel Santos a quien por criticarlo lo considera una amenaza, como todo aquel que se atreve a criticar al soberbio Chávez.
Algunas consideraciones sobre Chávez
El siglo XXI trajo para América Latina evidentes cambios en los escenarios estratégicos, caracterizados por nuevos realineamientos de orden geopolítico, que se empezaron a percibir a partir del ascenso al poder en Venezuela del presiente Hugo Chávez en 1999, quien se trazó desde el primer momento, una serie de objetivos estratégicos expansionistas hacia todo el continente, como heredero de la Revolución cubana, dentro de los cuales Colombia se convirtió en prioridad.
No obstante, los objetivos de Chávez hacia Colombia comenzaron a sufrir una serie de obstáculos, que se evidenciaron cuando asumió la Presidencia de Colombia el actual Presidente Uribe Vélez con su Política de Seguridad Democrática y la consolidación de su alianza con los Estados Unidos. Las posibilidades de desestabilizar la democracia colombiana a través del fortalecimiento y apoyo a las Farc, consideradas por el propio presidente Chávez como parte de su proyecto bolivariano, se redujeron notablemente, a tal punto que hoy en día el propio Chávez, quien hacía pocos meses había reconocido a las Farc como fuerza beligerante, tuvo que retroceder para reconocer lo inútil de su lucha armada e invitarlos a negociar.
Paralelo a lo anterior, Chávez financió las campañas políticas a la presidencia de varios de los actuales presidentes de América Latina, como Daniel Ortega de Nicaragua, Rafael Correa de Ecuador y Evo Morales en Bolivia entre otros. Fracasó con Ollanta Umala en el Perú. La no despreciable suma de treinta y tres mil millones de dólares gastada por Chávez en la sostenibilidad de la izquierda radical en el poder de América Latina, da una idea de lo que representa su objetivo estratégico. América Latina no es ignorante de esta realidad, advierte la amenaza de Chávez, sabe cuál puede ser su verdadera dimensión, pero muy poco hace para enfrentarlo, porque los dólares procedentes del petróleo venezolano parecen comprarlo todo, conciencias y gobiernos.
La Triple Alianza contra Colombia, representada en Ecuador, Venezuela y Nicaragua, es de por sí un grave problema de seguridad continental que toca el ámbito de la amenaza, más cuando a ello se le suman las manifestaciones de hermandad para con las Farc y la desmesurada carrera armamentista en que Chávez se ha empeñado, bajo el pretexto de repeler cualquier posible ataque de los Estados Unidos contra su territorio.
Consideraciones Finales
La Operación Fénix del 1 de marzo de 2008, con la muerte de Raúl Reyes y la recuperación de los computadores de este terrorista, dejó al descubierto la magnitud de la conspiración contra Colombia que en contubernio las Farc se gestaba desde la Triple Alianza y por ello había que promover un escándalo contra Colombia, en busca de lograr una condena que por fortuna no pudo prosperar, porque los conspiradores no contaban con el hecho de que las informaciones contenidas en los famosos computadores los comprometían con los terroristas.
Nada más peligroso para la seguridad de Colombia y del continente que ignorar, desestimar u olvidar los objetivos estratégicos de Chávez, quien sin lugar a dudas y a diferencia de sus aliados Correa y Ortega, actúa como un camaleón, se sabe acomodar a cada circunstancia, se torna a veces indescifrable e impredecible y cuando es el momento oportuno se acerca a Colombia tal y como ocurrió en la reciente reunión presidencial en Punto Fijo y su reconciliación con el Presidente Uribe, con la cual sin lugar a dudas, frenó los efectos de las informaciones contenidas en los computadores de Raúl Reyes, que lo comprometían muy seriamente con las Farc en el propósito de desestabilizar a Colombia mediante la lucha armada y el apoyo al terrorismo.
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