CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

UN EJÉRCITO LEGÍTIMO COMPROMETIDO CON LA DERROTA DEL TERRORISMO

General  MARIO MONTOYA URIBE Comandante Ejército Nacional

Hace algún tiempo realicé aproximaciones teórico-prácticas (2 años exactamente) sobre por qué en Colombia era posible derrotar el terrorismo y quienes afirmaban lo contrario planteaban hipótesis carentes de validez. Con base en el análisis de elementos confluyentes que avizoraban una diáfana posibilidad de la victoria: Voluntad política para lograrlo, (Política de Defensa y Seguridad Democrática), apoyo y confianza del pueblo colombiano en la capacidad militar y la correlación de fuerzas a favor del Estado y sobretodo el liderazgo, vocación y espíritu de lucha de nuestros combatientes. Complementado con un enfoque estratégico exitoso. Como bien diría Sir Robert Thomson (excelente teórico inglés sobre contrainsurgencia) “Para derrotar una insurgencia, los gobiernos tienen que desarrollar la estrategia correcta, poner las fuerzas adecuadas a funcionar y ejecutarla con inteligencia y con suerte.”  Ello, aseguraba la tesis de la derrota definitiva de los otrora llamados grupos insurgentes, convertidos en crueles grupos narcoterroristas ensañados por más de cuatro décadas en la vida y la tranquilidad de los colombianos y sus bienes, arropados en falsas banderas de izquierda e inspirados en ideologías marxistas leninistas.

Hoy, en un somero y sencillo escrito, podemos establecer elementos suficientes que permiten demostrar por qué se está derrotando el terrorismo. Sin dogmatismo ni falsos paradigmas, sino más bien con elementos reales y confiables que le dan al lector elementos suficientes para acariciar el escenario relacionado con su derrota definitiva. En este planteamiento coinciden algunos analistas incluso exguerrilleros.

¿Por qué se está derrotando el terrorismo? 

El terrorismo como; ejecución de acciones terroristas derivadas de la violencia política contra objetivos no combatientes, por parte de grupos armados al margen de la ley que busca generar temor, miedo y desesperanza en la población, para generar desconfianza en las instituciones legítimamente constituidas y mostrándolas como incapaces de protegerla, requería de una comprensión segura ponderada y analítica de la mayor variable, de manejo estratégico para su derrota: la recuperación de la fe y la confianza del pueblo en sus instituciones legítimas y hacia allí se han encaminado todos los planes y estrategias nacionales, militar general y operacional. Buscando siempre incrementar la confianza de los colombianos en la función social del Estado y en la capacidad para brindarles seguridad, contando con su decidido apoyo y participación. Para que como dice nuestro Presidente: “Demos vida a los tres pilares de la Seguridad Democrática; seguridad desde la democracia, inversión desde la responsabilidad social y política social desde las libertades”.

Reconociendo así mismo que cualquier acto de terrorismo es intolerable sin importar sus motivaciones, por tanto debe condenarse, con medidas que no sólo sometan a la justicia a quienes cometen tales acciones, sino que se evite a toda costa hacer concesiones a la extorsión terrorista, porque sería tanto, como invitar a la petición de más demandas y otorgarles la importancia, el lugar y estatus que buscan precisamente con sus actuaciones. Este aspecto ha sido excelentemente asumido por el Gobierno. (Recordemos la insistente exigencia de despejar Pradera y Florida para un supuesto acercamiento intercambio humanitario).  

La actitud internacional para combatir el terrorismo hoy pone al Estado colombiano en superioridad frente a los agentes desestabilizadores.  Los gobiernos incluso vecinos, saben a ciencia cierta, que pueden ser vulnerables. El mismo Joaquín Villalobos, ha llamado la atención sobre la importancia de atender este fenómeno sopena de sufrir posteriormente los mismos rigores de la amenaza a la que se vieron sometidos los colombianos. Considerar equivocadamente que el terrorismo sólo afecta al país que lo sufre, puede conducir a que un delito a todas luces transnacional avance lenta pero firmemente hacia otras regiones que a más de sufrir las consecuencias del mismo, puede estar incubando células que en un futuro se irán en contra de sus pobladores.
 
La derrota del terrorismo se está dando gracias al fortalecimiento de la Inteligencia que logró en forma exitosa la caracterización de los actos terroristas; es decir, la comprensión de las características del terrorismo, hasta la identificación de sus verdaderos efectos, sus estrategias, tácticas y el estudio analítico y pormenorizado sobre los grupos terroristas y sus miembros. Fortalecimiento que llevó por ejemplo a identificar la situación del niño Emmanuel, que servía de show mediático a los terroristas para mantener en vilo a la comunidad internacional en especial a los países vecinos y facilitadores, dentro de su estrategia política y la combinación de las formas de lucha. El objetivo del terrorista frecuentemente será seleccionado por su valor simbólico, buscando  en forma constante publicidad. Esta vez sus objetivos salieron al revés.

Han sido estos avances en Inteligencia los que llevaron a la ejecución exitosa de la operación “JAQUE”, catalogada por analistas internacionales como la operación de rescate de secuestrados más perfecta en la historia militar del mundo. Nosotros decidimos llamarla la “operación de la libertad y la esperanza”  porque devolvió la fe a un pueblo que hoy nos sitúa en un alto nivel de favorabilidad (91%), el más alto porcentaje alcanzado en la historia de nuestro Ejército. Unido a los efectos políticos y geoestratégicos colaterales que ha jalonado la Operación, inimaginados en su momento.
 
La Operación es el resultado de la Inteligencia, la iniciativa, la persistencia, la disciplina y por supuesto de la constancia. Con ella demostramos en forma definitiva a los terroristas que no deben tener duda; se encuentran en el camino de su derrota. Así lo ratificaron encumbrados analistas: “El Ejército nacional fue catapultado a un nivel de respeto y reconocimiento que no tenía ante la comunidad internacional……..vendrán otros golpes, y con ellos se irá eliminando al resto de los miembros del secretariado, si los comandantes guerrilleros no entienden que esta guerra la ganó el Presidente Uribe, no dudo que el Ejército está en capacidad de eliminar a los comandantes que aún quedan”. 
      
Se derrota el terrorismo porque, se comprendieron sus objetivos pragmáticos inmediatos; nunca existió ninguna intención de liberar a los secuestrados, se buscaba a toda costa un espacio de oxigenación y recuperación política y capacidad para rearmarse logísticamente. Como respuesta se neutralizó en forma exitosa, a través de la acción ofensiva y sostenida su infraestructura armada y económica, sus áreas de acumulación estratégica, manteniendo el énfasis en la protección de la población civil y sus recursos. Sus finanzas producto de secuestros y extorsiones se diezmaron, igualmente la adquisición de armamentos y explosivos. Así mismo han fracasado en los objetivos del uso exagerado de su propaganda armada para desacreditar al Gobierno demostrando que éste es incapaz y no puede mantener el orden, por tanto no pudieron incrementar el descontento y la insatisfacción, para  ilegitimar a nuestros gobernantes.

Se derrota el terrorismo porque, los medios de comunicación, especialmente en una sociedad democrática como la nuestra, evitan ayudar a los terroristas a alcanzar la publicidad que buscan, se rehúsan a ser ingenuamente utilizados. Los grupos narcoterroristas han perdido abismalmente la  atención de la población y la capacidad para presionar al Gobierno, hoy sólo son producto de vergüenza y desprestigio internacional, eliminando totalmente la demostración de su poder y la búsqueda de su credibilidad.

Se derrota el terrorismo porque se debilita su estructura organizativa, sujeta a los principios que delinean su estructura armada. Asistimos a un quiebre psicológico, se desmorona la reputación militar de las Farc, es reemplazada por la imagen de un grupo lastrado por la incompetencia y la indisciplina. Durante años la aureola de ser invencibles, fama de solidez organizativa y eficacia militar. (Fruto de la combinación de factores, del contexto político estratégico), (éxitos bélicos 96-98), limitación del Estado para presionar a la guerrilla, por confrontar otros desafíos de seguridad. (Escalada terrorista del narcotráfico 80-90) y desconfianza de la opinión pública en las instituciones).

Se derrota el terrorismo porque; se ha debilitado su capacidad operativa; hoy son incapaces de montar un ataque de envergadura desde el cerro de Tokio 2001; han demostrado incompetencia criminal para manejar los secuestrados, su cadena de mando y control totalmente debilitada, el secretariado  no controla cuestiones políticas vitales como sus secuestrados. Por tanto “la victoria militar del Estado es posible, el balance estratégico ha cambiado; las Farc deben  negociar desde una posición de debilidad. Otra alternativa es el terrorismo indiscriminado. Pero como Sendero Luminoso, es un camino sin retorno de auto inmolación.

De otra parte, se ha reconocido que la muerte de Raúl Reyes se constituye en el más duro golpe político y estratégico que han recibido las Farc en su historia, con importantes repercusiones  para esta organización terrorista: se rompe el mito de que el secretariado era invulnerable. Mito que nació en Marquetalia y se ratificó en la operación contra Casa Verde en los 90. Ratifica que la selva ya no es un lugar seguro. Las Farc creyeron que el territorio inhóspito del sur y las fronteras les permitirían sobrevivir por siempre, pero, gracias a las capacidades institucionales para desarrollar operaciones efectivas y rápidas se obtuvieron importantes ventajas estratégicas. La percepción de que las Farc son inderrotables se ha modificado totalmente.

Se derrota el terrorismo porque, se cuenta con una fuerza militar legítima. No hay una mejor manera de derrotar el terrorismo que a través del fortalecimiento de la legitimidad del Estado, ésta es la variable que realmente permite aislar a los terroristas de la base social, así como el uso legítimo de la fuerza por parte del Estado.  Por ello con la más grande consagración y decisión, en todas las operaciones que ejecutan nuestras unidades se mantiene la constante de: obtener resultados transparentes y eficaces que resistan el análisis crítico, porque no se ilegitiman ni se ensombrece por el manto de la duda e irrespeto a las normas que nos rigen. De hecho el 2008 ha sido llamado “El año del fortalecimiento del respeto por los Derechos Humanos”, acompañado de una especial y sensible pedagogía en todos los niveles del mando.
    
En síntesis, las Farc están debilitadas como resultado del éxito de la Política de Seguridad Democrática. El  balance es a todas luces favorable a la institucionalidad, que asegura una perspectiva de paz. Los principales indicadores de ese debilitamiento en los últimos cinco años se pueden resumir en la pérdida de más de 50% de sus hombres en armas, disminuyendo su pie de fuerza, esto es razón al número de integrantes neutralizados y el alto número de desmovilizados. (Desde el 2002 son ya casi 10.000). En forma simultánea se ha afectado su capacidad de reclutamiento, unido a la efectividad de los “Soldados de mi pueblo”. Sus finanzas han sido golpeadas, a pesar de su total dedicación al narcotráfico, sus ingresos han descendido en forma considerable. Recordemos que la neutralización del “Negro Acacio”, les significó una enorme pérdida de ingresos provenientes de la droga. Sus secuestros anuales cayeron en un alto porcentaje. La pérdida de presencia territorial y de movilidad les ha disminuido su capacidad de extorsión. Su presencia territorial se ha reducido totalmente en los municipios, perdiendo en forma definitiva el centro del poder en zonas estratégicas como Cundinamarca, reduciendo su presencia y movilidad, mando y control  en su retaguardia estratégica en el sur del país, así como sub redes urbanas ha sido desvertebradas y con ellas, su propósito de urbanizar el conflicto.

La combinación de estrategias en todos los niveles ha sido exitosa. La ofensiva del Ejército, unido a la capacidad para infiltrar la organización -lo demuestran los casos de Reyes, Acacio y Ríos-, e incomunicar a sus jefes y hacerles cada vez más difícil la movilidad. "Gracias a la ofensiva del Ejército, en las Farc se está presentando un fenómeno de implosión que podría comprometer no sólo la supervivencia de sus cabecillas, sino la propia suerte de la organización. Así lo he manifestado en diferentes medios hablados y escritos, no hay duda, las Farc se encuentran resquebrajadas". La implosión de una organización guerrillera se presenta cuando los jefes pierden el control sobre la base de los combatientes, lo cual se traduce en desorganización y caos interno. “En las Farc es evidente que la comunicación entre unos y otros no es fluida y algunos comandantes de frentes no saben qué están pensando los miembros del secretariado” -sostiene el analista Pedro Medellín-.

Se derrota el terrorismo porque, las Farc han perdido capacidad para atentar contra la población civil, la infraestructura económica, y lesionado en forma significativa sus mandos medios. Sus pérdidas han golpeado duramente su moral y una disminución significativa de su capacidad política, organizativa, financiera y militar. Sus comunicaciones están prácticamente neutralizadas deteriorando la capacidad de comando y control de sus comandantes. Se habla por fuentes de desmovilizados que su moral se encuentra en el punto más bajo de su historia. Se derrumbaron sus expectativas de éxito militar. Su debilitamiento militar y financiero, la incomunicación, la avalancha de deserciones, la delación generalizada a cambio de recompensas, la caída de jefes importantes y el masivo rechazo popular de las pasadas marchas seguirán debilitando su moral, su motivación para continuar la lucha. Ahora las Farc tienen el tiempo en contra. Su debilitamiento será progresivo e irreversible, y mientras más débiles estén, menos podrán lograr en una negociación con el Estado.

En conclusión: El reloj estratégico corre en contra de las Farc; perdieron el horizonte de victoria y abandonaron la sensación de progreso en sus objetivos. Colombia y sus instituciones legítimas, avanzan exitosas hacia la derrota del terrorismo, hoy se cuenta con una definición clara de los elementos necesarios para su derrota definitiva en los diferentes estamentos políticos, sociales y militares. Nunca como ahora las Instituciones de Defensa y Seguridad del Estado, luchan incansablemente por ganar la legitimidad y convertir esta premisa en su centro de gravedad. La derrota del terrorismo es una realidad  porque la legitimidad es ahora la gran responsabilidad, y en ella estamos todos comprometidos.  Contrarrestar la amenaza del terrorismo, que se cierne contra la institucionalidad es nuestro campo de acción, porque antes que nada tenemos una verdadera conciencia de ser el pilar fundamental de la democracia en Colombia.

Vamos a continuar derrotando el terrorismo, con LEGITIMIDAD, es decir manteniendo la confianza, credibilidad, transparencia y efectividad del respaldo de nuestro pueblo. Mantenemos la confianza en el poder soberano otorgado en el uso legítimo de la Fuerza, para mantener la seguridad de la población y sus recursos, porque en cada operación y tarea que desarrollamos se  respeta, acata y preserva la defensa de los Derechos Humanos, las libertades fundamentales y los preceptos del Derecho Internacional Humanitario.

Vamos a continuar derrotando el terrorismo porque la Inteligencia de hoy se ubica en un lugar protagónico, en sus niveles estratégicos, operacionales y tácticos. Con ella continuaremos ubicando e identificando los objetivos terroristas, con especialización y precisión. Todo ello a través de una perfecta coordinación entre las agencias, permitiendo integrar con criterios de calidad la información y explotarla de la mejor manera. Por supuesto que esto incluye una excelente contrainteligencia que facilite el intercambio de información y estimule la cooperación ciudadana. No se pueden centrar todos los esfuerzos solamente en la Inteligencia Técnica; la inteligencia humana es insustituible.

Nuestras unidades militares mantendrán una actitud de guerra, una mentalidad ofensiva, permanente, contundente y persistente, con operaciones ofensivas y sostenidas, aplicando en toda su dimensión los principios de la guerra. Hoy existe un concepto estratégico operacional claramente identificado e interiorizado, conscientes de la flexibilidad y la creatividad que debe adaptársele a las circunstancias concretas.

Vamos a continuar derrotando el terrorismo, con la articulación adecuada de las acciones coordinadas entre las Fuerzas Militares, la Policía Nacional, el CTI, el DAS y la Fiscalía. La unión de esfuerzos y una forma de operar hacia un sólo objetivo allanará el camino de la victoria definitiva. Somos conscientes que al Ejército le correspondió sortear el más importante reto de su historia, “Doblegar la voluntad de lucha de las organizaciones narcoterroristas, acelerar su derrota militar y forzar su desmovilización” y vamos al alcanzarlo con un excelente trabajo de equipo interinstitucional, para continuar ejecutando con éxito la Política de Seguridad Democrática, con base en la conquista, recuperación y consolidación de la totalidad del territorio.

No hay duda, nuestra querida Colombia empieza a darse cuenta de la gran ventaja adquirida por el Estado en cuanto a sus amenazas: Hay una ruptura del equilibrio que supuestamente existía en la guerra que libramos en nombre del pueblo colombiano; hoy es necesario imaginar el final de la partida.
Finalmente, no podemos cantar victoria, vendrán días difíciles, pero ello solo será para las Farc y los otros grupos armados, simples victorias tácticas, que para nada pueden opacar la gran victoria estratégica que estamos logrando.

De otra parte, hoy más que nunca debemos mantener una alerta especial, no nos podemos confiar, por el contrario, ahora debemos ser más cuidadosos y contundentes con nuestras operaciones militares, para alcanzar la victoria final.