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En el sepelio del señor General ANGUSTIN ANGARITA NIÑO
Brigadier General Gabriel Puyana García
¡Agustín Angarita Niño!
¡Muy dilecto Agustín, querido “Machito”! Porque este complemento de tu nombre, (como expresión de afecto) se hizo consubstancial de ti mismo!
Una vez más, no sé cuántas, porque ya he perdido la cuenta, transidos por el dolor, en esta casa del Altísimo tan cara a nuestro recuerdo adolescente, nos acercamos a este atril para cumplir el honroso, como indeclinable encargo de tus seres queridos, de Ligia tu esposa amantísima, de Ernestina tu hermana entrañable, de tus sobrinos carnales, de tus hermanas y sobrinos políticos para expresar este hasta luego, en estos momentos de amargura en que se cumple en ti el supremo designio.
Y lo hacemos además, por generosa delegación de la entidades que honrasteis con tu pertenencia, el Cuerpo de Generales y Almirantes, los Veteranos de la Guerra de Corea y nuestra Asociación de Oficiales Acore, es decir, de todos aquellos que por los vínculos de la sangre o por los lazos de la amistad, de la admiración y del cariño se nos quiebra el sentimiento ante tu partida ineluctable.
Aquí en esta Escuela donde se vive la imagen iluminada de nuestros valores ancestrales, fuimos aprendiendo el leguaje clamoroso de las cosas de la patria y compartimos el honor y el orgullo de sentir que la bandera de Colombia se desplegaba cada mañana sobre nuestro corazón, al iniciarnos en este maravilloso oficio de servirle al país portando las armas de la República, esas mismas armas que hicieron posible el nacimiento de Colombia de esta patria nuestra que constituyó la esencia de tu vida, de tu entrega desinteresada y noble, de soldado y de ciudadano probo que supo personificar la pulcritud y la dignidad con un alma esencialmente buena, justa, apacible, sencilla y grande en las etéreas magnitudes del espíritu.
Como lo hemos expresado en repetidas ocasiones signadas como ésta, por la amargura que deja la partida de lo seres que amamos, siempre hemos creído que Dios jamás nos quita nada de lo que nos da, permitiéndonos así entender la muerte como lo que es:…. solo una parte consubstancial de la vida misma, por cuanto en si, es apenas el tránsito que nos lleva al goce del altísimo que tu honraste siempre, como hombre creyente, noble y bueno, de firmes convicciones morales que supisteis demostrar con tus conductas irreprochables y ejemplares.
Tus excelsas condiciones humanas de hijo, hermano, esposo familiar, ciudadano, soldado y jefe integró pero ante todo de amigo pleno siempre listo a servir a los demás, acongojado, solidario y presente infaltable ante la partida de quienes te precedieron en este paso definitivo, se convierten para quienes quedamos atrás, en la certidumbre de tu bienaventuranza que hace menos difícil nuestra cristiana resignación y el acogimiento de la divina voluntad al ver como ¡ el Señor ha salido a recibirte con su brazos abiertos!
Como testimonio de nuestra admiración y afecto y en homenaje a quien se acaba de ausentar físicamente, los invito a pasar por lo que fue el itinerario de su meritoria vida, desde aquel Octubre de 1920 cuando en el digno hogar de don Genaro Angarita Torres y de doña María Niño en la señorial Sogamoso que tanto amara, abriera sus ojos a la luz.
Inspirado en el ejemplo de su hermano mayor Marco Julio, destacado Teniente Coronel de artillería, conocido por su consagración al estudio de las disciplinas económicas y por su brillantez intelectual en su ejercicio profesional como Secretario General del Ministerio de Guerra de su época, ingresó a la Escuela Militar en 1940 , graduándose de subteniente de Ingenieros en agosto de 1944 como integrante del Curso “Camilo Torres” brillante promoción de oficiales que diera a la patria destacados generales entre ellos, Joaquín Matallana, Luís Carlos Camacho, Jaime Sarmiento, Guillermo Rodríguez Liébano, Jorge Robledo, Guillermo Quintero, incluso un jefe de Estado, el señor General Guillermo Rodríguez Lara ,quien llegara a ser presidente del Ecuador, todos ellos con excepción de los tres últimos, ya están disfrutando de su presencia espiritual con esa alegría del reencuentro que anhelamos en nuestros sueños…. y ahora los vemos sonriendo con esos gracejos y oportunos apuntes de ese maravilloso sentido del humor que fue característico de su personalidad llana y franca.
De subteniente a capitán Agustín desarrolló un trabajo intenso relacionado con la construcción de carreteras y puentes en distintas regiones del país, destinadas a la comunidad correspondiéndole construir la pista de aterrizaje de la Base de Palanquero y otras instalaciones aeronáuticas .
Como comandante de Tropas, desempeñó misiones de orden público a lo largo y ancho de la patria. Nunca pudimos olvidar su gesto de delicadeza, cuando las autoridades de Pandi (Tolima) en reconocimiento a su labor le regalaron un lote de terreno con el propósito de que hiciera una casa de recreo y él lo devolvió al municipio para que se construyera una escuela pública. Como Alcalde Militar de Barranca afrontó con éxito situaciones difíciles de orden sindical en las petroleras.
Hizo parte del primer contingente del Batallón Colombia durante la campaña de Corea inicialmente en el cargo de Oficial de Abastecimientos y Transportes y posteriormente como Comandante de la Compañía “B” de Fusileros, distinguiéndose por su valor en combate. Recibió sus insignias de capitán días después de la toma de la Ciudad de Kumsong, en octubre de 1951 al término de la Ofensiva de otoño, (la Operación NOMADA,) una de las más sobresalientes figuraciones las tropas colombianas, durante aquella cruenta guerra.
Con su fino sentido del humor en un momento difícil contribuyó a relajar los ánimos cuando durante el avance en aquella operación, surgió la inconformidad al recibir la orden de entrar de nuevo a primera línea pues solo habían transcurrido cuatro horas de descanso y esperábamos siquiera dos semanas. Recuerdo su frase en aquellos momentos de confusión: “¡Si hicimos solicitud para venir a pelear aquí de voluntarios , no podemos criticar las ordenes… y vamos otra vez al combate, porque para eso nos regalamos!.” El efecto de su comentario fue decisivo e inmediato. Todos los oficiales salimos de la carpa sin hablar más, a organizar la marcha nocturna que no llevaría otra vez al campo de combate.
En 1958, prestó sus servicios en la Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas en el cargo de S-3, del Batallón Colombia No 2- en Suez., Egipto. De allí trajo el cuento de su conversión a la fe musulmana, de sus veinte esposas, de sus treinta hijos y de sus sedientos rebaños de camellos marchando sobre las dunas de las arenas bíblicas, con cuyas fantasías gustaba distraer a sus amigos que le prestábamos atención a sus alucinaciones del medio oriente, sobre un fondo de oasis, de velos y de las danzas de las huríes con la imagen de Mahoma legendario y exótico pero sin que jamás dudara de sus convicciones cristianas.
En 1960 hizo el Curso de Comando para ascenso a Teniente Coronel y se graduó como Oficial de Estado Mayor en la Escuela Superior de Guerra. Comandó el Batallón CALDAS y la Escuela de Ingenieros Militares y fue al frente de ésta, donde alcanzara lo que consideró como uno de los mas significativos galardones de su vida profesional al haber obtenido la más alta nota en la inspección anual del Ejercito con la unidad a su mando, orgullo que relevaba mediante un recorte de prensa y el documento que acreditaba esta distinción.
Ya de Coronel se cumplió en él la leyenda de Mahoma al recibirle como su regalo predilecto lo que Alá concede al hombre cuando tiene la certidumbre de que es bueno: ¡LA MUJER! y fue Ligia su querida LIGIA la que encarnó para su vida ese obsequio del hacedor supremo.
En 1970 ascendió a Brigadier General, y en este grado, comandó la Primera Unidad Operativa con jurisdicción en Boyacá. Posteriormente en 1971, al frente de la Octava Brigada en el Quindío, sobresalió por el eficiente desempeño de su autoridad al dar muestras del sentido estricto de su deber, cuando dispuso la retención de un político avieso que ejercía sus artimañas populistas y también ante el mismo Presidente de la República, desenmascaró a un Gobernador de malos antecedentes y recuerdos cuando por motivaciones partidistas intentaba entrar en contubernio con bandas delincuenciales, reafirmando así su carácter severo, justo y recio, no obstante la afabilidad de su sonrisa cordial.
Como reconocimiento a esas ejecutorias, en 1972 se le confió la responsabilidad de la Segunda Brigada en esa zona fronteriza donde se vivían altas tensiones de orden complejo que supo afrontar con serenidad y eficiencia y con un gran liderazgo. Sus soldados se impresionaban cuando ausentándose de los clubes sociales de la sede de su comando de la acogedora Barraquilla, prefería ir a compartir con ellos en las posiciones mas avanzadas sobre la frontera, las noches estrelladas de la Guajira donde tras la oscuridad se alcanzaba a dibujar levemente el perfil del cabo de la Vela.
También la diplomacia aprovechó de su señorío y de sus eficientes servicios como Agregado Militar en el Brasil en el grado de coronel, y posteriormente de General en el mismo cargo ante el Gobierno de los Estados Unidos.
Sobre su pecho lucieron las distinciones institucionales de su patria y de otros países como tangible reconocimiento a sus méritos pero de todas ellas como ocurren con los jefes de verdad la más significativa fue esa presea luminosa que según aquél mariscal francés irradia en la pupila agradecida de los subalternos.
Ya en el retiro hizo estudios en la Universidad de América, graduándose en Administración de empresas y de Alta Gerencia en la Universidad de los Andes. La Escuela de Ingenieros le confirió el Titulo de Ingeniero en obras civiles y militares que también fue su motivo de orgullo. Así mismo durante algunos años ejerció con dignidad el cargo de Subdirector de la CAJA de sueldos de las ffmm .
¡Querido Agustín:!
Al aunar nuestras plegarias a las de Ligia, Ernestina, tus sobrinos; Ciro, María Cristina, Marta, Marco Julio, y Omar , a quienes reiteramos nuestra sentida condolencia, al hacer nuestro su dolor, vemos con profunda emoción como la Patria hecha bandera se abraza a tu cuerpo para expresarte la gratitud por lo mucho que le serviste y por esa alegría inconmensurable que alcanzaste a vivir por el reciente triunfo de nuestro Ejercito en la Operación JAQUE que permitió volver a la libertad a varios de nuestros compatriotas miserablemente martirizados, enalteciendo nuestra institución como pocas veces se ha hecho a través de toda nuestra la historia y dándonos el orgullo de saber que pertenecimos y seguimos siendo parte afectiva de este glorioso Ejercito y además que esta hazaña sin precedentes fue dirigida por un antiguo subalterno tuyo el Señor General Padilla que con el General Montoya ciñeron a Colombia con los laureles del éxito .
¡Hasta que Dios lo disponga querido Agustín!:
Isabel y Anamaría nuestras nietas, que con el beneplácito de María Cristina, el mío propio, de sus padres Sergio y Carolina y que tu junto con Ligia, quisisteis acoger como si en verdad fueran también las vuestras, no estarán presentes en este hasta luego ; sólo más tarde cuando pase el tiempo habremos de contarles de ese abuelo cariñoso y tierno que siempre las llamó “mis muñecas” porque ellas contribuyeron con sus risas y con sus ternuras a las felicidades que disfrutaras en estos último años.
¡En pocos momentos sobre nuestro tu corazón retumbará el grito del silencio, mientras levemente se va perdiendo el eco de los cascos del caballo que encabeza el cortejo.
¡Hasta Luego “Machito”,…. hasta siempre querido Agustín, .…amigo predilecto!.
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