CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

El Ejército ante la actual coyuntura

Con la Operación “Jaque” el Ejército Nacional llega a la cumbre de su prestigio, rodeado del respeto y la admiración de ciudadanos y extranjeros. Esta acción memorable viene a ser la culminación de un proceso de perfeccionamiento que arranca con la Cuarta Reforma Militar del Siglo XX, por medio de la cual se renovaron doctrina, procedimientos, comunicaciones, Inteligencia, sistema logístico, concepto de las operaciones conjuntas, espíritu ofensivo y se recuperó la iniciativa que a lo largo del infortunado decenio de los 90 había pasado al enemigo. Más que todo, de la moral y el espíritu de combate.

La pregunta crucial podría ser: ¿Qué sigue ahora? Es obvio que esos mismos éxitos y prestigio exigen un compromiso que permita su sostenibilidad en el tiempo, frente a un conflicto interno que no termina y configura una prueba de considerables proyecciones en el destino de Colombia. El relevo en el mando supremo de las Farc y la supervivencia engañosa del Eln, demandan un replanteamiento de cara a las nuevas perspectivas de la confrontación. Las Farc han recurrido a una estrategia de agazapamiento para eludir los golpes que le han asestado a lo largo del presente año y sobrevivir a la ofensiva continuada del Ejército. La necesidad misma de permanecer vivas, obliga a adoptar la única estrategia posible: el terrorismo indiscriminado con el cual logran mantener su vigencia pública, adicionado con golpes tácticos menores contra fracciones militares y policiales pequeñas, utilizando la sorpresa y el exceso de confianza traducido en disminución de las precauciones de seguridad, de la reacción refleja ante el peligro y de la respuesta instantánea al golpe sorpresivo.


Esta nueva faceta de la situación no puede inducir a bajar la guardia y aminorar la actitud del combatiente en todos los niveles. La ofensiva deberá sostener su ímpetu, basado en una inteligencia de combate que permita ubicar guaridas y escondrijos, destruyendo las agrupaciones dispersas. Debe recordarse que el término militar “destrucción” no implica guerra a muerte sino reducción a la impotencia en la medida que la resistencia del adversario permita su captura o dispersión definitiva.

Será difícil repetir operaciones impactantes como lo fue “Jaque”, frente a un enemigo que elude el combate y a la recuperación de los rehenes que tanto las Farc como el Eln mantienen cautivos y ocultos como cartas de negociación o de chantaje. La Inteligencia Militar, que cumplió tan extraordinaria gestión en el famoso rescate, sin duda habrá proseguido con el mismo empeño su difícil como encomiable tarea.

Recomendable en extremo es completar la consolidación en los territorios liberados de la presencia o influencia de las bandas en armas, para hacer imposible el retorno de éstas, que implicaría retrocesos lamentables y represalias contra la población civil por su presunta o real colaboración con el Ejército.

Quizá tan importante como culminar la consolidación y derrotar militarmente a Farc y Eln, así el episodio final sea una paz negociada, es preparar al Ejército para la posvictoria, período bien difícil sobre todo para contrarrestar las presiones que sin dudas habrán de presentarse para la inmediata desmovilización de píe de fuerza. Si la paz política alcanzada con el Frente Nacional requirió seis años para tratar la violencia residual del conflicto sectario bipartidista, podrá pensarse en lo que será la profunda descom-posición de la sociedad rural sufrida durante los cuarenta años de lucha armada, con el narcotráfico como factor de agravamiento.

La Nación debe comprender que la presencia y acción integral de la Fuerza Pública serán indispensables durante muchos años; los necesa-rios para que la paz social pueda hacerse realidad, y que la disminución del pie de fuerza deberá condicionarse a la recuperación plena de la normalidad. Será un proceso gradual que podría iniciarse con la disminución del reclutamiento y la desactivación de unidades en comarcas donde se consolide la paz social que haga innecesaria su presencia.