CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

EDITORIAL

 

El año 2008 quedará en el pasado pero jamás en el olvido.

Año de trascendentales acontecimientos a nivel global para el destino de la humanidad y de igual alcance, por los ocurridos en nuestro territorio, para el futuro de la Nación. En el mundo globalizado de hoy, los medios de comunicación y los desarrollos cibernéticos en los que nos vemos inmersos, nos hacen benefactores o víctimas en tiempo real, de lo que ocurre o deja de ocurrir más allá de nuestros linderos patrios.

La posesión del nuevo Presidente de los Estado Unidos despierta profundas expectativas sobre lo que ha de significar para el mundo y para Colombia, la llegada de un afrodescendiente a la primera magistratura de la Nación más poderosa del planeta. Sus primeras decisiones nos indican una dinámica transformadora y de cambios, acorde con la demanda de legitimidad, cooperación e igualdad de oportunidades, en las que ha de primar, por sobre la amenaza y el empleo de la fuerza, el uso de la razón y del derecho.

Como asiduos aliados de esa gran Nación, es nuestro deber contribuir como sea necesario, para asegurar la continuidad de flujo de recursos que, sumados a los aportes de los colombianos de bien, permitan, no sólo el mantenimiento optimizado de la capacidad operativa de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional, sino, lo que es más importante: el desarrollo de los programas sociales que se han previsto, para las regiones y comunidades que durante años estuvieron inmersas en el abandono y la desesperanza y/o sometidas al yugo de los violentos.

Entre tanto, las Farc, conscientes de su propia condición, recurren una vez más a la execrable práctica de manipular inescrupulosamente el sufrimiento de las personas sometidas a la ignominia del secuestro.

Mediante esta práctica, pretenden mantener una vigencia, que sería merecedora del repudio de los organismos nacionales e internacionales, que dicen velar por los derechos fundamentales de las personas.

El periplo del gobierno y de las familias afectadas, para satisfacer las exigencias del señor Cano, se traduce en tortuoso sendero por el que la senadora Piedad Córdova transita a sus anchas, consciente de su protagonismo como figura preponderante en un proceso que le rinde réditos para la intención de quienes, con expresa ignorancia pero conocidas tendencias, hablan de candidatizarla al Nóbel de Paz.

De los llamados falsos positivos, en los que presumiblemente han incurrido algunos militares de bajo rango, de los que hábilmente se valen quienes tienen la tarea de deslegitimar a las fuerzas legítimas del Estado, aún no se conocen nombres de quienes aparecen incursos en las investigaciones, ni mucho menos de condenados por la justicia ordinaria, que bien podría, si lo pudiera, hacer explícita su eficacia por oportuna y severa, como lo podría estar siendo la Justicia Penal Militar, ante la contundencia y gravedad de los hechos. Consecuencias estas, en primera instancia, de la pérdida del fuero disciplinario de los comandantes, como ya fue reconocido por el señor Ministro de Defensa en su oportunidad. Y de convenios y directivas que pueden estar violando lo previsto en la Constitución y leyes de la República.

El mes de noviembre de 2008 se celebró en la ciudad de Cartagena, los 40 años de servicio a la Armada Nacional del Buque insignia de la Armada Nacional, el buque Escuela ARC Gloria. Dedicamos la portada de esta edición y se transcriben las palabras pronunciadas por el señor Ministro de Defensa, en la ceremonia de tan significativo acontecimiento.

 

 

 

Vicealmirante JOSÉ IGNACIO ROZO CARVAJAL Presidente