CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

Las tres crisis

Crecimiento que aunque modesto no es el fin del mundo. Todos los pronósticos apuntan en la dirección de que en el 2010 debe recuperarse un ritmo más robusto de las economías.

Se han juntado en los últimos meses tres crisis diferentes pero a la postre convergentes: la desaceleración de la economía mundial y de la colombiana; la profunda crisis financiera que tuvo su epicentro en Wall Street a partir del mes de septiembre del 2008 y cuyas ondas de desasosiego han llegado a Europa y al resto de continentes; y, por último, el doloroso episodio de las pirámides que hizo explosión en Colombia en el mes de noviembre.

Las tres eran crisis predecibles; las tres son graves y profundas y no pueden subestimárseles; pero ninguna de las tres agrieta los cimientos de la economía colombiana. Y, por tanto, no debe cundir el desánimo ni la creencia de que estamos al borde de un colapso económico en Colombia.

La primera crisis es la del crecimiento económico. Desde comienzos del 2008 se había advertido que ni Colombia ni la región Latinoamericana, ni por supuesto el mundo industrializado, podrían continuar creciendo a las espectaculares tasas que registraron en el 2007. Y así ha sucedido. Tendremos una tasa de crecimiento más baja en el 2008 y otra aún más modesta en el 2009: quizás en el rango del 2%-3%. Crecimiento que aunque modesto no es el fin del mundo. Todos los pronósticos apuntan en la dirección de que en el 2010 debe recuperarse un ritmo más robusto de las economías.

La segunda crisis ha sido la financiera que, por supuesto, ha sido monumental. Pero no puede comparársele a la gran recesión de los años treintas del siglo XX. Y aunque nos está golpeando ya en Colombia debe tener unos efectos más moderados que los que algunos análisis tremendistas sugieren. Por varias razones. El sistema financiero Colombiano no está contaminado en sus portafolios con hipotecas tóxicas generadas en Estados Unidos. Su situación patrimonial, de reservas y en general de solvencia, es mucho más robusta que hace una década.

El nivel de reservas internacionales (que es la garantía de resistencia final frente a una crisis de financiamiento internacional prolongada) que han acumulado todos los bancos centrales de América Latina (incluido el nuestro), es mucho más sólido hoy que hace diez años.

Y, por último, el derrumbe de las pirámides. Hubo tardanza inexcusable del gobierno en reprimirlas. Estuvieron funcionando y creciendo a la luz del sol y ante la mirada indolente de las autoridades durante el último año y medio. Su fracaso da al traste, tristemente, con el ahorro de muchas familias. El drama social es gigantesco y doloroso. Pero precisamente por tratarse de captadores piratas del ahorro público, ello pone de presente y contrasta con la importancia para el país de haber construido durante la última década un sistema financiero institucional sólido y más confiable para los ahorradores.

Las tres crisis – como toda crisis- generan oportunidades para quienes saben auscultar el horizonte con aplomo.

 

 

Doctor JUAN CAMILO RESTREPO
Ex Ministro de Hacienda
Análista Económico