CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

Política de Derechos Humanos y Derechos Humanos Políticos

El clamor de la existencia de una política de paz en varios países entre los que se destacan España, Israel, Bolivia, Perú y Colombia, exige del esfuerzo de los poderes del Estado para desarrollar procesos que en su esencia contengan una visión amplia y profunda sobre la realidad interna de las naciones a la luz de las necesidades. Como decía el polaco DAVID GRUEN, nacionalizado y creador del Estado de Israel en 1948 quien posteriormente asumió el nombre de DAVID BEN GURION, Sionista del siglo XX, ex primer Ministro “Yo no sé lo que el pueblo quiere, yo sé lo que el pueblo necesita”.

Entre algunos ejemplos de países que han abierto espacios por diferentes medios para buscar el objetivo principal y establecer una política de paz, se pueden considerar: la Indochina francesa, nace en 1862 como producto de la firma de un tratado en las negociaciones de paz requeridas por el emperador vietnamita Tu Duc. La independencia de Namibia se logra como producto de la intervención de la ONU en 1989; el pueblo eligió libre y soberano a sus gobernantes. La firma de los acuerdos del Viernes Santo en Irlanda abrieron las puertas para el proceso de paz iniciado en abril de 1998. Por el momento se aprecia que en Irlanda falta la consolidación y práctica de sus aspiraciones.

En Latinoamérica la más reciente es la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití, “MINUSTAH”, establecida en forma provisional en el 2004 para enfrentar las amenazas internas producto de la debilidad e inestabilidad de la nación, con el compromiso inicial de los países latinoamericanos y actualmente con la participación de otras naciones entre las que se encuentran: Senegal, China, Pakistán, Nigeria y Jordania. Aún cuando los éxitos de la gestión en los Estados en referencia no son inmediatos, dadas las múltiples dimensiones del problema, su desenlace favorable está por venir mediante la implementación y el desarrollo de un proyecto político definido que facilite la convivencia, en el cual no exista el pensamiento de desaparecer al enemigo y por el contrario, terminar con el odio, desterrar la violencia y definir entre todos una verdadera política de reconciliación.

En Colombia, la política de paz ha fluctuado en medio de la incertidumbre, en razón a que quienes tienen el deber sagrado de legislar al respecto y de liderarla, han dejado a criterio y disposición de los gobiernos toda la responsabilidad que es asumida de manera débil por unos y hábilmente manejada por otros, de acuerdo a sus ambiciones personales, de partido o políticas, sin la continuidad debida y necesaria para que su efectividad prospere.

Al hacer una retrospectiva en forma independiente de las actuaciones y proyectos de los gobiernos, es verdad que algunos han tenido aciertos para evitar la profundización del conflicto, otros en su mayoría han dejado mucho que desear en su proceder por el engaño y la perspicacia de sus oponentes y contendores. A la hora de la verdad los únicos que son llamados a responder por los efectos de las políticas en las acusaciones de la gestión de gobierno son los militares, quienes obrando dentro de la ley en su cargo y oportunidad, desarrollaron las acciones pertinentes dentro de las exigencias de los gobernantes, quienes a la hora de responder por sus actos se enmarcan dentro de la responsabilidad política referida en artículo anterior de esta Revista y en el cual se expuso que es el compromiso, obligación e imputabilidad de una valoración positiva o negativa por el uso del poder por parte de sus gobernantes. La responsabilidad política no se subsume bajo la responsabilidad jurídica y la legitimidad política, tampoco lo hace bajo la legalidad jurídica, significando con ello que la política amparada por la decisión colectiva o popular (democracia política), está por encima de los demás órganos del Estado para el ejercicio del poder, asumiéndola. Artículo 133 de la Constitución Nacional.

La Fuerza Pública es dirigida por el Jefe Supremo del Estado y como tal, forma parte de esa responsabilidad política, la cual deben asumir quienes definen su destino. Ni los gobernantes en su gestión ni el poder judicial a la hora de instruir sus investigaciones, la aplican, existiendo indiferencia hacia sus integrantes en la implementación de la norma constitucional, apreciándose la inexistencia de una política responsable dentro de la institucionalidad y la justicia, para contribuir al logro de la paz, integrando a todos los estamentos del Estado para asegurar la coexistencia pacífica permanente de nuestro pueblo y evitar la tergiversación en las responsabilidades políticas para la convivencia, como lo demanda la Constitución Nacional en su artículo segundo dentro de los fines esenciales del Estado.

La paz requiere analizar y evaluar propuestas políticas con propósito nacional, implementadas con el consenso de los actores políticos, el diálogo sincero, abierto y respetuoso por las diferencias, el pluralismo político sin exclusiones con prevalencia suprema de los intereses del Estado. La integración de las ideologías entorno a una más amplia y soberana para obtener un punto de encuentro expresado en un pacto convenido entre las partes que represente la unidad nacional, logre la normalización política y garantice la gestión de gobernantes en la estructuración de una verdadera política de paz que trascienda su efectividad en el bienestar de todos los ciudadanos.

Alcanzar la paz, es un propósito y objetivo nacional fácil de lograr, lo difícil es, desarrollar la capacidad en el orden político, jurídico, económico, social y militar para mantenerla dentro de la legislación nacional e internacional, en lo cual es necesario la integración de esfuerzos y la reorientación de los presupuestos para la importante labor en el pos conflicto y mantener la Seguridad y Defensa Nacional.

La paz política nace con la genuina voluntad política de quienes están inmersos en la guerra política sin objetivos nacionales definidos. Con ella se crean las condiciones para la reconciliación nacional, vivir en democracia y permitir un pleno ambiente que facilite a nuestras generaciones disfrutarla y la que ha sido esquiva a quienes han soportado con valor y dignidad los embates de los enemigos del Estado y de la Sociedad.

“La constancia vence lo que la dicha no alcanza”, como lo afirmaban nuestros antepasados. Todos los esfuerzos que se hagan con decisión y empeño dentro de la ley para lograr el establecimiento de una política de paz verdadera, conducirán al éxito. Se invita a los integrantes de los poderes políticos de la Nación para que actúen ya, con firmeza y sin temor. Recordando lo que nos decía en su época el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt, “The only thing we have to fear is fear it self.” -”A lo único que debemos tenerle miedo es al miedo mismo”-.

Brigadier General HÉCTOR MARTÍNEZ ESPINEL
Decano de la Facultad de Posgrados de la “Escuela Militar de Cadetes”.
Master executive en Gerencia del Recurso Humano.
Magister en Defensa y Seguridad Nacional.