CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

EDITORIAL

Inicia el Cuerpo de Generales y Almirantes en Retiro de las Fuerzas Militares (CGA) una nueva etapa, determinada por la renovación de su Consejo Directivo, que debe afrontar desde ya los retos que le depara la grave situación y el ataque frontal de que están siendo objeto la Institución militar y los hombres y mujeres que la conforman.

No hay tiempo para pausas. Si bien los hombres que combaten a los grupos del terrorismo y el narcoterrorismo, adelantan con éxito la tarea encomendada de llevar la paz al territorio nacional y en el campo de batalla dejan todo de sí por conseguir la victoria, estrategias políticas y judiciales elaboradas cuidadosamente, incluso fuera del país, por organismos y entidades patrocinadas por los enemigos de la Institución, están obteniendo en poco tiempo triunfos que no podrían alcanzar en el campo de combate.

Es cierto que esas estrategias han aprovechado errores de unidades que se han apartado de la misión encomendada y se han excedido en el cumplimiento del deber, afectando la imagen de nuestra Institución, y para quienes debe caer todo el peso de la ley. Pero también es cierto que el objetivo de aquellos que quieren ver a nuestras Fuerzas Militares debilitadas se apoya, directa o indirectamente, en decisiones de sectores del Estado e incluso tan solo de personas que, actuando políticamente y con criterio oportunista, persiguen a toda costa la condena de quienes de una u otra manera se ven involucrados en denuncias que como en todo Estado de Derecho, deben ser inicialmente escuchados y luego investigados, antes de ser colocados en la picota pública.

A diferencia de otros sindicados, ya sea políticos o gente del común, a los militares no se les está respetando el debido proceso. Sin fórmula de juicio y en ocasiones con tan solo una denuncia, a veces de personas de dudosa reputación, de inmediato nuestros hombres son despojados de su uniforme, presentados ante los medios de comunicación, y detenidos en espera de una investigación que determine su inocencia o culpabilidad.

La situación es aún mas grave para nuestros hombres porque pareciera que la presión de diversos sectores interesados llega hasta el punto de que, cuando el sindicado es declarado inocente, se rasgan las vestiduras y de inmediato producen columnas de opinión y artículos en los que aseguran que la Justicia está fallando por dejar en libertad a los sindicados. O sea que, para ellos, la Justicia sólo actúa y es eficaz, cuando condena a esos hombres por el solo hecho de ser uniformados.

La situación no puede continuar. Tenemos el deber de defender a nuestras Fuerzas Militares y a los hombres que las integran, y en esa tarea nos empeñaremos en este nuevo período. Desde el momento en que asumimos esta responsabilidad, iniciamos contactos y tuvimos ya la oportunidad de conversar con el señor ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y con el general Freddy Padilla de León, a quienes trasladamos nuestras inquietudes sobre ese y otros temas que preocupan a los oficiales en uso de buen retiro.

Seguiremos empeñados en ese objetivo como parte de las metas que nos hemos trazado para el período que iniciamos. Ellas buscan la unidad y el aglutinamiento de los diversos sectores de miembros de las Fuerzas Militares en el retiro, y la defensa de la Institución y de sus hombres frente a los nuevos desafíos y la guerra política que se adelanta para debilitarlos por los éxitos alcanzados en el campo de batalla.

Para lograr lo propuesto, el Consejo Directivo del CGA ha conformado grupos de trabajo dirigidos a: estudiar la problemática general, definir estrategias para defender a los militares comprometidos en casos judiciales; coadyuvar en el mantenimiento de la cohesión de la Fuerzas y sus comandantes, respaldar las acciones legítimas de la Fuerza Pública y las operaciones que conduzcan a la seguridad y defensa de la nación.

Además, estudiar y manifestarse ante la opinión pública por los atropellos contra la Institución armada, defender la institucionalidad y pronunciarse cuando la seguridad nacional y su defensa, se ven seriamente amenazadas.

Estos compromisos no son sólo nuestros y para responder a ellos hacemos nuevamente un llamado a la unidad de la Corporación, y con ello para que nos apoyen trabajando mancomunadamente y aportando con sus luces para el logro de las metas.

 

 

 

 

General RAFAEL SAMUDIO MOLINA
Presidente