CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

Emotiva despedida 

No es fácil encontrar las palabras adecuadas para iniciar este mensaje de amor y de reconocimiento, el cual deseo transmitir a tantas personas que el destino me permitió conocer en los últimos 20 años de mi vida profesional.

Me incorporé laboralmente al Hospital Militar Central, recibiendo la enorme responsabilidad de organizar y poner en funcionamiento “la Oficina de Coordinación de Atención a los Señores Generales y Oficiales de Insignia y a sus familias”, por medio de la cual se facilitaron los trámites para la atención personalizada de los requerimientos con amabilidad y eficiencia, estableciendo fraternales vínculos con los Señores Generales y Almirantes usuarios de la Coordinación y sus familias, circunstancia que enriqueció mi vida personal y profesional al participar en la alegría de sus éxitos y en la tristeza de los viajes a la eternidad dispuestos por la Divina Providencia.

Fui soporte y apoyo de sus familiares en las angustias propias de las enfermedades, acompañada siempre de mis eficientes y leales colaboradores de oficina a quienes les renuevo mi permanente gratitud y reconocimiento.

Hoy en día, la Coordinación cuenta con funcionarios preparados para continuar la noble labor, con una experiencia y capacidad profesional, que permitirá mantener el alto perfil y el contacto personalizado que merecen nuestros importantes usuarios.

Siento una gran satisfacción por la oportunidad de haber conocido a la gran familia militar, que con patriotismo infinito ha mantenido la unidad de la República, cumpliendo hasta más allá del deber, con el juramento a la bandera hecho al inicio de su vida castrense, brindán-donos su ejemplo para las nuevas generaciones, inculcándonos la hidalguía de nuestros héroes y la tristeza que sentimos cuando los recibimos destrozados por la desleal guerra fratricida que mantienen los criminales enemigos de la patria.

En el día de hoy me retiro del servicio, pero, continúo hasta el final de mis días, acompañando espiritualmente el quehacer de la Coordinación, rogando al Altísimo su intervención para que la paz y la concordancia reinen en nuestra querida Colombia.

Mi familia se une a mí para expresar a los hermanos militares, nuestra más alta consideración y respeto, y para confesarles que siempre los llevaremos en nuestros corazones, como el más feliz y tierno recuerdo.

Que Dios los bendiga y acompañe siempre. Con infinita ternura y amor,

* Coordinadora de atención a Generales y Almirantes del HMC.

N.D.: El Consejo Directivo del CGA agradece el mensaje de Consuelo y en próximo almuerzo de compañeros le brindará homenaje por sus desvelos y atenciones en los últimos veinte años. Nuestros mejores deseos para el futuro que comienza.



 

MARÍA CONSUELO GÓMEZ DE PIZARRO
Coordinadora de atención de Generales y Almirantes del HMC