Desde la perilla
Ecos de la celebración del Centenario de la
Escuela Superior de Guerra
Un Congreso de especial connotación y trascendencia
De profunda significación resultó para quienes tuvimos el privilegio de asistir, el Congreso Internacional “Derechos y Responsabilidades Humanas, Ética y Legitimidad Institucional”, realizado bajo el liderazgo de ASOCACI (La Asociación de ex alumnos de los cursos de altos estudios militares e integral de Defensa Nacional) en el Hotel Tequendama, con motivo de la celebración del centenario de la Escuela Superior de Guerra.
El Congreso se desarrolló en el marco de un riguroso programa en la que intervinieron connotados expositores de Europa y varias naciones de nuestro continente. Viceministros, altos mando militares, oficiales de la Reserva Activa, periodistas, politólogos y miembros de diferentes Centros de Pensamiento participaron como conferencistas, moderadores y comentaristas en los diferentes paneles.
El objetivo: “Aportar construcción de nuevos paradigmas de seguridad integral, cuyos contenidos y prácticas tengan como base la ética de los derechos y responsabilidades humanas, para afianzar el compromiso de los estados, las instituciones armadas y las sociedades en pro del desarrollo sostenible y la paz mundial”.
Dos temas merecen especial reflexión por sus connotaciones para el futuro de la humanidad, la solución de conflictos y las relaciones de las Fuerzas Armadas con la sociedad. Dada la extensión de cada uno de ellos, he de recurrir a la transcripción de algunos conceptos fundamentales que darán una idea de su trascendencia.
El de apertura: Pierre Calame, de Francia. Director General de la Fundación Charles Léopold Mayer para el progreso de la Humanidad. El tema: “La Carta de respon-sabilidades Humanas”. Compendio de principios guía para la comunidad mundial, que necesita basarse en una ética común ante el cambio de escala de la interdependencia entre las sociedades y de estas con la bioesfera. Es la ética de la responsabilidad, la expresión personificada de las interde-pendencias y la cara oculta del derecho, que establece también, el contrato entre el ejército y la sociedad y la propia ética militar. “El Estado ya no es la encarnación suprema de la comunidad nacional sino el gestor, a instancias de la comunidad mundial, de una fracción de la comunidad y del territorio”, expresa Pierre Calame en el resumen de su exposición.
La Carta de Responsabilidades Humanas va mucho más allá de la concepción de los derechos del individuo en un Estado de Derecho, asignándole a este y a su comunidad, responsabilidades de comprometimiento con la paz, la convivencia y el bienestar de su entorno y con la conservación del planeta. La responsabilidad se constituye en uno de los pilares de la ética del siglo XXI.
El de cierre: General Jean-Rewne Bachelet* de Francia. Presidente de la Asociación de Glières. Por la memoire de la Rèsistance. El tema: “Educación militar en el marco de las responsabilidades humanas”. Allí se hace énfasis en el significado de “principio de humanidad” que genera responsabilidades que nadie puede eludir, a menos que falte a su deber y cuya transgresión abre el camino a la barbarie. Los dilemas a los que se ve enfrentado el oficial, el suboficial o el soldado, en cumplimiento de la misión en cualquier nivel de la jerarquía militar, exigen más que una enseñanza, una formación global tanto técnica e intelectual como física y moral, en la que más allá del saber y el saber hacer, se consolide un saber ser.
La evidencia de valores universales comunes se impone a todos hoy más que nunca, en un mundo globalizado. Es la aspiración de un mundo mejor, de justicia y de paz, donde se respete a todos y cada uno en su dignidad, su integridad y su vida, más allá de las considera-ciones raciales, religiosas, ideo-lógicas, políticas y de sexo, en nombre de lo que se ha llamado el principio de humanidad. “Más allá de las violencias, sin dejarnos desalentar por las barbaries recurrentes, debemos obrar en pos de un mundo mejor en nombre del principio de humanidad”.
Frente a la violencia se apuesta al hombre. No se opondrá una violencia similar, sino algo que se llama fuerza. Con la fuerza, aunque no se pierde en absoluto la voluntad de influenciar sobre el adversario, no se autoriza todos los medios. Para hacer frente a las violencias, hay umbrales a partir de los cuales solo existe la disuasión, y en consecuencia el uso de la fuerza, para poner un fin necesario a esa violencia.
Así las cosas, el recurso a la guerra es legítimo solo si se cumplen condiciones ya expresadas desde la Edad Media, cuando se formalizó un derecho de la guerra. “Jus ad bellum” (derecho a la guerra):
• Todos los medios pacíficos para resolver el conflicto han sido agotados.
• La intención es correcta; el objetivo es restablecer la paz y no otro.
• La autoridad que lo decide es legítima
• Los medios son proporcionales al peligro a combatir.
• Los daños ocasionados no corren el riesgo de ser superiores a lo que se quiere evitar.
• Hay posibilidades de éxito razonables.
Y respecto al derecho en la guerra, “jus in bellum”:
• Los medios utilizados no deben ser desproporcionados.
• Los beligerantes deben preocuparse por no involucrar a la población civil.
• El adversario debe ser respetado. Cuando no tiene armas, está herido o es hecho prisionero, el respeto debido a su dignidad de hombre se extiende a su vida y su integridad física.
Otra de las responsabilidades que habrán de asumir los ejércitos del mundo entero en su papel de guardianes de la seguridad, en términos de responsabilidad para con la humanidad, es la de asegurar la conservación del planeta. El manejo racional de los residuos contaminantes, en cuyas decisiones no puede marginarse el interés común del grupo poblacional susceptible de verse afectado por decisiones unilaterales o de gobierno.
Fundamental que los futuros Generales y Almirantes de la República y los oficiales que asu-mirán en pocos meses el Comando de unidades tácticas del Ejército Nacional y de la Infantería de Marina, así como oficiales de la Policía Nacional en significativo número, hayan participado de este escenario de pensamiento en el que se abor-daron realidades del mundo globa-lizado con todo lo que ello entraña, y en el que las técnicas de comuni-cación y la tecnología de las comuni-caciones, tienen especial relevancia para la interrelación de toda la humanidad, comprometiéndonos como individuos, en necesarios protagonistas de la construcción de un mundo mejor sin distingo de razas, ideologías o de credos.
Para satisfacción nuestra, ya lleva tiempo recorrido la modernización y reestructuración de la educación de las Fuerzas Armadas, en desarrollo del Plan Estratégico del Sistema Educativo 2007-19 emprendido desde el Ministerio de Defensa hace dos años, el cual se constituye en pieza fundamental para asegurar el éxito de la política de consolidación de la Seguridad Democrática. Allí se hace énfasis en la formación de mejores seres humanos, susten-tados en principios, valores y virtudes, en la ética de la profesión y el fortalecimiento de la Política Integral de Derecho Humanos y el Derecho Internacional Humanitario (DIH).
* Autor de: Una ética militar para un mundo mejor, 2008: Foro para una nueva gobernanza mundial.
* Por una ética de la profesión de las armas para vencer la violencia. Editions Vuibert, 2006.
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