CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

Editorial

Momento complicado, por no decir crítico, el que atraviesa nuestro país no solo en el plano interno, especialmente por la coyuntura económica y política, sino también en el externo, debido a las posiciones de gobiernos vecinos que se encuentran en la orilla opuesta de lo que tradicionalmente ha sido en Colombia el concepto de democracia y Estado de Derecho, pero en particular por la visión y la realidad que tienen frente a los grupos armados ilegales que durante décadas han impedido que los ciudadanos de bien se dediquen con tranquilidad a trabajar por el desarrollo del país.

Un primer estadio de esta confusa y no muy fácil situación es el que tiene que ver con el presente y el futuro político de nuestra nación, expectante ante las cruciales decisiones que deben adoptarse en las próximas semanas, especialmente en lo que tiene que ver con la aprobación o no del proyecto de referendo modificatorio de la Constitución, pero también de la determinación que exprese el mandatario sobre su intención de aspirar a un tercer período consecutivo.

En materia económica, la crisis mundial afectó especialmente a los países ricos, y con menor rigor a las naciones en vías de desarrollo. Si bien es cierto que a Colombia tardó en llegar, las decisiones y programas puestos en marcha con anterioridad, y la experiencia que dejaron situaciones similares en años pasados, impidieron que el coletazo convirtiera al país en un desastre, como lo predijeron y aún siguen advirtiéndolo algunos destacados analistas políticos y económicos.

Ello, sin embargo, no significa que asuntos coyunturales, efecto de la crisis, como la revaluación de la moneda, la disminución de las exportaciones y de la inversión extranjera, y  la caída de la demanda, de alguna forma incidan en la marcha de la economía, lo que se suma al difícil ambiente político.

A este panorama interno se agrega en los últimos días el malestar de un grupo de gobiernos de países vecinos, que rechazan las decisiones soberanas del Ejecutivo colombiano y buscan involucrarse en asuntos internos de nuestra nación, y  que tienen que ver con el derecho de nuestro país a defenderse de una amenaza tan grave como es el narcotráfico y los grupos armados ilegales que se alimentan de él.

Las desbordadas reacciones generadas por esas decisiones de nuestro Gobierno, incluso llevadas a campos que no deberían vincularse con ellas, como el comercio, deberán ser examinadas y objeto de un continuo seguimiento en nuestro país, con el único fin de estar alerta ante una imprevista, insólita, pero no por ello, imposible, agresión por parte de algún vecino.

Y en medio de este panorama, no menos difícil es la situación de nuestros hombres y mujeres en las filas de las fuerzas del orden, luchando con tenacidad contra los armados ilegales, al tiempo que enfrentan la arremetida de una permanente y ahora más insidiosa campaña de desprestigio en el marco de la guerra política que tiene, en los errores y las fallas de algunos pocos desadaptados entre los 425.000 hombres de la Fuerza Pública, su mejor arma de combate.
 
Desde el Cuerpo de Generales y Almirantes en Retiro de las Fuerzas Militares (CGA) hemos dado comienzo a un trabajo concienzudo y permanente, en comisiones conformadas y organizadas con objetivos concretos, para formular planteamientos y posiciones frente al país y la opinión pública, en materia de defensa de nuestros hombres, y respecto de situaciones del orden nacional y externo, a las que seguramente podemos aportar nuestra experiencia y conocimiento.

Finalmente, queremos destacar en este número el esfuerzo que hemos iniciado para acercarnos a otras instituciones similares a las nuestras en la región, con el fin de estrechar relaciones, intercambiar conocimientos, planteamientos y experiencias, con la certeza de que los oficiales de insignia que hoy nos encontramos en el retiro, en cada uno de los países del hemisferio, tenemos mucho por decir y mucho por hacer en pro del desarrollo, la paz y la seguridad de los millones de ciudadanos que lo habitan.

Como resultado de este acercamiento, nuestra revista ECOS publica en esta ocasión un artículo escrito por el teniente general Arnaldo Velarde Ramírez, presidente de la Asociación de Oficiales Generales del Perú (Adogen), a quien agradecemos y enviamos un fraterno saludo de compañeros, y continuaremos haciéndolo con otros oficiales de los diversos países de la región, en números siguientes.