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Las cartas sobre la mesa
Ya quedaron atrás los días en que el presidente Hugo Chávez Frías podía calificar de conspiradores a quienes, preocupados por el futuro de la democracia en América Latina, se reunían para debatir los alcances de las diarias andanzas del Coronel Presidente. Su mandato reciente a plena luz del día, de tomar acciones tendientes a introducir el socialismo siglo XXI en nuestro país, abrió las compuertas para el debate público sin detrimento alguno, acerca de su intervencionismo, las agresiones y amenazas de que son objeto, naciones y personas que son obstáculos para sus fines.
El señalamiento del Polo Democrático Alternativo (PDA) como interlocutor válido para realizar su proselitismo ideológico, de hecho quedó consolidado el jueves tres de septiembre cuando se reunieron en la sede del PDA en Bogotá, los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional y el Distrital, con los parlamentarios Saúl Ortega Campos, Primer Vicepresidente de la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela y Aurora Morales Gómez, miembro de la Comisión Permanente de Política Exterior de la Asamblea Nacional.
El senador Jaime Dussán, Presidente del Polo, resaltó la importancia y el alcance de la reunión para procurar la unidad de la izquierda democrática en Latinoamérica y ratificó la amistad con los gobiernos y los partidos gubernamentales de Venezuela y Ecuador, reafirmando la decisión de esa colectividad, de convocar a un encuentro de partidos de izquierda democrática de América Latina, para finales de octubre. La pregunta es sencilla y escandalosa: ¿Se reunirán entonces y por primera vez los integrantes del Foro de Sao Paulo en territorio colombiano?
Hoy son mas de 10 los países latinoamericanos cuyos gobiernos accedieron a las instancias del poder por vía del voto popular y están vinculados al Foro de Sao Paulo; organización que desde 1990 agrupa a todos los movimientos de izquierda de América Latina, incluidas las Farc y el Eln, razón para entender que Unasur y el Alba se abstienen de calificarlos de terroristas. Para quienes cuentan con el bagaje de conocimiento sobre el tema, no pasará desapercibido el alcance de la estrategia: quienes manejan los hilos del socialismo siglo XXI, hacen amplio uso del espacio de libertades que propicia nuestra democracia, (que es de imposible práctica en la de ellos), para que al partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV), se le facilite la tarea encomendada por el comandante Hugo Chávez y actúe sin tapujos, bien adentro de nuestros linderos patrios. La embajada del hermano país, de tiempo atrás, y con la mínima discreción, venía cumpliendo parte de la tarea;
Así las cosas, no debe extrañar si en algún momento en el corto plazo, Unasur y el Alba estén convocando a reuniones en las que se debata la conveniencia de darle a las Farc y al Eln, el reconocimiento de beligerancia, como lo han pedido las primeras en su extenso comunicado del dos de septiembre del año en curso, argumentando que con ese estatus se facilitará el camino a la paz, y un acuerdo de canje de prisioneros de guerra en poder de las partes. Es una buena manera de echar a andar el proceso. Con la misma carreta de siempre, manifiestan estar “dispuestas a retomar la Agenda de Paz del Caguán y a discutir con los voceros del Estado, el cambio de las injustas estructuras políticas, económicas y sociales y el fin de los privilegios”. Además, expresan su decisión de asumir “la discusión en torno a la organización del Estado y de la economía, y sobre los lineamientos que han de guiar al nuevo ejército que habrá de surgir de los futuros acuerdo de paz”. Aquí nace una segunda pregunta: ¿Habrá gobernante ingenuo que se apreste a revivir semejante engendro?
Debilitadas como hoy lo están, las Farc lograron con su accionar político-diplomático extraterritorial de largos años, asegurarse fronteras abiertas y respaldo de los gobiernos vecinos proclives al Foro de Sao Paulo. Viene la tercera pregunta: ¿y ahora qué debemos hacer?
El Foro de Sao Paulo es un proyecto supranacional, que no respeta fronteras, ni soberanías nacionales. Para alcanzar sus fines, tienen a Hugo Chávez a la cabeza interviniendo en los asuntos internos de las demás naciones, que se ven amenazadas e indefensas para contrarrestar la feroz arremetida expansionista del Socialismo Siglo XXI, causa de polarización de la sociedad y generador de violencia, y cuyas bondades en lo económico y social están por verse, pese a los años transcurridos y a los ingentes recursos de que dispone.
En nuestro lar, entre tanto, el debate entre los ex presidentes y ex ministros de Defensa, precandidatos y opositores del gobierno, se viene dando con mucho ruido y baja altura; lejos de lo que se podría esperar de tan altas dignidades. Ajenos a la preocupación por la seguridad, el bienestar y el interés nacional, su único objetivo es atravesarle el palo al referendo reeleccionista. Lo que tiene de bueno este particular protagonismo, es que nos permite mantener frescas en la memoria, las iniquidades de sus gobiernos, las vergonzosas actuaciones con que transgredieron la ley, sus omisiones protuberantes o decisiones que afectaron en grado sumo la seguridad ciudadana y, en fin, todo lo que hicieron y dejaron de hacer para que hayamos llegado en esos álgidos años, al bordo del colapso, o a que nos consideraran un “Estado fallido”. Con tan poco sentido de compromiso y carencia de unidad nacional… ¿No será que con esas cartas de presentación, igual vamos hacia el abismo del Socialismo Siglo XXI?
Se nos ocurre que es urgente escuchar la voz de la opinión nacional para neutralizar el proselitismo chavista que se avecina. Para generar confianza pueden ser útiles encuestas estratificadas, con la regularidad necesaria para que mediante la expresión ciudadana, se tenga la seguridad de que aquí no hay cabida para la expansión de semejante engendro; e independientemente de estar de acuerdo o no con el referendo reeleccionista, permitir que el proceso siga su curso, que si los tiempos para que se de su trámite se agotan, será el Presidente mismo quien desista y de vía libre al candidato que interprete mejor su pensamiento, para asegurarle al país nacional la continuidad de las políticas que permitirán mantener el cause, en un marco de seguridad, confianza y desarrollo sostenido. Sin tener que correr otros riesgos.
Habilitar la posibilidad de reelección que tanto preocupa a algunos y es causa de tanta conmoción, no reelige al mandatario; apenas le da posibilidad de ser candidato. Aquí el razonamiento de José Obdulio Gaviria tiene lógica: “Lo difícil es que gane un Presidente malo. ¿Por qué dejar por fuera de la competencia electoral al conductor de una política, y obligar a su partido o movimiento a buscar un sucesor…? La inscripción del Presidente en ejercicio hace que queden ofrecidas todas las opciones posibles al ciudadano”.
Agreguemos lo que va del acuerdo militar de nuestro gobierno con el de Estados Unidos y la carrera armamentista de los gobiernos socialistas del siglo XXI y con ello quedan expuestas todas las cartas sobre la mesa. ¿Quién entonces debiera, decirnos hacia dónde vamos?
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Vicealmirante JOSÉ IGNACIO ROZO CARVAJAL Ex Presidente CGA
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