CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

Preguntas con preguntas…

¿Es Venezuela factor de desequilibrio estratégico en la región?

Terminada la Guerra Fría y el estado de tensión de los bloques antagónicos del Este y Oeste, se estableció la Perestroika, que culminó con la disolución de la URSS en 1991. Los Estados Centroamericanos y del Caribe venían siendo influenciados por las superpotencias en los campos político, económico, tecnológico, ideológico y militar. El bloque Este con apoyo directo para Cuba trascendiendo a los grupos de guerrillas de Centro y Suramérica. El bloque democrático occidental con soporte a los demás países latinoamericanos, manteniendo el equilibrio estratégico regional.

Posterior a la caída del Muro de Berlín, en 1990 se conforma el Foro de Sao Paulo, fundado por el Partido de los Trabajadores de Brasil e integrado por ideólogos de la izquierda del Continente, con participación de representantes de organizaciones terroristas entre las que se encuentran las Farc. El resultado de sus propósitos en su conformación, trascendió en que la mayoría de los integrantes han logrado influencia representativa en el campo político de los Estados y en la actualidad, son presidentes elegidos democráticamente. Venezuela entre ellos, realiza alianzas estratégicas con Nicaragua, Ecuador y Bolivia, países cuestionados hoy por sus actividades internacionales en su posición o apoyo a grupos narcoterroristas, actividades realizadas en contra del Estado colombiano y en deterioro de sus instituciones. 

A partir de 1999, el Gobierno del presidente Hugo Chávez ha generado una serie de factores de desestabilización, tanto internos como externos, entre los que se encuentran la reforma constitucional, en la cual se estableció “recuperar los territorios que en 1810 pertenecían a la Capitanía General de Venezuela” convirtiéndose ello en objetivo nacional. Está en proceso el fortalecimiento de las instituciones armadas para incrementar el poder militar. Situación que se ha visto favorecida por los altos precios del petróleo que se presentaron durante 2007 y 2008 -principal renglón de exportación de Venezuela-. Las estrechas relaciones de esa nación con países comunistas como Cuba y Rusia, fortalecen su programa de gobierno de la Revolución Bolivariana y la expansión del “Socialismo del Siglo XXI“, para penetrar desde Caracas a toda América Latina.

Las democracias del continente favorecen el proyecto expansionista por su naturaleza de izquierda. La presunción egocéntrica de invasión a su territorio, por parte de los Estados Unidos, y la política anti-norteamericana, manifestada abiertamente por Chávez, le han proporcionado buenos dividendos, para declarar su autosuficiencia e independencia del imperio americano, argumentando la preparación para rechazar el supuesto ataque ‘yanqui’ a Venezuela.

Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Venezuela que se encontraba en el puesto 56 del ranking mundial de los mayores compradores de armamento convencional, ascendió al puesto 24 y para el 2007 fue el mayor comprador de equipo bélico de América Latina, con un total de 887 millones de dólares. En julio de 2008 las compras provenientes de Rusia, China y España, principalmente, ascendían a 4.000 millones de dólares.

Dadas las excelentes relaciones con Moscú, Teherán y Pekín, Venezuela se consolida como el desafío para Latinoamérica. Ha decidido invertir más de 6.000 millones de dólares de sus recursos propios para la compra del equipo bélico táctico, operativo y estratégico de tierra, mar y aire, de la más alta tecnología. Este proyecto ha generado varios riesgos y tensiones en la región, principalmente para Colombia, por sus ambiciones sobre algunos territorios y con la que mantiene pendiente la delimitación de aguas marinas en el Golfo de Coquivacoa. La reciente decisión del presidente Chávez, con el presunto ofrecimiento a Rusia para que instale una base en territorio venezolano “como garantía para la seguridad y estabilidad de los países”, viola abiertamente la Constitución Nacional en su artículo 13, el cual incluye el rechazo a la instalación de bases miliares extranjeras.

El ofrecimiento hecho por Irán, sobre la asistencia de transferencia nuclear a Venezuela y los avances tecnológicos en la utilización de la energía nuclear, se unen a la compra desproporcionada de armas por parte de otros gobiernos de países de la corriente del socialismo del Siglo XXI, como Brasil y Chile, con sus efectos colaterales en la seguridad regional. Sin embargo Venezuela y sus aliados, invitan e influyen a nivel internacional para que Colombia levante banderitas de la paz en la lucha contra el narcoterrorismo que azota a nuestro país. Pronto se verán llegar las flotas de guerra, producto de una estrategia para someter a quienes se opongan en su proyecto y quedará a la luz el nuevo desafío de  la región, sin interesarles los compromisos internacionales al respecto.

El pasado 28 de julio Chávez ordenó congelar las relaciones internacionales y comerciales con Colombia, argumentando su oposición al posible acuerdo con los Estados Unidos sobre asuntos que incumben única y exclusivamente a nuestra soberanía. Recientemente el mandatario venezolano visitó varios países, entre ellos Argelia, Belarús, España, Irán, Libia, Siria, Turkmenistán y Rusia, manifestando que “la firma de tratados con terceros no tiene como finalidad atacar a nadie”. Según su concepto son instrumentos de defensa. ¿Hasta dónde podría llegar a ser cierta dicha afirmación?  Sólo el presidente Chávez y la intimidad de su gobierno, saben y conocen de sus verdaderas intenciones.

Para sintetizar el análisis de nuestros lectores, se abren los siguientes interrogantes:

Hasta la fecha se desconoce que Venezuela tenga conflicto militar con enemigos de carácter internacional, ¿será que prepara su aparato militar para desarrollar operaciones ofensivas contra sus amigos? ¿Desea generar un conflicto en las entrañas de su pueblo y se prepara para someterlo por la fuerza? ¿Sueña con inminentes reacciones de otros Estados, como consecuencia de sus malas acciones de gobierno? ¿El país requiere proteger el petróleo que lleva explotando de manera libre y soberana desde su descubrimiento y le está siendo comprado a buen precio por sus imaginarios agresores, sin riesgos ni amenazas para que se fortalezca militarmente? 

A nivel interno podríamos preguntarnos: ¿Será necesaria la carrera armamentista para convencer y someter democráticamente hablando a los ciudadanos que se manifiestan sentidamente contra algunas acciones del gobierno y que a concepto de la Fiscal General “producen inestabilidad de las instituciones” convirtiendo dicha conducta o acción popular, en delito de rebelión civil?  ¿Hasta dónde podrá llegar la democracia venezolana, cuando se le quita al pueblo el derecho a manifestar sus inconformidades?
¿Tendrá razón el presidente Chávez cuando afirma que “la mejor forma de garantizar la paz, es armándonos para la guerra”, que “somos un pueblo de paz, nos armamos para la defensa de nuestra soberanía”, sin ser real el atacante?  ¿El posicionamiento estratégico militar obedece a la necesidad de liderar con fortaleza y autonomía la región, en la que políticamente ha venido obteniendo algunos éxitos, con el seguimiento de algunos gobiernos necesitados de sus dadivas?  ¿Cuál es la verdadera esencia del gobierno de Venezuela, en su oposición a que los Estados Unidos apoyen las operaciones de Colombia, contra el terrorismo y el narcotráfico?

En el orden personal podríamos considerar si lo impredecible en el vaivén del comportamiento del presidente Chávez, ¿constituye factor de incertidumbre e inconsistencia política para  la región?

Las actuales condiciones políticas, económicas, militares, nacionales e internacionales favorables de Venezuela, le han permitido a su Gobierno proyectar el fortalecimiento del equipo bélico para cumplir con el objetivo de convertirse a mediano plazo, en el ejército disuasivo de la región. Es evidente que de lograrlo será un factor importante de tipo estratégico militar. Colombia es el más afectado, dada la alianza de Venezuela con los gobiernos de Nicaragua y Ecuador, -de los cuales sus gobernantes han creado situaciones de tensión- contra nuestro país, generándole tres frentes activos y potenciales de conflicto.

Fundamentado en lo expuesto anteriormente y en consideración a la brevedad de las respuestas a los interrogantes anteriores y como producto de su análisis, para el autor de este artículo en el ámbito estratégico y geopolítico: Venezuela es un factor de desequilibrio estratégico en la región y una amenaza para Colombia, situación que obliga a reestructurar su Política de Seguridad y Defensa Nacional, de acuerdo con el desarrollo de los acontecimientos y a adoptar las previsiones necesarias para mantener la soberanía, frente a los posibles escenarios perturbadores en el orden nacional e internacional.

Articulo 10 de la Constitución Nacional de Venezuela, Caracas, Diciembre 1999.

En EL TIEMPO, “Chávez ofrece a Rusia una base en Venezuela”, Bogotá, 23 julio 2008. Pág. 1-9.

 

Brigadier General HÉCTOR MARTÍNEZ ESPINEL
Decano de la Facultad de Posgrados de la “Escuela Militar de Cadetes”.
Master executive en Gerencia del Recurso Humano.
Magister en Defensa y Seguridad Nacional.