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Reflexiones estratégicas sobre la ‘Operación Jaque’
y las Farc, un año después
A pesar de los comentarios, análisis y disertaciones de personas autorizadas y especializadas en el tema, abordo mi reflexión con una introspección que nos permita entender la magnitud de la Operación y sus implicaciones en la banda terrorista y en el Estado colombiano.
Acorde con lo anterior, empiezo por recordar qué son las Farc, qué quieren, por qué secuestran y por qué buscan dilatar y engañar a la comunidad nacional e internacional. Esto nos permitirá no solo entender la dimensión y significado de la Operación sino también lo que representó para el Estado y para esa organización.
Las Farc son una organización terrorista, muy vieja, financiada por el narcotráfico, jerarquizada y soportada en una rudimentaria logística muy efectiva, con la cual se han propuesto alcanzar el poder, copiando el modelo de guerra popular prolongada, ideada por Mao Tse Tung en la llamada “marcha larga” de 1934 y refinada por los vietnamitas Ho Chi Min y el general Vo Nguyen Giap.
Como tal, han implementado metas, estrategias, organización y disciplina, que se resumen en el denominado “Plan estratégico” de 1982, con actualización en 1993.
El plan estratégico fue cuidadosamente desarrollado y apunta, a través de diferentes fases, a lograr con acciones de tipo político y militar transformar su organización en una máquina capaz de enfrentar y derrotar al Estado, sin límites de tiempo (guerra popular prolongada) o plazos, obviamente inspirados en Mao y los vietnamitas.
El plan contiene tres ingredientes básicos que lo soportan: la acumulación, que implica medios físicos, dinero, comunicaciones, reclutamiento, entre otros; el control no solo de la organización, mando y coordinación, sino también territorial, a través de sus milicias. El tercer ingrediente es la maniobra, o sea los pasos políticos y militares que les permitirá avanzar en sus propósitos.
El tema de control territorial es importante tenerlo en cuenta, por cuanto allí estriba el éxito de la ‘Operación Jaque’. En cuanto a la guerra popular prolongada partimos del primer estadio, que algunos autores llaman la guerra de guerrillas, ampliamente conocida en el campo profesional militar y que es típicamente de crecimiento, acumulación y pequeñas acciones.
Un segundo estadio o guerra de movimiento se da cuando la organización es mas sólida y fuerte, con preponderancia de las milicias, dado que de su control y empleo surge lo que el general Giap llamó el Ejército del Pueblo. El estadio siguiente es el de la guerra de posiciones, en la que ya hay dominio de áreas, acciones diplomáticas (reconocimiento como fuerza beligerante) y gobiernos provisionales. Finalmente y como consecuencia del anterior se llega a la toma del poder.
En el caso colombiano, al igual que las ofensivas del TET en 1968, y de la primavera 1974 en Vietnam, el plan contempla las ofensivas que buscan progresar en los estadios anteriormente descritos, pero que han sido neutralizados gracias a la estrategia y planes puestos en ejecución y formidablemente ejecutados de manera contundente desde 1998.
En estas intenciones por alcanzar el poder optaron por la ejecución de acciones complementarias para ganar tiempo, espacio y oxígeno. Para ello utilizaron como arma el secuestro con fines económicos o políticos. Por eso acciones como las tomas de Mitú, Miraflores, Las Delicias y Patascoy, entre otras, en las que plagiaron a miembros de la Fuerza Pública, o los secuestros masivos en Neiva, el caso de los diputados del Valle y de políticos como la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.
A ello se sumaron casos de oportunidad, como el de los tres contratistas estadounidenses, con quienes sumaron una importante cantidad de rehenes, utilizados para tratar de negociar buscando ganar tiempo y desprestigiar al Ejército y las políticas de Gobierno. El objetivo pretendía también presionar, obtener control de áreas y hacer propaganda como estrategia de posicionamiento, reconocimiento e influencia en la comunidad internacional.
Frente a la difícil situación surgió entonces la ‘Operación Jaque’ que tuvo como antecedentes importantes hechos surgidos de la política de Seguridad Democrática, tales como la ‘Operación Libertad I’ que despejó a Cundinamarca de los grupos terroristas, punto fundamental de partida y resultado del fortalecimiento institucional.
Otras acciones de similar o mayor importancia fueron la muerte de ‘Raúl Reyes’ en la ‘Operación Fénix’, las intensas acciones contra el Bloque Oriental y contra el propio ‘Alfonso Cano’, sumadas a un mayor fortalecimiento de la Inteligencia militar, que por años trabajó arduamente hasta lograr niveles que permitirían pensar en desarrollar una operación osada y contundente para recuperar a los secuestrados y golpear fuertemente a los terroristas.
Por ello la decisión y el valor de montar, refinar y desarrollar la ‘Operación Jaque’, se convirtió en un hito que divide la historia militar colombiana y posiciona la acción como una joya clásica universal de la guerra.
La operación en sí implicó un planeamiento, entrenamiento y coordinación meticulosos, con situaciones que partían desde preservar el secreto, montar y darle forma al engaño electrónico con miras a vulnerar y manipular las comunicaciones de las Farc, inducirlas a concentrar a los secuestrados que eran mantenidos en tres grupos, impedir el enlace radial de los terroristas, adulterar las órdenes y desencriptar sus códigos por espacio de tiempo considerable.
De igual manera, organizar una Ong humanitaria con página web, idear fachadas e historias ficticias, alistar los helicópteros, emplear inducción teatral, calcular tiempos y combustible, y acordar un lugar creíble y de confianza para la primera cuadrilla. Desde luego, tomar la decisión en los mas altos niveles del mando, escoger personal voluntario e idóneo; incluir, por primera vez en este tipo de operaciones y de manera protagónica, a mujeres; coordinar léxico, claves, dominar la ansiedad y hasta los mas elementales detalles que sumados al secreto y muchas horas de trabajo, se materializaron con la feliz liberación de 15 personas, entre ellas la ex candidata presidencial, tres ciudadanos estadounidenses y once militares y policías.
Frente a numerosas acciones similares que registra la historia, es posible afirmar que ninguna tan exitosa como la ‘Operación Jaque’, que además de su resultado, fue ingeniosa, incruenta y efectiva, al cumplirse en un ciento por ciento lo fijado como objetivo.
Lo anterior nos permiten las siguientes reflexiones:
Las Farc perdieron su principal argumento de negociación y presión. La intensidad de las operaciones les generó desconcierto, descontrol y muchas fallas en coordinaciones. Igualmente un clima propicio para la deserción, delación y fuga de terroristas. El grupo perdió el control e influencia sobre las milicias. La Operación se constituyó en el primer gran revés de ‘Alfonso Cano’ y ratificó que las Farc pueden ser derrotadas política y militarmente, eso sí, aceptando que mantienen su capacidad terrorista.
La ‘Operación Jaque’ fue sin duda un resonante éxito de la política de Seguridad Democrática del presidente Alvaro Uribe. Como resultado de ella se fortaleció la moral nacional y en especial la de la Fuerza Pública. Así mismo, el rescate elevó el prestigio del Ejército Nacional, no solo a nivel nacional sino internacional. También se demostró la capacidad y fortaleza de la inteligencia militar y el fortalecimiento, entrenamiento, profesionalismo y calidad de nuestro Ejército.
Finalmente, con la Operación quedó en claro que las Farc son vulnerables a su mejor arma: “el engaño” tantas veces por ella utilizado. Por supuesto esta Operación es y será por mucho tiempo un modelo y un clásico de la Historia Militar.
Para terminar, rindo mi mas profundo tributo de admiración, respeto y agradecimiento a los héroes que hicieron posible que la “Operación Jaque” fuera una realidad. No sin antes reconocer la mano de Dios artífice de todo. No en vano reza el Proverbio 21,31: “El soldado prepara el caballo para entrar en batalla, pero es solo Dios quien da la Victoria”.
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Mayor General HERNADO ORTÍZ RODRÍGUEZ
Decano Facultad de Relaciones Internacionales, Estrategia y Seguridad, Universidad Militar Nueva Granada
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