CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

¿Promesas de campaña o compromisos presidenciales?

 

Colombia, así como otros países del continente, conmemoran este año el bicentenario del grito de Independencia, a lo que se suma, para nuestro país, un acontecimiento de gran significación, como lo es la asunción del nuevo presidente de la República, el doctor Juan Manuel Santos Calderón, quien reemplaza en el cargo a Álvaro Uribe Vélez.

Dos sucesos que el Cuerpo de Generales y Almirantes en la Reserva Activa de las Fuerzas Militares (CGA) no duda en destacar y sobre los cuales es necesario hacer énfasis por su trascendencia en el desarrollo presente y futuro de los colombianos.

Obligado es, hacer alusión a lo que significó para el país y en especial para nuestras Fuerzas Militares y de Policía, el gobierno que termina. Indudablemente, la historia reconocerá en el presidente Uribe a un mandatario que le devolvió a la nación gran parte de la seguridad y de la confianza de las que durante muchos años adoleció, y dotó como nunca a la Fuerza Pública de los elementos indispensables para combatir a todas las organizaciones al margen de la ley, permitiéndole ejecutar los golpes que hoy son motivo de orgullo y de satisfacción.

Sin embargo, la ligereza de ciertas decisiones, el fallo apresurado y a veces injusto en hechos que requerían algún tipo de investigación, el afán de congraciarse con organizaciones o instituciones internacionales y algunas medidas adoptadas por sus colaboradores que hicieron mella en la confianza, en el espíritu y en la moral de las tropas, quedarán en la memoria histórica.

Reiterativo, pero necesario, es reconocer que durante los últimos años las Fuerzas Militares vieron como desaparecía, poco a poco, -para fortuna y satisfacción de aquellos interesa-dos en la destrucción del país y de sus instituciones- la Justicia Penal Militar, el Fuero Militar, incluso el debido proceso en el caso de distinguidos oficiales que fueron sacados del combate con la guerra jurídica y política, tan de moda en nuestra nación.

Llega al Solio de Bolívar el ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos, a quien el CGA le expresa su bienvenida y sus deseos porque lleve al país y a nuestra institución militar al más alto de sus desarrollos y al cumplimiento de las metas que permitan por fin la paz y la reconciliación.

Conoce, como nadie, el nuevo mandatario, todo aquello que atañe a la Fuerzas Militares y a las reservas activas. Sabe del sacrificio de sus hombres. De su espíritu de valentía, de su coraje, de su temple y gallardía. Pero también de aquello que les duele, de sus falencias, de las difíciles circunstancias por las que suelen atravesar, en especial en estos días donde los victimarios han pasado a ser víctimas y donde aquellos que cumplen con el mandato de la Constitución y de su juramento Patrio, están en el cadalso, sin defensa, sin honra y sin esperanza.

El doctor Juan Manuel Santos, hizo durante su campaña interesantes planteamientos con relación a la Fuerza Pública y las reservas activas, algunos de los cuales, incluso, fueron difundidos en nuestra revista ECOS, en un artículo escrito por el propio candidato y ahora manda-tario electo.

Y en carta dirigida a los ex comandantes del Ejército, quienes suscribieron un manifiesto hace algunos meses solicitando de los aspirantes a la Presidencia sus opiniones sobre una serie de inquietudes en torno a la Institución, el nuevo Presidente hizo énfasis en sus compromisos y objetivos en beneficio de nuestra Fuerza Pública.

En dicha respuesta, el doctor Santos plantea, entre otros puntos, su compromiso para “continuar con el mejoramiento en aspectos salariales, salud, vivienda fiscal y bienestar con el fin de incrementar la moral y el espíritu institucional”

De igual manera señala que “se impulsará una reforma de la Justicia Penal Militar (JPM) con vistas a hacer de ella un instrumento efectivo y creíble (…) De este modo, se volverá a tener un JPM creíble y respetada. Por un lado, para ofrecer un proceso con garantías a los militares y policías acusados injustamente. Por otra parte, para castigar con contundencia a aquellos miembros de la Fuerza Pública que cometan actos ilegales”.

Además, precisa en la comunicación que “para los miembros de las Fuerzas Armadas que son llamados por las cortes nacionales o extranjeras por acciones relacionadas con el servicio, se crearán los instrumentos políticos y legales necesarios para su defensa y la protección de los intereses del Estado. En esta tarea, emplearemos a los mejores juristas para garantizar una defensa adecuada”, dice.

Y finalmente se compromete a establecer  “un mecanismo de conciliación para el caso de las demandas salariales, fundamentalmente por hechos ocurridos entre 1991 y 2004. Con ello se buscará darle punto final a este tema”.

¿Promesas de campaña o compromisos presidenciales? El CGA estará atento. Pero también a disposición del nuevo mandatario, como comandante supremo de las Fuerzas Armadas, para participar y colaborar en el logro de esos objetivos y en todos aquellos que a bien tenga, siempre en beneficio de nuestra Patria, de la Institución Militar y de los derechos de sus integrantes, activos y en retiro.