CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

Un buen Gobierno y
oposición constructiva

 

A pocos días de la posesión del nuevo Presidente de los colombianos, lógico es adentrarse en las expectativas que despierta quien ha sido elegido y sobre lo que puede esperarse de su gobierno.

Para empezar, pareciera ser que desde su discurso de proclamación como mandatario para el nuevo cuatrienio, el pueblo colombiano comenzó a respirar un aire de serena tranquilidad. Con el pasar de los días se siente acrecentar el consenso en torno a que, a la primera magistratura llega uno de los colombianos mejor preparados para dirigir los destinos de la Nación.

Si “por sus actos los conoceréis”, como dice el refrán, todo apunta a que Juan Manuel Santos, lejos de un continuismo incondicional, nos estará llevando a la alborada de un nuevo estilo de gobierno en el que, respetando los fundamentos de la política que hizo posible sustraer al país del ostracismo, se promoverá el direccionamiento de todos los estamentos del Estado hacia un único objetivo común: el interés nacional. Lo que es de interés para la Nación también ha de serlo para cada uno de los colombianos desde el ámbito en que se encuentre. Que todo lo que haya por hacer, sea en el marco del consenso ciudadano representado en el Congreso Nacional, de manera que por esta vía el país entero se encamine decididamente hacia un desarrollo sostenido de amplio espectro y de largo alcance.

Teniendo claro ese único objetivo, por la inercia de los acontecimientos se estará jalonando la inversión, el crecimiento de la productividad y la generación de empleo. El campo, incorporado al desarrollo sostenido en un ambiente de seguridad y de confianza, cobrará su natural y significativa importancia tanto en la generación de nuevas fuentes de trabajo como en el estímulo a la migración, desde lo urbano, hacia las áreas rurales.

La acertada gira realizada por Europa revitaliza las relaciones de Colombia con el viejo continente, lo que significa mejores perspectivas para atraer inversión de capital extranjero, dinamizar el intercambio comercial y abrir expectativas sobre  lo que habrá de ser la puesta en marcha del TLC con las naciones del viejo continente.

No menos trascendental el periplo por algunos países de Latinoamérica, cuyo objetivo primordial no puede ser otro que generar, con diligencia, vínculos de confianza que permitan interactuar sin que medien condicionamientos ideológicos o de sistemas de gobierno que solo atañen a la libre decisión de cada nación, ceñidos como debe ser, al sano entendido del respeto a la “autodeterminación de los pueblos”.

Así debiera serlo para nuestros vecinos en las fronteras con Venezuela y Ecuador. Lo que se impone sobre las diferencias o animadversiones personales y/o entre gobiernos, es la libertad individual y colectiva para garantizar los beneficios que se desprenden de la convivencia pacífica. De ahí que lo sensato sería que, a través de las cancillerías, se promueva el restablecimiento de las relaciones comerciales, delegando en los ministerios de las respectivas carteras, la concreción de acuerdos bilaterales; forma de aproximación indirecta que debe ser promocionada como parte de las políticas del buen gobierno, y que debiera ir a la par con el fortalecimiento de las fronteras terrestres como una sana medida para cortar definitivamente los corredores de movilización de los militantes de las Farc.

Está claro que quienes están siendo nombrados para integrar el Gabinete ministerial pertenecen a las diferentes vertientes y partidos políticos que tuvieron representatividad en la pasada campaña por la Presidencia de la República. Suponemos entonces que en cabeza de cada uno de ellos estará depositada la responsabilidad de darle forma y poner en marcha, aquellas propuestas que consideradas favorablemente por el Presidente electo, han sido incorporadas en el programa de gobierno.

Si ello es así, sería de suponer que la figura de la oposición, tan necesaria en el ejercicio de la democracia, no tendría nada que hacer a partir del siete de agosto. Sin embargo, lo que debería surgir del verdadero significado de un gobierno de Unidad Nacional, es la figura de una oposición constructiva, en el entendido que los mismos partidos que integran esa Unidad, debatan con la suficiente grandeza, ajenos a personales intereses o de partido, cada proyecto de ley surgido del consenso y hagan el seguimiento fiscalizador a sus propios representantes insertados en el Poder Ejecutivo, para asegurar la eficacia de los programas y proyectos surgidos desde el propio seno de los partidos comprometidos con el proyecto de Gobierno de Unidad Nacional.

El Polo Democrático bien puede participar de la oposición constructiva en consonancia con sus propuestas en el tema del sector agrario y la  redistribución de tierras, y el partido Verde, en lo que atañe con la corrupción en la administración pública, la educación y la convivencia, bastiones de su campaña.

La estructuración de los nuevos ministerios que surgen de la necesidad de restablecer su innegable importancia; el Bloque de Búsqueda contra las bandas criminales anunciado por el actual gobierno y la ofensiva en las ciudades en las que la se ha visto afectada la seguridad de manera significativa, demandan de los ministerios del Interior y de Defensa, la máxima atención. La inaplazable reforma de la justicia, la ley para evitar las excarcelaciones y dar más facultades a la Fiscalía y una norma para asegurar el ahorro en las épocas de bonanza son, entre otras, tareas inmediatas de responsabilidad del nuevo Congreso.

Con relación a las Fuerzas Militares y de Policía, Juan Manuel Santos, en su condición de Presidente electo, se comprometió a defenderlas desde la Casa de Nariño, a fortalecer la Justicia Penal Militar y a saldar la deuda que tiene el Estado en cuanto a nivelación salarial y de pensiones. Como militar que fue, es hombre de honor, como ex ministro de Defensa, conoce muy bien el espíritu que anima a los hombres y mujeres que integran las Fuerzas Militares y de Policía en la búsqueda de la paz y la seguridad de todos los ciudadanos. Debemos confiar en que actuará en consecuencia, teniendo claro que en lo salarial, nunca jamás habrá satisfacción completa.

Vicealmirante JOSÉ IGNACIO ROZO CARVAJAL Ex Presidente CGA