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Liderazgo, admiración y respeto
El Brasil a diferencia de los pueblos conquistados por los españoles, tuvo un desarrollo paciente, solidario y perseverante, dentro de posiciones definidas por su naturaleza e idiosincrasia, demostradas desde los mismos albores de la independencia de Portugal. El norte de sus actuaciones en los diferentes campos de la nación, han sido el consenso, la unión y el espíritu pacificador del Duque de Caxias, fundamentados en la defensa de la patria, el planeamiento y la visión futura hacia el desarrollo sostenido.
La Revolución Democrática, motivada por el pueblo brasilero que confiado y orgulloso de sus Fuerzas Armadas, clamó por su intervención predominante en 1964, para que “pusieran fin a las perspectivas sombrías de una mezcla de inestabilidad política, crisis económica y deterioro de los valores culturales y religiosos” que generaban un ambiente de desorden, inseguridad y tensión social insoportable, motivados por la subversión establecida en sindicatos y entidades estudiantiles, según lo manifestado por el general Glauber Viera Comandante del Ejército, el 31 de marzo de 2000, en conmemoración del trigésimo sexto aniversario del Movi-miento Militar del año 64.
El Estado se vio obligado a emplear las Fuerzas Armadas para defenderse, aplicando eficazmente la doctrina sobre el empleo de la Fuerza Pública expuesta por Max Weber y posteriormente fortalecida por el pensamiento de Samuel Huntington, cuando expresa “la profesión militar existe para servir al Estado. Para rendir el más alto servicio posible, toda la profesión y la fuerza que ella comanda deben ser constituidas como un eficaz elemento de la política estatal.”1
A través del tiempo del gobierno militar se restauró la Democracia y devolvió las condiciones de tranquilidad y estabilidad nacional, para asegurar el desarrollo armónico del país en todos los campos del poder nacional, convirtiéndose en una verdadera demostración de reconciliación y desarme espiritual del pueblo.
La estructura jerárquica de las Fuerzas Militares, debidamente consolidada y sin ambiciones personales, le han permitido al país la proyección adecuada para atender las necesidades del Estado en los campos de la Seguridad y Defensa. Su desarrollo industrial, la modernización tecnológica, el perfecciona-miento del sistema energético, el avance en las comunicaciones y en el transporte heredados de la revolución democrática, son factores determinantes y diferenciadores en el campo económico del país. La interconexión con regiones apartadas, el avance en la educación, la proyección social y la visión futura de participación mundial, como polo de desarrollo dentro de los países más influyentes del mundo, le han permitido a la República del Brasil los mejores dividendos dentro de la globalización, que han sido construidos sobre la base de los resultados positivos de la gestión del gobierno iniciado en 1964.
Es de resaltar la fortaleza política del país dentro de la democracia, el desarrollo social progresivo, la naturaleza humana de sus habitantes, los adelantos técnico - científicos y el concepto pedagógico de la solución de conflictos y posicionamiento definido frente a las amenazas como factores determinantes, excelente la participación y el desempeño del Brasil en el contexto mundial, principalmente el liderazgo y el respeto generado entre los países tercermundistas.
A lo largo de los años, especialmente en el primer quinquenio de la década de los 90, Brasil fue objeto de grandes presiones de gobiernos y Organizaciones No Gubernamentales que cuestionaban su política de desarrollo tecnológico y energético. Prueba de ello fueron, entre otras, la exigencia de la Comisión Nacional de Energía Nuclear para someter a inspección internacional el “programa nuclear paralelo”; la solicitud a los países desarrollados para que tomaran medidas contra Brasil por su programa nuclear, hecha por Josef Goldblat, director del Instituto de Investigaciones para la Paz de Oslo y el intento del Departamento de Estado de Estados Unidos, por intermedio del embajador Richard Kennedy, para que la nación suramericana firmara el Tratado de no Proliferación de Armas Nucleares (TNP). A pesar de ello el Estado brasileño ha mantenido y mantiene su posición, en el marco de la conveniencia adecuada para el desarrollo de la nación.
En el campo militar, existen presiones de parte de sectores defensores de los derechos humanos y de la alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU, quienes hostigan a los poderes brasileños y critican la interpretación de la Ley de Amnistía por parte del Tribunal Supremo Federal. Las amenazas en contra de la ley, contenidas en la tercera edición del Programa Nacional de Derechos Humanos (PNDH 3), que inquietan a quienes formaron parte del estamento militar para la época del gobierno 1964-1985, por temor a ser procesados, juzgados y condenados, dentro de un clima de venganza ideológica y de “represión política”.
Darío Pignoli escritor del diario El Mundo, señaló el 31 de diciembre de 2009 que “Las Fuerzas Armadas del Brasil se oponen a un Nunca Más. Treinta años después de sancionada la ley de amnistía, los mandos castrenses advirtieron al presidente Lula Da Silva, que no consentirán ninguna investigación sobre las violaciones de los derechos humanos”2. La actuación, encabezada por el Ministro de Defensa, Nelson Jobin, motivó una reunión de urgencia del presidente con su ministro de Justicia Tarso Genro, mentor de la comisión de la verdad, y con el secretario de Derechos Humanos, Paulo Vanucchi.
Al conocer lanzamiento del programa PNDH 3, el Ministro de Defensa, el comandante del Ejército, general Enzo Martins Pieri y el brigadier Juniti Saito, en una expresión de franqueza con el Presidente, de lealtad con la Patria y con sus antecesores, y de liderazgo institucional, manifestaron su desacuerdo e inconveniencia para el Estado, y en forma desinteresada pusieron a disposición del mandatario sus cargos, argumentando que “cambiar esa legislación sería lo mismo que revocar lo decidido, que fue una participación nacional. Estamos construyendo el futuro, no el pasado”, dijeron, tras señalar que con ello resulta fortalecida la institucionalidad del Brasil.
El resultado de esta actitud fue positivo y el presidente amparó la vigencia de la Ley de Amnistía a los Militares y ordenó la revisión del proyecto del programa para conocer la verdad, sin referir la apertura de procesos. Evitando con ello, hechos similares a los ocurridos en Argentina, Chile y Uruguay, contra los militares, quienes en su momento actuaron de acuerdo con la exigencia de las circunstancias nacionales, para defender a sus estados del caos y la anarquía reinante, con el reconocimiento y la aclamación popular de la época.
Es de resaltar que el gobierno del presidente Lula Da Silva, de origen populista y quien fue de oposición radical y candidato a la presidencia en cinco oportunidades, ha venido ejerciendo una política incluyente, teniendo la aceptación popular más amplia en la historia del país. Con la decisión de la validación de la ley de Amnistía, para este caso, fruto de la razón y del entendimiento interinstitucional y oportuno de su gobierno, evitó consecuencias funestas para el fortalecimiento político, social y la estabilidad institucional, que podrían afectar el desarrollo nacional dentro de la convivencia. Reconociendo la importancia y trascendencia indiscutible a las Fuerzas Militares del Estado, como soporte efectivo e irremplazable de la democracia.
Amigo lector: Este tema interesante por la naturaleza de las acciones, requiere de su aporte y concurso para proyectar al futuro y mejorar la relación interinstitucional, que beneficie a quienes han seleccionado dignamente la Carrera de las Armas, como su profesión, para servirle a la Patria y protegerla de posibles amenazas. ¿Cuál es su concepto?
1SAMUEL, P. Huntington. EL SOLDADO Y EL ESTADO. Circulo Militar. Buenos Aires, 1983. Pag,108.
2 DARÍO; Pignoli pagina Taringa, InteligenciaColectiva. 2009
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Brigadier General HÉCTOR MARTÍNEZ ESPINEL
Decano de la Facultad de Posgrados de la “Escuela Militar de Cadetes”.
Master executive en Gerencia del Recurso Humano.
Magister en Defensa y Seguridad Nacional.
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