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X V I F oro de Sao Paulo
Introducción
Desde que se inició el Foro de Sao Paulo, se convirtió en el espacio político e ideológico hemisférico en defensa del socialismo y los movimientos populares y progresistas latinoamericanos, tras la caída de la Unión Soviética al final de la década del 80 del siglo XX. En efecto, hace 20 años, esta iniciativa buscó convertirse en el espacio de convergencia de la izquierda moderada y progresista, aunque desde sus inicios nació radicalizada porque sus fundadores, el dictador cubano Fidel Castro y el entonces líder sindical brasilero Luiz Inácio Lula da Silva, no sólo permitieron la inclusión de movimientos políticos alternativos, sociales y populares, sino que también incluyeron de manera especial a organizaciones insurgentes radicales como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), y el Ejército de Liberación Nacional (Eln), de Colombia, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (Fsln), de Nicaragua; la Unión Revolucionaria Nacional de Guatemala (Urng); el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (Fmln), de El Salvador; el Partido de la Revolución Democrática (Prd), de México; el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (Ezln), de México, legitimando de alguna forma que la opción de la “lucha armada” seguía teniendo vigencia como opción de poder en la región. Así mismo, este foro utilizó una amalgama amplia y variopinta de motivaciones y pilares legitimadores como la resistencia social, la alternatividad política, étnica y cultural que se estructuraron en el marco del antiimperialismo y la crítica abierta al sistema capitalista representado este en el modelo neoliberal.
La evolución
Al final de la década del 90 del siglo XX, el espectro político y la coyuntura histórica, dieron la razón a quienes veían la opción democrática como un acceso legítimo al poder por parte de los movimientos de izquierda. El “Giro a la Izquierda” sentó las bases para gobiernos socialistas de las más variadas tendencias, que incluían proyectos radicales populistas como el de Venezuela y su Revolución Bolivariana o el de Bolivia con las reivindicaciones sociales y culturales indígenas, lo mismo que el de Nicaragua con el retorno del sandinismo. En el espectro más moderado y progresista de esta tendencia, se vieron los cambios en Chile con los gobiernos de la concertación, Uruguay con Tabaré Vázquez y José Mujica, sin olvidar al principal motor de esta tendencia, Brasil, con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
El Foro de Sao Paulo hoy
El Foro de Sao Paulo en los últimos años, se ha dedicado a estructurar un espacio de reflexión y crítica de la política regional e internacional. Sus encuentros anuales versan sobre coyunturas políticas determinadas de donde se sacan objetivos, reflexiones y conclusiones que buscan preservar los principios fundacionales del Foro:
Rechazamos (…) toda pretensión de aprovechar la crisis de Europa Oriental (Caída del Comunismo) para alentar la restauración capitalista, anular los logros y derechos socialistas o alentar ilusiones en las inexistentes bondades del liberalismo y el capitalismo (…).
Las más recientes reuniones del Foro trataron los siguientes temas:
El XIV encuentro
Tuvo lugar del 22 al 25 de mayo de 2008 en Montevideo, Uruguay, y estuvo marcado por una evidente discusión acerca del papel y las tendencias de la izquierda latinoamericana que en la actualidad, oscila entre los “progresistas” que propugnan por una salida política, democrática y proactiva a los males sociales y económicos de la región, en contraposición a una visión “clásica” y radical que condena el “imperialismo yanqui” como causante de todos los problemas de la humanidad. Los resultados de este encuentro, dejaron una sensación de fragmentación, pues iniciativas como la condena a la producción y comercialización de biocombustibles patrocinada por Venezuela, no tuvo éxito debido a la abierta oposición de Brasil. Así mismo, el evento estuvo caracterizado por la ausencia de una autocrítica real y en el plano de los participantes, el impopular Daniel Ortega fue objeto de grandes críticas por las posturas anti revolucionarias de su actual gobierno, que rompen con los paradigmas socialistas, base de la creación de este Foro.
El XV encuentro del Foro
Se realizó en ciudad de México del 20 al 23 de agosto de 2009 y su tema principal fue “las alternativas de la izquierda latinoamericana frente a la crisis capitalista”, y en él se hizo una crítica profunda contra el sistema capitalista y su inviabilidad.
La XVI reunión
La más reciente edición del Foro de Sao Paulo, tuvo como sede la capital de la República Argentina, Buenos Aires, del 17 a 20 de agosto de 2010. En esta ocasión, se circunscribió a la conmemoración número 20 de su creación, justificando su existencia en la medida en que los logros de los movimientos populares y socialistas en la última década, ocasionados por el fenómeno conocido como “Giro a la Izquierda”, han sido la base para la integración regional que se ve plasmada en iniciativas regionales como la Alternativa Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP), al igual que la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que dejan de lado escenarios tradicionales como la Organización de los Estados Americanos (OEA), de la cual Estados Unidos de América y Canadá son miembros.
Esta edición del Foro de Sao Paulo dejó planteado que el proceso de integración latinoamericano y socialista sufre una contraofensiva de la “derecha” latinoamericana aliada con Estados Unidos y Europa, por lo cual ha logrado “tomar” las presidencias de Honduras con un golpe de Estado, Chile y Panamá mediante campañas mediáticas, propagandísticas y políticas. Del mismo modo muestran el papel de Colombia y del gobierno de Álvaro Uribe Vélez como una “avanzada” del imperialismo estadounidense, con el uso de campañas militares que bajo la excusa de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, atentan contra la soberanía regional y profundizan las diferencias entre países hermanos como Colombia y Venezuela.
Pero si se analiza desde una perspectiva más amplia, esta dinámica en el liderazgo de los gobiernos de América Latina, obedece a un desgaste propio de un ciclo de gobierno y de hacer política que obliga a un cambio por medio de comicios electorales, una característica propia de las democracias contemporáneas, por ejemplo: Sebastián Piñera triunfa en Chile tras 20 años de gobiernos exitosos de la Concertación, lo cual simboliza un cambio en la forma de gobernar. Igual pasó en Panamá, con Ricardo Martinelli y en Honduras con Porfirio Lobo. En cuanto a Brasil, las próximas elecciones presidenciales de octubre, si no llega a ser elegida la candidata del Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, cambiaría la balanza político-ideológica regional que en la actualidad es favorable a los postulados y proyecciones del Foro de Sao Paulo.
El Foro de Sao Paulo en su XVI edición, destacó y profundizó también en el análisis de la crisis económica que afecta al Mundo desde 2008. En este sentido, el Foro de Sao Paulo por su concepción socialista y de manera repetitiva, culpa de las crisis mundiales de tipo económico, social, político e inclusive cultural, al sistema capitalista y al modelo neoliberal que fue establecido en América Latina en las décadas del 80 y 90 del pasado siglo. En este aspecto, aparte de su clásico utillaje discursivo, no se hacen proposiciones plausibles desde el Foro, sobre salidas a la crisis económica y política actual, salvo las que se plantean a partir del modelo socialista clásico (cambios en las estructuras de propiedad, fortalecer el rol del Estado, políticas públicas sociales etc.).
Los cambios en nuestra región tienen como telón de fondo la crisis del capitalismo neoliberal y el deterioro de la hegemonía estadounidense. La crisis del capitalismo es profunda y aún no está superada. Como resultado de esto, pero también de nuestra labor, el Estado, los intereses nacionales, la solidaridad, la integración regional y el socialismo se fortalecen como alternativas de las sociedades frente a los descalabros del modelo de sociedad de mercado. Al mismo tiempo, el multilateralismo y la multipolaridad se van fortaleciendo como alternativas al unilateralismo imperial (Declaración final del XVI Encuentro del Foro de Sao Paulo).
Síntesis
Como se puede comprobar, en el Foro de Sao Paulo confluyen todas las tendencias de la izquierda, desde la más radical y recalcitrante hasta la más progresista y democrática. Sin embargo, en sus declaraciones finales se puede ver que domina más la primera tendencia, porque en sus principales tareas y objetivos, se mantiene la pugna ideológica entre la izquierda y la derecha esta vez, desde una visión Norte-Sur y no Este-Oeste, con una visión absoluta y excluyente que no concibe términos medios.
Tareas fundamentales del XVI Foro de Sao Paulo
- No ceder algún espacio para la derecha;
- Profundizar los cambios;
- Acelerar los procesos de integración en América Latina.
El FSP y su impacto en Colombia
Por la evolución y características del FSP que admite una vasta gama de tendencias de izquierda desde la más moderada hasta la más radical, incluidas de manera tácita, las organizaciones armadas, se constituye en un potencial agente desestabilizador que haría parte de una estrategia internacional contra Colombia. Este foro ha respaldado y de alguna manera ha dado legitimidad a la causa de las Farc y el Eln.
En la declaración final, el FSP propone una solución negociada al conflicto colombiano con la intermediación de movimientos sociales y países hoy miembros de la Unasur. Es decir, el FSP reconoce que la toma del poder por medio de las armas no es el camino correcto para lograr una paz duradera en Colombia y esta propuesta no dista ni es casual y coincide con la oferta de diálogo hecha por alias Alfonso Cano, máximo líder de las Farc días antes de la posesión del actual Gobierno.
Es importante señalar que el FSP plantea un plan de paz que se circunscribe en 4 puntos :
- La inmediata liberación de todos quienes han sido privados de la libertad con motivo del conflicto político. Se convierte en una condición básica y de gran aceptación por la comunidad internacional y el propio Gobierno.
- El cese de hostilidades: previos actos inequívocos de voluntad de diálogo y paz por parte de los grupos armados ilegales.
- La agenda humanitaria.
- Una negociación con mediación externa.
La posición del Gobierno colombiano ha sido clara en el sentido de que cualquier acercamiento de diálogo estará condicionado a hechos inequívocos tales, como la liberación de todos los secuestrados y la renuncia al terrorismo. El primer punto coincide con el plan de paz del FSP, porque será un hecho contundente que validaría un eventual diálogo con las Farc y a su vez, el Gobierno está buscando condicionar estos diálogos a la ley, con el fin de evitar episodios como el del Caguán, donde el diálogo y la zona de distensión fueron hábilmente aprovechados para el crecimiento político, económico y militar de la organización Farc .
Con relación a la mediación externa para establecer dichos diálogos, el Gobierno nacional ha sido claro al afirmar en su reciente visita a Brasil, que “Ese es un problema interno de Colombia. Brasil puede colaborar colocando a las FARC en su debido lugar, es decir, (calificándolo) como grupo terrorista”.
El plan de paz del FSP, más que un programa transparente e imparcial, constituye una intención de proyectarlo como una plataforma que dé a las Farc y al Eln, un estatus de beligerancia que los aleje de la calificación de terroristas y los oxigene frente a la comunidad internacional, con más poder, reconocimiento y espacio. Sin embargo, esta propuesta no debe generar preocupación, debido a que en el consenso del FSP, tuvo muy poca acogida y no se percibe efecto alguno más allá de la convergencia retórica.
El periodista y escritor venezolano Alejandro Peña Esclusa en su libro El Foro de São Paulo contra Uribe, abierto detractor y crítico del régimen de Hugo Chávez, tiene una visión radical del Foro de São Paulo: Aprovechando el poder parlamentario que tenía el Partido de los Trabajadores (PT), en Brasil, Fidel Castro convocó en 1990, junto con Luiz Inácio “Lula” da Silva, a todos los grupos guerrilleros de América Latina a una reunión en la ciudad de São Paulo… Para dirigirla centralizadamente, crearon un Estado Mayor civil, dirigido entre otros por Fidel Castro, Lula, Tomás Borge y Frei Betto; y un Estado Mayor militar, comandado también por el propio Fidel Castro, el líder Sandinista Daniel Ortega, y donde juega un rol importante el argentino Enrique Gorriarán Merlo. Gorriarán Merlo fue fundador del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), y posteriormente del Movimiento Todos por la Patria (MTP). Gorriarán Merlo es el autor del ataque terrorista de enero de 1989 al regimiento de infantería de La Tablada, en Buenos Aires, donde murieron 39 personas; y fue quien encabezó la escuadra que asesinó a Anastasio Somoza en Asunción, Paraguay, en septiembre de 1980. Gorriarán Merlo también organizó la maquinaria militar del Movimiento Revolucionario Tupac Amarú (MRTA). En vista de que el marxismo de los años 60 estaba ya caduco y desprestigiado, los directivos del Foro de São Paulo decidieron adoptar formalmente diversos disfraces: uno fue el del indigenismo, o la supuesta lucha por los derechos de los indígenas, para encubrir la formación de grupos guerrilleros (Ejército Zapatista de Liberación Nacional); y también la promoción del separatismo, argumentado que los territorios ocupados por las tribus indígenas son propias y no del Estado nacional. Otro fue el del ecologismo radical que, alegando la protección del medio ambiente, justificó la acción de terroristas que obstaculizaran el avance del Estado mediante obras de infraestructura, como carreteras y tendidos eléctricos.
Es claro que las organizaciones y movimientos políticos de izquierda, hayan podido incluir en la declaración final del evento, la propuesta de un Plan de Paz para Colombia, integrado esencialmente por una agenda humanitaria y una negociación con mediación externa.
El Gobierno nacional por medio del Ministerio del Interior y de Justicia, plantea modificar la Ley 418 de 1997, conocida como la Ley de orden público, removiendo dos de las facultades especiales concedidas al Ejecutivo para entablar diálogos de paz. Estas facultades de decretar zonas de despeje e intercambios humanitarios ante las actuales circunstancias, no son convenientes, pues está demostrado históricamente que el “diálogo” sin condicionamientos claros, ni actos inequívocos de paz, solo han servido para que las organizaciones armadas se fortalezcan en todos los campos de su actuar delictivo.
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