CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

Reflexiones:

Sobre la educación en ética, moral y liderazgo del Oficial de las FF.MM.

El líder Militar es cuestionado en su quehacer profesional pues  ocasionalmente presenta falencias como la ambición desmedida, la codicia, el egoísmo y algunas otras que tienen relación con la comprensión, interiorización y ejecución de los valores éticos y morales que  en no pocas veces pueden incidir negativamente en el desempeño de sus obligaciones frente a la institución militar y la sociedad en general. Por eso, en estas líneas pretendo proponer que se imple-mente una herramienta pedagógica que aborde el tema y le permita al líder militar de hoy aprender y fortalecer dichos valores para que con su práctica y ejemplo influya en los subalternos y de hecho alcance el cumplimiento de metas y objetivos desde sus comienzos en la jerarquía hasta los escalones superiores.

La función que dispone para la institución militar  la carta magna  en el título VII, capítulo VII  (Constitución Política de Colombia, 1991), en que se fija como finalidad la defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio y del orden constitucional; de esta responsabilidad social se desprende la organización y la normas que a su vez van  generando deberes y obligaciones formales y morales que especialmente en el caso de  de los oficiales desde el primer grado como Subteniente y hasta el último como General constituyen compromisos en el ejercicio del mando o del liderazgo en la esfera de responsabilidad correspondiente y que  afecta positiva o negativamente  la legitimidad de la institución militar.

A pesar de que las escuelas  incluyen en el pensum para la formación y  la capacitación de los oficiales los reglamentos, códigos y deberes propios de las exigencias castrenses, se hace necesario hoy, generar una estrategia pedagógica complementaria a las estrategias clásicas de la formación o la capacitación profesional que involucre y comprometa los comandantes  en la obligación de formar, difundir , practicar y exigir valores acordes con nuestra época como respuesta a lo que pareciera un vacío moral  y que repercute en los compromisos ciudadanos de quienes ejercen o van a ejercer dicho liderazgo militar.

Los valores dan inicio al complemento que generan las leyes, los reglamentos, los códigos y políticas que otorgan legalidad y obligatoriedad para el buen funcionamiento y justicia de lo militar como tal y que hace fuerte al líder que con su proceder y ejemplo proyecta confianza en sus subalternos; es claro pues que el ejercicio del poder que emana legalmente de una jerarquía deberá contar con la observancia de condiciones; la guía de planeamiento estratégico de las Fuerzas Militares de Colombia 2010 consigna que “los valores se desarrollan con la repetición de las acciones, conformando el carácter moral de las personas”1. Por ello, resulta factible su aprendizaje, así como la posibilidad de transmitirlos.

Alberto Zanchetta2 afirma que “Los valores son bienes y realidades positivas que merecen aprecio general: realidades estimables. En la filosofía clásica se hablaba de los universales: el bien, la verdad, la belleza, la unidad, la amistad, el honor, la palabra empeñada, la lealtad, la responsabilidad, etc. Los valores, más que enseñarse, propiamente se descubren”;  tenemos entonces un primer ingrediente aplicado al entorno militar y es la enseñanza, aprendizaje y práctica que a través de  procesos continuos ayudarán al futuro líder militar a fortalecer su personalidad que habrá de reflejarse en su diario quehacer.

Para el militar los valores se aceptan  con el  juramento de fidelidad y compromiso que al ingresar formalmente se hace y que se consolida cuando el hombre se gradúa como oficial y recibe el símbolo del mando que es el sable, y que corresponde al  compromiso de responsabilidad y rectitud que como líder deberá ir practicando, consolidando y transmitiendo a quienes le sucederán.

Estos valores éticos y  morales se refieren al honor militar, la lealtad, el carácter, la rectitud, el respeto, el valor, el servicio, el compromiso, la firmeza, la transparencia, la honestidad, la disciplina que aunadas a la voluntad y al deseo se practican en el ejercicio del liderazgo (Texto guía liderazgo militar, 2006 Escuela Militar de Cadetes General José M. Córdova).

Los anteriores valores se complementan con las virtudes militares que si bien no entramos a explicar constituyen otro pilar fundamental de la disciplina y de la eficiencia dado que son principios universalmente aceptados y que coadyuvan a completar los atributos o cualidades del líder militar y que se relacionan básicamente con lo emocional, con  lo vocacional y en su relación con la comunidad y la búsqueda del bien. En nuestras Fuerzas Militares  se aceptan como tales el don de mando, el compañerismo, el buen ejemplo, el entusiasmo, el servicio, la constancia, la vocación, la franqueza, la puntualidad, la prudencia, la verdad, la generosidad, la decisión, la justicia y la obediencia  que se van desarrollando en la medida que se ejerce el mando y el liderazgo, reflejado en el trabajo y en el efecto causado en  los subalternos; por eso con mucha razón autores como Samuel P. Huntington3 manifiestan que “El oficial no es solo eficacia y competencia sino motivación y creencias”.

Pretendo en esta parte privilegiar el aprendizaje significativo como un elemento pedagógico que permita caracterizar la relación existente entre los valores morales y el liderazgo militar en las FFMM de Colombia, en esto coincido enteramente con lo dispuesto en el Proyecto Educativo de las Fuerzas Armadas (PEFA)4 que en esencia apela a esta estrategia . Comenzamos por reconocer que si la educación particularmente para la milicia, es tan cambiante, tan compleja pero tan continua y necesaria en esta época en que los valores y las costumbres de la sociedad parecen sucumbir con el paso del tiempo por nuevas formas de convivencia que dan prioridad más al individuo que al colectivo, el trabajo en las escuelas de formación de los oficiales obliga a  revisar de manera permanente su estructura, su  contenido y currículo y su pedagogía que permita velar por el cultivo de esos valores y principios que serán a futuro los pilares que sostendrán las instituciones militares que a su vez serán el soporte de la democracia, de la integridad y del patrimonio de la sociedad y de la nación.

Si prestamos atención a nuestros alumnos en las escuelas de oficiales, los veremos muy bien instruidos en el arte militar, en lo técnico, en lo táctico, pero débiles en los fundamentos y práctica de la educación y formación que influirá en su carácter y en su liderazgo, eso puede explicar porque transgreden la ley con facilidad. La experiencia muestra que una de las causas que incide directamente en el desempeño profesional es el resultado mediato, el hombre recibe información, la asimila pero solo la retiene para una evaluación inmediata, después de ello , tiende a olvidarla o a desecharla porque viene otra prioridad, esto conduce a la rutina y por ende al olvido, así las técnicas de aprendizaje tuvieran bien definido el objetivo, el resultado será el mismo; eso sucede por ejemplo con las ceremonias militares en las que es más importante que salga bien y sin errores que el significado que entraña para sus participantes, bien sea un juramento de bandera, un ascenso o un reconocimiento, lo significativo será la forma y por supuesto la rutina.

El contenido de la enseñanza de un tema como las virtudes morales en el ejercicio del liderazgo hasta ahora se ha dado para que el estudiante retenga en su mente aspectos que el relaciona con su entorno cultural, a fuerza de repetición se memorizan los códigos pero no se comprenden lo suficiente sus contenidos y sus alcances, tal vez se ha intentado enseñarlos como se hace con el aprendizaje y conocimiento de un arma, de un himno que termina el hombre recitándolo inconscientemente, por eso es claro que debemos pensar en las mejores estrategias que articulen el aprendizaje de los valores morales, virtudes y principios que rigen la vida militar de principio a fin y que se exigen en la caracterización del líder, por ello creo que la  herramienta del aprendizaje significativo es el vehículo vinculante para que el líder militar aprenda, practique y exija desde su ingreso hasta el final de su carrera dichos valores.

Después de tratar el tema propuesto a lo largo del ensayo presente, puede concluirse que  sin duda la manera de enfrentar las falencias del líder militar de hoy como la ambición desmedida, la codicia y el egoísmo, que inciden negativamente en el desempeño de sus obligaciones frente a la institución militar y la misma sociedad deberá asumirse a partir del aprendizaje y la práctica de los valores morales que ese líder tiene a su disposición en la  escuela de formación, pero que si bien se le han inculcado a través de su aprendizaje y permanencia en dicho centro de formación, su práctica a lo largo de los años de servicio, la exigencia y la evaluación no han sido lo suficientemente sólidas para garantizar que no se presentará ningún caso como los que hoy vemos en el  acontecer diario.

Consecuente con los párrafos anteriores propongo se privilegie como lo dispone el PEFA el aprendizaje significativo como el elemento pedagógico necesario para relacionar los valores éticos y morales con el liderazgo militar, sin duda su correcta aplicación como estrategia pedagógica va a garantizarle a la institución militar y a la sociedad que el conocimiento y aplicación de los valores éticos y morales será permanente y en consecuencia de utilidad en el quehacer del líder militar desde su ingreso hasta llegar a las altas jerarquías institucionales, generando garantía del bien común y legitimidad ante la sociedad.

            *Master en Estrategia Defensa y Seguridad Nacional
  Miembro del Centro Colombiano de Pensamiento Político Militar (CCPPM)


Mayor General HERNADO ORTÍZ RODRÍGUEZ*

*Master en Estrategia Defensa y Seguridad Nacional
  Miembro del Centro Colombiano de Pensamiento Político Militar (CCPPM)