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La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos
El Instituto de Estudios Geoestratégicos y Asuntos Políticos (Igeap) de la Universidad Militar Nueva Granada, bajo la dirección del coronel Gustavo Rosales Ariza, publicó recientemente un valioso estudio referente a la “Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos”, expuesta por el presidente Barack Obama el 27 de mayo de 2010. El documento publicado por el Iegap, hace una aproximación a la llamada 'Doctrina Obama' en el marco de la Percepción Geopolítica y su aplicación Geoestratégica, en un afortunado ejercicio dirigido a que los interesados en el tema conozcan de primera mano, en un lenguaje práctico y sencillo, los antecedentes de la política de seguridad de la nación del norte, sus alcances y consecuencias, y su incidencia actual no solo en el plano militar, sino también económico, energético y de los recursos vitales para la subsistencia de la humanidad. Como agregado de especial importancia, y tras una ardua investigación, el Igeap diseñó y publicó un mapa que recoge la presencia militar estadounidense en el mundo y su coincidencia con la ubicación de riquezas biológicas, energéticas, fósiles y radioactivas. Por considerarlo de interés para nuestros lectores publicamos a continuación, en exclusiva, los capítulos 4 y 6 del documento, así como el mapa mencionado. El texto completo del estudio, el primero que se conoce en el país y al parecer en la región sobre la estrategia presentada por Obama hace menos de un año, aparece en la página Web del Instituto: www.iegap-unimilitar.edu.co 4. La “doctrina Obama” La elección del Presidente de EE.UU., Barack Obama, generó toda clase de expectativas en el país y en el ámbito internacional; con ello, se prestó gran interés a los lineamientos que seguiría la política exterior. A pesar de que desde la campaña electoral y en el discurso de posesión, se definieron algunos temas y desafíos de su país en el exterior44, las prioridades quedaron establecidas públicamente el 27 de mayo de 2010, cuando se presentó la nueva Estrategia de Seguridad Nacional, que como puntos principales estableció: 4.1. Objetivo general “Una estrategia que reconstruya los fundamentos de la fuerza y la influencia estadounidense”. Fortalecer el liderazgo estadounidense para cumplir el rol que le asignan (“destino manifiesto”), como hegemonía global. Estados Unidos ha de ser garante de la seguridad mundial. 4.2. Objetivos específicos Mantener la capacidad y superioridad militar de sus Fuerzas Armadas como “piedra fundamental de nuestra seguridad”. Asumir el concepto multidimensional de seguridad, no sólo militar, pues la seguridad también depende del trabajo de los diplomáticos, de expertos en desarrollo, de la labor de inteligencia y de la aplicación de la ley. El liderazgo estadounidense se erigirá así al “revitalizar el poder económico, moral e innovador”. Mejorar la capacidad para derrotar las amenazas asimétricas, contrarrestar el extremismo violento y la insurgencia, particularmente, fortaleciendo la labor de inteligencia. Buscar detener la diseminación de armas nucleares y asegurar materiales nucleares. Fortalecer el poder económico estadounidense para desde allí, contribuir al sostenimiento del crecimiento mundial. El poder de los Estados Unidos se basa en una economía fuerte: producir más y exportar más. Lograr la producción de nuevas fuentes de energía que contribuyan a evitar la dependencia del petróleo extranjero. Trabajar en forma multilateral con la participación de otros Estados, para propender por el fortalecimiento del sistema internacional. Fortalecer las relaciones con países aliados históricos, particularmente de Europa, así como con aquellos Estados con los cuales se comparten intereses comunes. Reforzar las relaciones con los países de Asia Central, así como con potencias emergentes como China, Rusia, India, Brasil, Sudáfrica e Indonesia. Potenciar y posicionar el G-20 como el más importante foro de Cooperación Económica Internacional. 4.3. Los nuevos desafíos y las nuevas amenazas La estrategia pone de manifiesto y reconoce los siguientes desafíos y nuevas amenazas: Al Qaeda y sus afiliados terroristas. La amenaza que representan individuos radicalizados que no tienen el perfil tradicional de los terroristas. Las guerras ideológicas, de religión, de etnias y de identidad tribal, junto al extremismo violento y la insurgencia. La proliferación no controlada de armas nucleares. La ciberguerra y amenazas informáticas. La desigualdad e inestabilidad económicas. El cambio climático. Los daños al medio ambiente. La seguridad alimentaria y los peligros a la salud pública. Las pandemias.
4.4. Cambios esenciales Con relación a la evolución histórica de las estrategias de seguridad planteadas por los diferentes gobiernos de los Estados Unidos expuestos en el numeral 2. Antecedentes, los siguientes aspectos marcan la diferencia de esta nueva concepción estratégica. Nueva concepción de la seguridad nacional estadounidense y en consecuencia, de la seguridad internacional. Abandona el discurso de “guerra contra el terrorismo”. No obstante, permite que Washington pueda emprender acciones militares unilaterales, pero bajo condiciones más estrictas. Apelación preferente a nuevas herramientas de interacción internacional como: el compromiso (diplomacia multilateral), la influencia, la cooperación, la persuasión, la disuasión, la negación, al igual que el apoyo al crecimiento económico. Enfoque en las TRES D: Desarrollo, el poder centrado en la economía, “producir más y vender más”; Defensa (todo lo relacionado con el Poder Militar y su dispositivo en el Mundo, ver mapa); y Diplomacia (la decisión de establecer y mantener relaciones con los grupos de Estados nacientes o lo que se aprecia como nuevo multilateralismo, y la decisión de fortalecer los organismos internacionales existentes). 6. La superioridad militar: poder militar “Una estrategia que reconstruya los fundamentos de la fuerza y la influencia estadounidense”. Para ello, es necesario apalancarse en su pilar fundamental que es mantener la capacidad y superioridad militar de sus Fuerzas Armadas como “piedra fundamental de nuestra seguridad” (Obama, mayo de 2010). Para ello será necesario mantener y potenciar una de las características que todavía hacen de Estados Unidos de América, a pesar de la actual crisis económica, una potencia mundial y este es su poderío militar; un poderío que le da preeminencia sobre las demás potencias y garantiza a la vez su posición geoestratégica en zonas de vital importancia como Asia Central51. 6.1. El “Complejo militar-industrial” Otra vertiente del poderío militar estadounidense se da a través de su “Complejo militar - industrial” del cual provienen paradójicamente parte de las ventas de armamentos a nivel mundial, especialmente en los lugares donde persisten y se mantienen conflictos armados, el poder e influencia del “Complejo militar - industrial” ha llegado hasta el punto de que estos poderosos grupos de interés privado, dictan buena parte de la Política de Defensa de los gobiernos de los Estados Unidos de América desde 1945. Hace más de 50 años, en su discurso de despedida, el entonces Presidente Dwight Eisenhower (1961), dijo: “En los consejos de gobierno, debemos protegernos contra la adquisición de una influencia injustificada, buscada o no, por el complejo militar industrial. El potencial de desastre existe y existirá. Nunca debemos dejar que el peso de esta combinación ponga en peligro nuestros derechos o procesos democráticos. No deberíamos dar nada por sentado ni seguro. Sólo una ciudadanía despierta y bien informada puede obligar a una enorme maquinaria industrial y militar de defensa ajustarse a nuestros métodos pacíficos y objetivos, de modo que la seguridad y la libertad puedan prosperar juntas”. Este vaticinio hecho por el Presidente Eisenhower hace más de 50 años, explica en buena parte, cómo la geopolítica y la geoestrategia de los Estados Unidos de América, ha estado supeditada a la influencia y a los intereses particulares de este conglomerado industrial militar, que convierten al “poderío militar estadounidense”52 en el “Eje fundamental” y primordial de la seguridad y la influencia internacional de este país. 6.2. El poderío militar actual de Estados Unidos de América frente a un esquema de guerra compleja El tradicional campo de batalla con frentes y bandos claramente definidos, ha mutado a un nuevo esquema de batalla altamente complejo, lo que exige un aparato militar acorde a los nuevos retos. El General Británico Sir Rupert Smith esquematiza en su obra “The Utility of Force: The Art of War in the Modern World”53 que las condiciones de esta guerra son muy distintas a las tradicionales, los indicadores de triunfo no se remiten exclusivamente a bajas del enemigo o a espacios geográficos conquistados; así mismo, la victoria no se garantiza por el número de tropas y material de guerra desplegado en el área, es una “guerra de legitimidades” cuyo teatro de operaciones es el “terreno humano” y no el geográfico, donde el respaldo pleno de la población civil es el factor determinante de la victoria. Del mismo modo, en el marco de la “Guerra de Cuarta Generación” se esbozan las características esenciales del nuevo marco conceptual militar y geoestratégico en donde se desenvuelven los Estados Unidos de América; actualmente, en la Guerra de Cuarta Generación, el Estado pierde su monopolio de la guerra. Alrededor del mundo, las Fuerzas Armadas se hallan luchando hoy en contra de oponentes no estatales tales como al-Qaeda, Hamas, Hezbolá y las FARC. En casi todos los lugares, el Estado está perdiendo la guerra. “La Guerra de Cuarta Generación” también está caracterizada por un retorno al mundo de culturas, y no simplemente Estados en conflicto54. Este nuevo esquema de lucha ha sido el que desarrollan las Fuerzas Militares de los Estados Unidos en Irak y Afganistán desde 2003, y que se ha saldado con un costo en vidas que ha superado las 3.000 bajas en más de siete años de guerra, número que proporcionalmente a las fuerzas desplegadas en estos países, es sustancialmente menor. No obstante el desgaste en términos de tiempo, costo económico, credibilidad política e importancia estratégica, ha obligado a priorizar el despliegue militar de los Estados Unidos de América, primordialmente a Afganistán. A este respecto, el gobierno Obama desde su inicio manifestó que para 2011, la totalidad de la responsabilidad de la seguridad en Irak recaería en el ejército local55, respaldado y asesorado por un número reducido de asesores militares, dejando el grueso de tropas “libres” para ir a Afganistán, donde se han desplegado hasta el momento, 94.000 tropas, según los más recientes informes del Pentágono. Del mismo modo, la constante crisis con Corea del Norte que se acrecentó aún más con el hundimiento de la fragata surcoreana Chenoan en marzo pasado, ha obligado a que se mantengan los casi 28.000 efectivos estadounidenses estacionados en Corea del Sur, con el fin de disuadir al régimen dictatorial de Pyong-yang, hecho que demuestra cómo, aún a pesar de su magnitud, el poderío militar estadounidense se encuentra sobre extendido y con síntomas de desgaste. Cuadro 2
formas de seguridad, tales como la seguridad humana, alimentaria, ambiental, el cambio climático y la seguridad energética, son también parte fundamental de la Estrategia de Seguridad Nacional de la Administración Obama, la cual nunca descarta el uso de la fuerza en casos necesarios, pero que privilegia el uso de herramientas tradicionales de la lógica estratégica como: el compromiso (diplomacia multilateral), la influencia, la cooperación, la persuasión, la disuasión, la negación, al igual que el apoyo al crecimiento económico56. En síntesis, la Estrategia Obama tiende a una versión integral múltiple y diversificada de la Seguridad Nacional de Estados Unidos, típica de las administraciones demócratas como la de John F. Kennedy y la de Jimmy Carter, centradas más en la conciliación y la cooperación, que en la acción militar pura. ____________________________________________________
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