|
|
Casi toda la verdad…
Lecciones de historia
y otros detalles
Haciendo honor al libro de María Isabel Rueda que fue galardonado con el Premio de Periodismo Planeta 2010 y titulado “Casi toda la verdad”, es conveniente, aconsejable y necesario no dejarlo caer tan pronto en el olvido. Cabe destacarlo por su originalidad, su contenido y lo que es fundamental: por los protagonistas elegidos para interactuar con retrospectiva, sobre momentos trascendentales de la vida nacional que en su mayoría, y es de lamentar, han estado ligados con la violencia, el narcotráfico y la corrupción de que ha sido víctima la nación colombiana.
Periodistas muy ligados con el poder, que tuvieron la responsabilidad de informar y que seguramente, como dice la autora: debieron haber desmenuzado, interpretado, descifrado y de muchas formas, juzgado cada acontecimiento, contribuyen con su testimonio, aunque no fuera ese su propósito, a preservar la verdad histórica sin condicionamiento alguno al interés particular de ninguno de los actores. Porque fueron y han sido del interés nacional, porque han afectado la seguridad del estado colombiano y porque de alguna manera determinan el discurrir de la nación hacia el futuro, es necesario escudriñar hasta tener la certeza, de estar ante la única verdad de lo ocurrido.
En el capítulo dedicado a Álvaro Gómez Hurtado se hacen precisiones sobre las andanzas de Fidel Castro el 9 de abril de 1948 y cómo años más tarde “al amparo directo de Fidel Castro surgió por lo menos uno de los grupos guerrilleros que hoy azotan este país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y que por orden de Fidel, el M-19 no solo encontró apoyo político en Cuba, sino refugio durante sus años de mayor efervescencia”. Allí se transcribe del ex miembro de ELN, León Valencia; director de la Corporación Nuevo Arco Iris: “La mayoría de las aventuras revolucionarias de estas tierras pasaron por la manos de Fidel y se conversaron en la mítica Habana. Por más de 25 años, Cuba fungió como la capital subversiva de América latina y Fidel, como mentor de la rebeldía guerrillera”.
Sobre el caso 8.000, a la pregunta: ¿Todavía cree que Samper no sabía? Yamid Amat Ruiz responde: “Tengo mis dudas. Julio Mario Santo Domingo me dijo un día: “Yo le di a Ernesto Samper para su campaña una cantidad importante de dinero. Ese dinero apareció en las cuentas de Fernando Botero. ¿Qué hizo Botero? Recogió, con la ayuda del señor Medina, la plata del cartel de Cali y la metió a la campaña de Ernesto Samper. Y la plata buena, que yo le había donado a la campaña de Samper, se la cogió él”. No sé si eso sea cierto o no, pero fue lo que Julio Mario Santo Domingo me dijo”.
¿Por qué tendría Julio Mario Santo Domingo que decir mentiras?
El fundador de la revista Semana, Felipe López Caballero a la pregunta: ¿Llegó a dudar de que Samper supiera? Responde: “Yo no creo que Samper hubiera promovido esa financiación, pero sí dejó que sucediera. Es imposible que no lo hubiera sabido. En Colombia cuando una persona dona diez millones de pesos a una campaña espera poder estrechar la mano del candidato. Imagínese si alguien que da seis millones de dólares no se va a asegurar de que el beneficiario se entere. Y en el caso del 8.000 había intermediarios. Mestre, Alberto Giraldo, el mismo Medina. Ellos se la pasaban entre Cali y la campaña coordinando todo lo de la plata, y no se iban a poner a hacer esas vueltas como intermediarios anónimos. El único propósito de esos seis millones de dólares era que el presidente adquiriera una deuda de gratitud con el cartel de Cali para una negociación de entrega con ellos. No se trataba de un soborno al gobierno para seguir exportando cocaína, sino de abrir un espacio de negociación para entregarse y terminar pagando una pena de cárcel cortica. Y para eso se necesitaba que Samper supiera”. Simple lógica para un análisis bien hecho. A la misma pregunta Juan Gossaín Abdala responde: Samper “Sí sabía”.
Sobre el fracaso de Andrés Pastrana en el experimento del Caguán y la afirmación de que tuvo la precaución de fortalecer y modernizar el ejército, por si venía la destorcida, Felipe López Caballero sostiene: “La verdad es que el fracaso del experimento de Pastrana acabó sirviendo para deslegitimar a las Farc tanto nacional como internacionalmente. No es que lo planeara así, pero él en el fondo creía que su proceso de paz iba a resultar: Pero es que muchas veces en la política se cumple el adagio de que 'No hay mal que por bien no venga'. Por ejemplo, yo creo que la última pelea de Uribe con Chávez, que produjo el rompimiento de relaciones terminó siendo muy benéfica para Juan Manuel Santos y para el país, pues permitió que la crisis entre los dos países tocara fondo y luego se enderezara. Con Pastrana pasó lo mismo, la situación con la guerrilla tocó fondo.” En cuanto a lo primero, Pastrana ni esperaba que las Farc se deslegitimaran ni al Ejército lo fortaleció porque así lo hubiera planeado. La fuerza de los acontecimientos lo condujo a ese incuestionable acierto. Lo grave son las innumerables fechorías, crímenes y secuestros que durante ese periodo las Farc realizaron impunemente y el crecimiento del paramilitarismo con los terribles actos de barbarie que cometieron durante esos años de 'patria boba'. Y en cuanto a lo segundo, es verdad que se cambió favorablemente el lenguaje en las relaciones con Venezuela pero ¿será verdad que las Farc no continúan gozando de cierta protección del gobierno del coronel Presidente? Hace apenas un par de semanas quedó plenamente establecido, a orillas del río Arauca, la procedencia de un material de intendencia y de un armamento decomisado. Por lo demás, es evidente cuánto se cuidan de no citar a las Farc cuando se hace referencia a la narcoguerrilla.
Sobre Piedad Córdoba y sus andanzas, Felipe López Caballero responde: “Es de conocimiento público que ella quiere más a las Farc que a Uribe: Sin embargo, hace las cosas sobre la mesa y sus simpatías no se traducen en beneficios electorales directos: El problema es que en su papel de mediadora se convirtió en asesora estratégica y eso produjo el e mail que la hundió: en el que decía que era mejor no liberar a Ingrid todavía porque era la joya de la corona. También tuvo otro problema y es que la cogieron diciendo mentiras en cuanto a si era o no era Teodora. Utilizar un seudónimo en correos con las Farc es relativamente normal y decir mentiras no es un delito. Pero una vez que lo cogen a uno en una mentira, está perdido”. ¡Contundente la apreciación! Como lo fue, la rápida reacción del cabecilla de las Farc para desagraviar a su fiel admiradora por la decisión del Procurador.
Sobre el ex presidente Álvaro Uribe, Felipe López Caballero opina: “Uribe tenía un talante autoritario y por eso cometió muchos errores. Pero ese mismo talante autoritario fue el que hizo que prácticamente derrotara a las Farc. Y eso me parece mucho más sustancial que las grabaciones y las reelecciones. Hay que reconocerle que le dio la vuelta a una situación que estaba casi perdida. Además, también me parece que lo que hizo con los paramilitares era lo que tocaba hacer: Fue un proceso muy imperfecto, pero todos los cabecillas están extraditados o en la cárcel. Esto produjo nuevas bandas emergentes, lo cual es parte de la imperfección, y paramilitarismo ya no hay. Lo que hay es bandidos”.
Esto y mucho más hace parte del acervo histórico contenido en el libro. Precisiones que es conveniente hacerlas porque la historia o la escriben unos, o nos la escriben otros. Lo del Palacio de Justicia, por ejemplo, que a fuerza de distorsionar verdades, termina 20 años después llevando a la cárcel a quienes impidieron que el país fuera sometido a la voluntad de unos cuantos.
Para terminar. Dice Juan Gossaín Abdala haciendo diferencia entre imparcialidad y neutralidad en la información: “No se puede confundir la imparcialidad con la neutralidad. La imparcialidad es necesaria para informar. Lo que defiendo es la imparcialidad, porque si usted decreta la neutralidad en un trabajo periodístico, lo que está es dándole el mismo valor a la verdad que a la mentira.
A la ética que al cinismo. Los únicos que ganan con la neutralidad en los medios periodísticos son los malos, porque los buenos pierden el 50% del derecho que tienen de ser buenos” Y sobre los medios de comunicación, los conglomerados económicos, los políticos con poder y el periodismo, nos hace saber lo que le preocupa: ”es ese coctel molotov, la mezcla explosiva que se crea cuando estos medios, además de pertenecer a conglomerados económicos, les mezclan también intereses políticos. Eso sí es peligrosísimo, por una sola razón: no me cabe duda de que la más envilecedora de todas las actividades humanas es la política, pero la segunda es el periodismo”. Y aclara más adelante: “Yo nunca quise ser periodista”.
La invitación es a leerse el libro completo.
jirozo@cable.net.co
|
 |

Vicealmirante JOSÉ IGNACIO ROZO CARVAJAL Ex Presidente CGA
|