CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

RESUMEN DEL ESTUDIO PRESENTADO SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL DEL SERVICIO DE SALUD DE LAS FUERZAS MILITARES AL VICEMINISTERIO DE DEFENSA.

Por Brigadier General (r) GUILLERMO BASTIDAS ORDÓÑEZ

El Cuerpo de Generales y Almirantes en Retiro de las Fuerzas Militares de Colombia, (CGA) y la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro de las FFMM (ACORE), preocupados por la crítica situación a la que ha llegado la prestación del servicio de salud para el personal de usuarios en actividad y en uso de retiro y de sus beneficiarios afiliados al Subsistema de Salud de las FFMM, conformaron un grupo de trabajo y presentaron el 27 de junio al señor Viceministro de Defensa para la Gestión Institucionalun análisis de la situación, con el fin de concretar las falencias más importantes del servicio de salud de acuerdo a las reiteradas quejas de los usuarios del sistema y tratar de determinar sus causas y dilucidar las posibles soluciones.

El estudio concluye que las fallas existentes son de carácter interno y que se pueden solucionar dentro del marco de la ley vigente, mediante decretos, acuerdos y disposiciones internas, siempre y cuando exista la voluntad política de hacerlo en todas las esferas del Mando.

Las recomendaciones más urgentes fueron: Revaluar las políticas de dirección. Recuperar el liderazgo de la Dirección General de Sanidad Militar y fortalecer el Consejo Superior de Salud. Centralizar el poder en la DGSM y descentralizar y desconcentrar la operación. Sistematizar el subsistema.Elevar el perfil y estabilidad de los directivos y funcionarios que lo manejan. Crear la red hospitalaria y establecer la circunscripción de usuarios. Ampliar la cobertura del servicio para todos los afiliados y beneficiarios en todos los niveles, no importa donde residan y ante todo restablecer el Subsistema de Salud de las Fuerzas Militares de acuerdo a los principios estipulados en la ley vigente.

Al final se sugiere al Ministerio de Defensa y al Alto Mando una serie de soluciones prácticas que pueden hacer más llevadera la situación actual, algunas de las cuales ya han sido tenidas en cuenta por las Direcciones de Sanidad de las Fuerzas en asuntos que son de su nivel tales como la contratación de algunos profesionales para agilizar las citas médicas, pero faltan las soluciones de fondo que son de la esfera del Consejo Superior de Salud y tienen que ver con la revisión general de las políticas de dirección, administración y control del Sistema para que funcione de acuerdo a la ley.

“El Sistema de Salud se administrará en forma autónoma, descentralizada y desconcentrada en las FFMM, con sujeción a las políticas, reglas, directrices y orientaciones trazadas por el Consejo Superior de Salud de las FFMM y de la Policía Nacional,(CSSMP) y tendrá unidad de gestión de tal forma que aunque la prestación de servicios se realice en forma desconcentrada o contratada, siempre exista unidad de dirección así como la debida coordinación entre los subsistemas y entre entidades y unidades de cada uno de ellos”. Es lo que manda la ley 352 de 1997 en el articulo 4 literales g, f, h, i. Pero el CSSMP se volvió inoperante y el sistema se maneja prácticamente a orden, atropellando los principios de autonomía, equidad, racionalidad y solidaridad que impone la ley como pilares fundamentales del sistema de salud, al punto que se puede asegurar que éste prácticamente no existe y que por consiguiente la ley no se está cumpliendo.

Desafortunadamente la implementación y reglamentación de la ley 352 se apartó de la intención del legislador, facilitando intereses personales de algunos funcionarios quemanejan recursos en reserva para apoyar con prioridad las iniciativas o necesidades “del árbol más frondoso”, desconociendo el espíritu de la ley, sustituyendo el sistema de salud por un servicio de sanidad militar independiente en cada Fuerza, originando desorden y ambigüedades de dirección, celos y pugnas internas, promoviendo eltráfico de influencias, tramitología caprichosa, políticas e improvisaciones de manejo y demora en la ejecución de los recursos y en los suministros empeorando cada día el servicio para el usuario.

Si el sistema de salud no funciona de manera unificada como lo manda la ley se dificulta la planificación de su desarrollo, el aprovechamiento racional y la distribución equitativa y solidaria de los recursos por niveles de atención y la coordinación y utilización de los servicios del Hospital Militar, entidad que forma parte integral y muy importante del sistema y la celebración de convenios y contratos a nivel nacional con las EPS estatales o privadas.

La Fuerza Pública crece continuamente a pasos agigantados. En los últimos ocho años se duplicó el número de usuarios, actualmente somos el quinto sistema de salud del país en tamaño y presupuesto, con más de 1’150.000 usuarios diseminados por todo el territorio nacional, de los cuales la población de retirados, pensionados y sus beneficiarios constituye más de la cuarta parte.

La asignaciónde recursos de inversión para la ampliación del servicio es precaria para satisfacer siquiera la demanda del personal en actividad; pensar que al paso que vamos tendremos algún día una infraestructura propia y suficiente para atender también las necesidades de los retirados y pensionados en todo el país es sencillamente una utopía.Esto lo previó la ley, por eso da la facilidad para la búsqueda de alternativas existentes en el mercado, que pueden solucionar a muy corto plazo la demanda insatisfecha de servicios, lo importante es darle a todos los usuarios la oportunidad detener acceso fácil a una atención médica oportuna y eficaz en los dispensarios propios o a servicios contratados por parte del sistema de salud de las FFMM para los usuarios que no está en capacidad deatender.

El Instituto de Salud de las Fuerzas Militares, ISFM, obedeció a un diseño muy bueno pero con una falla estructural protuberante en su andamiaje administrativo y logístico que lo llevó al fracaso, la Ley 352 lo liquidó e incorporó el sistema de salud de la Fuerza Pública dentro del Ministerio de Defensa, y ubicó en particular el subsistema de salud de las FFMM en cabeza de la Dirección General de Sanidad Militar dentro del CGFM, con el fin de lograr su respaldo y apoyo logístico y para blindarlo, en cierto modo, contra furtivos intereses externos; no fue el propósito del legislador añadirle otro departamento más al Estado Mayor Conjunto ni de agobiar al Comandante General con una responsabilidad adicional a la misión institucional.

La Dirección General de Sanidad Militar, DGSM, unidad administrativa especializada muy importante y orgánica del Comando General, es por ley la directa responsable de la organización y funcionamiento del subsistema de salud de las FFMM, de la captación y administración de los recursos y la ordenadora del gasto para el funcionamiento del subsistema, pero para esto tiene que tener la autoridad, la idoneidad, la envergadura, el carisma adecuados y el respaldo y confianza del Mando Militar.

La delegación exagerada de las responsabilidades de la DGSM, durante las últimas administraciones, la usurpación de la administración y control de los recursos, el abandono del ejercicio del poder, la inoperancia de los organismos de dirección y control como son el Consejo Superior de Sanidad Militar y Policial, el Comité de Salud de las FFMM y la Oficina de Control Interno del Ministerio de Defensa, responsables de que se cumpla la ley,tienen a la Dirección General de Sanidad Militar y al Subsistema de Salud de las FFMM, incluido el Hospital Militar Central,al borde del naufragio.

Los servicios médicos para el retirado y sus beneficiarios no son una cortesía del Sistema de Salud de la Fuerza Pública, es un derecho de ley para el afiliado aportante y sus beneficiarios y una obligación para los responsables del servicio. No obstante, esta manifestación fue de buena voluntad, y no pretende invadir las esferas del mando, únicamente tiene el ánimo de manifestar públicamente su preocupación y colaborar en la solución del problema que cada día se vuelve más crítico y que constituye el clamor más sentido del personal de usuarios en retiro que el CGA y ACORE representan y que sufren impotentes el deterioro del servicio de salud cuya dirección, administración y control es responsabilidad legal de la DGSM y del Comando General de las FFMM.

La atención del anciano en retiro es costosa y especializada, debido a su edad afloran todo tipo de enfermedades, unas más graves que otras, muchas veces catastróficas o terminales y es cuando tenemos más necesidad de un garantizado servicio médico asistencial institucional de buena calidad y de fácil acceso, cerca al lugar donde hayamos decidido vivir y el suministro oportuno de buenos medicamentos y elementos adecuados que nos permitan tener una calidad de vida digna al final de nuestros días.