CUERPO DE GENERALES Y ALMIRANTES EN RETIRO
DE LAS FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA

 

EDITORIAL

Julio y agosto, son dos meses pródigos en celebraciones patrias. El grito de independencia, la Batalla de Boyacá que selló la gesta libertaria, el natalicio del Libertador y la celebración de los aniversarios de la Armada Nacional y del Ejército de Colombia. Fechas todas en que la egregia figura del General Simón Bolívar, emerge invisible pero presente, como el gran protagonista de la trascendental epopeya de América. Época propicia para recordar sus grandeshazañas, su visión aún vigente, sobre el futuro de los pueblos del continente, sobre su conveniente integración.

Una de las facetas de la fulgurante existencia del “hombre de las dificultades” que hoy deberíamos traer a nuestras mentes para analizarla una vez más y para aplicarla a la situación actual, es la que consigna la historia sobre su espíritu conciliador. No obstante su fuerte temperamento e inflexible actitud frente al delito, en especial aquellos que lesionaban la patria, demostró en varias ocasiones, su grandeza de corazón y magnanimidad ante el derrotado y ante sus enemigos políticos.

La entrevista con el Pacificador Pablo Morillo su enemigo acérrimo por más de una década,tristemente conocido por su sangrienta persecución a los patriotas, a quienes llevo al cadalso en forma despiadada y cruel, puede ser un buen ejemplo de la resuelta actitud del Libertador para conseguir la paz.

El 27 de noviembre de 1921 se reunieron en la población de Santa Ana los dos colososcurtidos en batallas, cuyas victorias y derrotas se alternaban. Parecían irreconciliables. Cuenta la historia, que “compartieron ratos de espontánea admiración. Echaron la primera piedra de un monumento que se erigiría para conmemorar el acontecimiento”. Posteriormente,seguramente pensando en que ayer como hoy se encuentran personajes de oscuros intereses quepodrían ponerle palos a la rueda de la paz, el Pacificador frente a todos levantó la copa para brindar y exclamó: ”Castigue el cielo a quienes no estén animados de los mismos sentimientos de paz que los nuestros”, a lo que el General Bolívar respondió: ”Odio eterno a los que deseen sangre y la derramen injustamente. Brindo por laheroica firmeza de los combatientes de uno y otro ejército”.

Ejemplo igualmente significativo, que ratifica que hasta para perdonar se requiere grandeza, lo dio el gran Libertador en su lecho de enfermo. En casa de un bondadoso extranjero, perdida su fortuna y sus amigos, olvidado por quienes él había luchado; emitió su última proclama cuyo tremendo significado aún retumba. En ella, nadie se quedó sin ser perdonado. Es la gran lección que heredamos y que en la fecha de su natalicio recordamos reverentemente.