DE LA CALUMNIA ALGO QUEDA
Por Mayor General (R) ALBERTO GUZMÁN MOLINA
En un lapso muy corto y en dos ocasiones se le fueron las luces, como se dice coloquialmente, al ex presidente César Gaviria Trujillo. Perdió el control de su verbo frente a los micrófonos y se fue lanza en ristre contra el Jefe del Estado y contra un distinguido General de la República. Atípica reacción, no acorde con su trayectoria, ni con su experiencia en el manejo de los medios de comunicación. Logró, además, lo que no buscaba, afectar negativamente su propia imagen.
En el primer caso, atacó duramente al presidente Álvaro Uribe Vélez, utilizando expresiones descompuestas por decir lo menos. No se recuerda antecedente alguno en que el ex mandatario hubiera reaccionado contra alguien de similar manera. Durante su largo trajinar por la política, justo es reconocerlo, sus conceptos aparecían siempre responsables, ponderados. En esta ocasión desconcertó a Tirios y Troyanos; sin embargo, el asunto no pasó a mayores, Uribe no le dio trascendencia al hecho.
El segundo episodio fue de suma gravedad porque se apartó de la verdad y llegó hasta los límites de la calumnia. Lo que nos faltaba, Gaviria Trujillo, que un día no lejano fungió como Comandante en Jefe de las Fuerzas Militares de Colombia, unido al coro de los que acusan sin fundamento a los miembros de nuestra institución, no tuvo la menor consideración con un pundonoroso oficial de la República, el Brigadier General Gustavo Pardo Ariza. Injustamente lo colocó en la picota pública.
Refiriéndose al lamentable caso del narcotraficante Escobar Gaviria y su fuga de la cárcel “La Catedral”, que el gobierno por él presidido autorizó construir para vergüenza nacional e internacional, el ex presidente dijo textualmente, según consta en la cinta magnetofónica de la cadena RCN del 13 de junio pasado:
“...descubrimos que absolutamente todos los oficiales y soldados de la Brigada recibían todas las semanas un pago de Escobar...” “...Escobar salió como Pedro por su casa fundamentalmente porque se compró toda la Brigada, porque tenía a todo el mundo a su servicio...” “... y se fugó porque el Comandante de la Brigada estaba tan intimidado como las personas y no fue capaz de entrar en la cárcel, hizo todo lo posible por no entrar y lo dejó escapar...”
Tan desproporcionada como injusta fue la acusación inculpando a “todos”, es decir, a cientos de oficiales y soldados que componían la unidad operativa. Da la sensación de que el ex presidente no evaluó el alcance, ni midió las consecuencias de su desafortunada declaración. Tampoco tuvo en cuenta, que en el caso del Comandante de la Brigada, Brigadier General Pardo Ariza, tanto la Justicia Penal Militar como la Procuraduría General de la Nación, en sendas providencias, lo habían exonerado de los cargos falsamente imputados, determinaciones que han hecho tránsito a cosa juzgada.
En la diligencia de conciliación en la Fiscalía General de la Nación, entidad que asumió la investigación de la denuncia penal que por injuria y calumnia instauró Pardo Ariza, Gaviria se retractó de lo que había dicho, reconociendo su equivocación. El General, en un acto de nobleza propio de su carácter conciliador y generoso, no quiso llevar el caso hasta sus últimas consecuencias, aceptó las disculpas y desistió de la querella contra su ilustre difamador.
Por la cadena radial RCN se leyó una declaración del ex presidente que en algunos de sus apartes dice textualmente:
“... cuando expresé que Escobar Gaviria corrompió a los que lo custodiaban, no pretendí involucrar su nombre (el del General) También quiero señalar, que en momento alguno, quise poner en duda la honestidad del General Pardo Ariza... el General Pardo también dio muestras de honestidad en el ejercicio de sus funciones militares”.
De la anterior declaración del ex presidente Gaviria, se deduce que quiso desagraviar al General Pardo Ariza por el daño que le había causado. Quiera Dios que de este desafortunado episodio, como de otros tantos en que miembros de las fuerzas del orden se han visto calumniados, no quede nada, absolutamente nada que llegue a afectar su dignidad. Sería injusto.
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